Las setas y níscalos más ricos de Andalucía Oriental

Las provincias de Granada, Jaén y Almería guardan entre sus pinares ricas variedades de hongos comestibles y bonitas estampas otoñales

TEXTO:ANDREA G. PARRA

PARA chuparse los dedos. Así es como están ahora los campos y bosques de las provincias de Granada, Jaén y Almería, y no sólo por las bonitas estampas otoñales -que empiezan a poderse contemplar tras el retraso de la aparición de los ocres y grises típicos de esta época-, sino también por las ricas setas y níscalos que comienzan a salir. Esta semana nos ponemos las botas y cogemos una cesta -el cubo y las bolsas no son recomendables- y nos vamos a buscar níscalos y a estirar un poco las piernas durante las caminatas por hermosos parajes.

Las lluvias de estos días atrás han reanimado las esperanzas de los aficionados a la micología. En la provincia de Granada hay varios rincones en los que se pueden buscar entre los pinares y sitios húmedos setas y níscalos. Si bien, la propuesta para los excursionistas menos experimentados es que visiten primero el Museo Micológico de Iznalloz. Está a unos cuarenta o cuarenta y cinco minutos de la capital granadina y desde Iznalloz hay que poner rumbo al paraje conocido como El Sotillo.

En el Museo Micológico de Iznalloz, José explicará a los visitantes qué tipo de setas son comestibles y cuáles no. Hay expuestas más de 150 variedades diferentes de hongos. En las excursiones al campo hay que tener muy claro cuáles son comestibles y cuáles no. Quien no sea muy experto es aconsejable que compre una guía en alguna librería. La entrada al museo es gratuita. En la sierra de Iznalloz también se crían especies comestibles, aunque aún no se han encontrado muchas.

En la provincia granadina otros lugares buenos para salir a buscar setas son las sierras de Alhama, Alfacar y Huétor. Esas son las más próximas a la capital, aunque en el norte de la provincia también hay terrenos muy aptos para la micología. Uno se localiza en el paraje de Nablancas, en el término municipal de Puebla de don Fabrique. Una vez en la Puebla se debe ir hacia la carretera que lleva a Santiago-Pontones -municipio de Jaén-, el lugar está señalizado. Eso sí, después de bajarse del coche habrá que andar bastante e ir con los ojos bien abiertos para encontrar y cortar algunos de los ansiados ejemplares. En las sierras de Baza y Castril y La Losa también se suelen criar algunos ejemplares.

Lo bonito de estas excursiones es que se puede disfrutar del campo y los pinares estando en contacto directo con la naturaleza. Si va a buscar las setas y los níscalos por la mañana podrá comprobar como se quita el manto del frío de la noche el bosque. Además, podrá descansar recostado al amparo de algún árbol sin más ruido que el de los amigos de aventura y quizás de algún que otro amante de la micología que también merodee por el paraje.

Tierras jienenses

La provincia jienense también es rica en setas y níscalos comestibles. Según cuentan los vecinos de la zona, en Río Madera, en el paraje de las Tres Aguas, se están encontrando algunos níscalos y setas; en Navalcaballo y Navalespino también; en Siles, en el paraje de las Acebeas, se han cogido algunos ya al igual que en Orcera y en algunos parajes de la zona conocida como la Cumbre, en el término municipal de Santiago-Pontones. Son extensiones muy grandes de terreno por lo que lo más idóneo es preguntar a los vecinos de la zona para que les indiquen lugares más concretos. Eso sí, algunos guardan muy bien el secreto de los parajes más productivos y no se lo dicen a todo el mundo.

Almería

En la provincia de Almería los terrenos en los que se localizan setas comestibles son en las sierras de María, Filabres y la Alpujarra. Lo mismo, preguntar a los vecinos por parajes concretos.

Las setas y níscalos salen en las zonas de umbría y pinar. Hay que ir con los ojos bien abiertos para verlos y después poder comérselos. La excursión de esta semana -quien no vaya este fin de semana podrá hacerlo en los siguientes- es doblemente satisfactoria porque se puede caminar, disfrutar de la naturaleza y después comer los níscalos y setas encontrados. ¿Qué ricos!