El arzobispo dice que la asignatura Educación para la Ciudadanía «invade el derecho fundamental de los padres»

Considera que si ese derecho no puede salvaguardarse estaría justificada la «desobediencia civil»

IDEALGRANADA

El arzobispo de Granada, Javier Martínez, dijo ayer que la asignatura Educación para la Ciudadanía supone una «verdadera invasión de un derecho fundamental de los padres», y consideró que si ese derecho no pudiera salvaguardarse, «estarían justificadas la objeción de conciencia y la desobediencia civil».

El prelado hizo esas declaraciones durante su participación en el 34 Congreso Nacional de la Enseñanza Privada de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), que concluyó ayer en Granada, y en la que ha impartido la conferencia 'La educación imposible: El reto y la belleza de educar en nuestro contexto cultural'. Martínez, quien consideró no obstante que «las heridas a la libertad vienen de mucho más atrás», manifestó que «cuando en la vida se tiene la misión de educar no se puede renunciar a ella».

La libertad en el proceso educativo «está terriblemente amenazada en la sociedad española», manifestó el arzobispo, para quien la implantación de la asignatura Educación para la Ciudadanía constituye «una verdadera invasión en un derecho fundamental de los padres». «Si ese derecho no pudiera salvaguardarse adecuadamente, estarían justificadas la objeción de conciencia y la desobediencia civil», dijo el arzobispo.

Los participantes en la jornada de estudio sobre Educación para la Ciudadanía, convocada por la Conferencia Episcopal Española (CEE) en Madrid, criticaron los contenidos y el planteamiento de la futura asignatura, y defendieron el derecho a la objeción de conciencia de los padres.

Clausura

En la clausura ayer del 34 congreso de la CECE participó también el vicepresidente de la confederación en Granada e integrante del grupo de trabajo que analiza la implantación de la LOE, Joaquín Martínez. Respecto a la nueva asignatura propuesta por el Gobierno, Martínez consideró «difícil de entender la desconfianza de la clase política en la capacidad de los padres para educar a los hijos».

Se preguntó si el Gobierno «ha analizado realmente que esta materia sea capaz de resolver los males de esta sociedad», y consideró que «da la impresión de que esta asignatura ha sido fruto de la improvisación».