Miércoles, 4 de julio de 2007
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OPINIÓN

TRIBUNA
Isidro de las Cagigas: reencuentro con un andalucista poco conocido (Su vinculación con Granada)
EN los restaurados Juegos Florales organizados por el Ateneo Hispalense en 1914, gana el premio sobre nuestro regionalismo un joven abogado, llamado Isidro de las Cagigas, por su trabajo 'Algunas apuntaciones para un estudio del regionalismo andaluz'. Lo completó posteriormente con 'Apuntaciones sobre los elementos y características del tipo andaluz (pruebas psicológicas)'. El pensamiento de Isidro, eficaz colaborador de Blas Infante en la difusión del ideal andalucista, supone una importante aportación, que culmina en la Asamblea de Ronda en 1918, en donde fueron aprobados la bandera y el escudo de Andalucía.

Nace en Carmona en 1891, y se afinca en Granada con tan solo 7 años. Estudia bachillerato, árabe, arqueología y recibe clases de pintura, del paisajista granadino José Larrocha González. Desde niño anhela ser cónsul en África o en el Oriente Medio.

Con 16 años, junto a un grupo de jóvenes, funda una revista de tipo cultural que se denomina 'España Artística y Literaria', y en donde colabora con artículos dedicados a Granada y a Sierra Nevada. Escribe artículos en las revistas 'La Alhambra' y la del 'Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino'. Su primer libro, 'El mirar de la Maja. Elogio del Albayzín' (1910), se basa en un trágico relato ocurrido, hacía un siglo, en el barrio granadino. En 1912 se licencia en Derecho y en 1916 dicta en Granada una importante conferencia titulada 'Notas sobre el regionalismo andaluz', resaltando la diferencia entre los conceptos de 'Estado' y 'Nación'.

Como diplomático realizó una gran labor en Marruecos; primero en Uxda (1917-23), con publicaciones describiendo partes del territorio, y defendiendo notablemente los intereses de España, ya que cuando el desastre de Annual (1921), Isidro tuvo un gran protagonismo, pues valiéndose del conocimiento del terreno y de su influencia con los indígenas, redimió gratuitamente, con riesgo de su vida, a centenares de cautivos españoles. Después llevó a cabo una magnífica labor urbanizadora en Alcazarquivir (1923-27), y finalmente, embelleciendo y ajardinando la ciudad de Tetuán, en unión del artista granadino Mariano Bertuchi (1929-31); en donde con sincero agradecimiento en 1935, le dedicaron un homenaje, llevando una importante plaza desde entonces su apellido. Se casa con su novia granadina Elisa Martínez.

En el Boletín de la Universidad granadina, el publican su artículo 'De prosodia semítica en la Península' (1932), sobre la peculiar acentuación de los topónimos de la Penibética; en la revista 'Al-Ándalus' el titulado 'Topónimos alpujarreños' (1953) y en la revista 'Arábica' con 'Una carta aljamiada granadina' (1954). Del más de un centenar de títulos de artículos y obras publicadas, las dos más completas y conocidas son 'Los mudéjares' y 'Los mozárabes' (1947-1949).

En sus últimos años de vida, fue ministro plenipotenciario en Libia e Irán, impartiendo durante un mes por todo el Oriente Medio, una serie de conferencias en árabe, que versaron sobre las ciudades y la cultura árabe en España. Fallece en Madrid en 1956, inmerso en sus investigaciones y trabajos, muchos de ellos han quedado inéditos.

Resulta paradójico, que personaje de tanta talla intelectual, en ninguna de las localidades andaluzas en donde ha tenido una mayor vinculación, como su Carmona natal, Granada o Sevilla, no tenga dedicada ninguna calle o plaza en su honor; por lo que se espera con gran interés, la próxima presentación de su biografía.



(*) Premio 'Memorial Blas Infante 2006', por 'Vida y obra de Isidro de las Cagigas'.

 
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