Los pueblos mantendrán sus fiestas de moros pese a las amenazas de islamistas radicales

Los pueblos granadinos se oponen a que desaparezcan estos ritos, como quieren algunos grupos extremistas En Zújar y Benamaurel hace años que se quitó de los 'papeles' una frase en la que se llamaba 'cerdo' a Mahoma

ANDRÉS CÁRDENASGRANADA

Todos, absolutamente todos los alcaldes y colectivos que organizan fiestas de Moros y Cristianos en nuestra provincia se han mostrado contrarios y han calificado de «disparate» la idea del presidente de una de las dos grandes federaciones islámicas de España, que ha reclamado que se suspendan las fiestas de moros y cristianos «en aras de la buena convivencia». La decisión de cancelar la destrucción de un muñeco que representa a Mahoma en dos localidades valencianas que aún mantenían esta tradición no basta, según el máximo responsable de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) e imán de la mezquita La Unión de Málaga, Félix Herrero.

Una de las principales investigadoras de estas fiestas en Granada, impulsora de la celebración en Benamaurel y Zújar, Carmen Peñalver, considera una «auténtica barbaridad» la petición de la citada federación islámica. «Nuestras fiestas no son ni mucho menos ofensivas a la religión de Mahoma. Es más, son más unas fiestas en las que se resalta la convivencia y la paz entre las dos culturas y religiones». Carmen Peñalver ha sido una de las rescatadoras de los 'papeles' en los que se basan las representaciones de moros y cristianos en la parte norte de nuestra provincia. «Es un auto sacramental que se llama Cautiverio y Rescate de Nuestra Señora de la Virgen de la Cabeza y se trata de una representación teatral. No hay que ver elementos extraños o difamatorios», afirma.

«No viene a cuento»

Según esta investigadora, en dicha obra se pone en escena la idea de unos corsarios turcos que pretendían canjear la imagen de la Virgen por dinero. El capitán de estos corsarios, se da cuenta de la importancia que tenía esa imagen para los cristianos y pretende devolverla. Pero Luzbel, el demonio, enreda las cosas para que moros y cristianos se peleen. Pero Satán no consigue su propósito.

Después de dos días de combate, al final tanto el capitán moro como el cristiano se abrazan entre el alborozo del público. «Se trata de la lucha del bien contra el mal y al final triunfa la convivencia, por eso nos parece ridículo que se pretenda acabar con estas fiestas». Carmen Peñalver dice que incluso, para no herir la sensibilidad de los seguidores del Islam, hace algunos años «ya se suprimió uno de los textos en el que se llamaba 'cerdo' a Mahoma».

Casi en los mismos términos se expresa José Miguel Martínez, alcalde de Cúllar, otro de los pueblos en los que estas fiestas se celebran por todo lo alto. «No viene a cuento lo que quieren estos islamistas, entre otras cosas porque no hay en nuestras representaciones no hay ofensas a la religión de Mahoma. Es más, en nuestra fiesta hay al final un diálogo entre el capitán moro y cristiano en las que ambos hacen una llamada a la concordia entre las razas, religiones y culturas». En Cúllar, curiosamente, hay más ciudadanos que quieren participar como moros que de cristianos. «Nuestras fiestas nada tienen que ver con las de Levante, donde, según he leído, han tenido que suprimir algunas cosas, como el que se le exploten petardos en una cabeza de Mahoma. Aquí no hay nada de eso».

Otro de los pueblos que celebran sus fiestas de Moros y Cristianos, es Quéntar. Su alcalde, Enrique Rodríguez Medina, afirma que esa pretensión de los islámicos «es un atropello a nuestras tradiciones. Esta fiesta se celebra en el pueblo desde hace muchísimos años. La han representado nuestros bisabuelos, nuestros abuelos y nuestros padres. No está en nuestra mentalidad desprendernos de ella».

«Nadie puede sentirse ofendido por nuestras fiestas, unos ganan por la mañana y otros por la tarde. No hay palabras ofensivas en los textos ni de un bando ni de otro, así que me parece absurdo que quieran que desaparezcan», afirma Juan José Castillo, alcalde de Albondón.

Opiniones islámicas

Pero gracias a Dios, o a Alá, no todos los islámicos piensan igual que el imán de Málaga. El presidente de la Junta Islámica en Cataluña, Abdennur Prado, discrepa de las opiniones de éste. «Las fiestas de moros y cristianos no me parecen nada mal. De hecho, son el recuerdo de un pasado compartido. Sí me parece bien que se eliminen los elementos ofensivos». También se manifestó en la misma línea conciliadora Malik Ruiz, presidente de la Comunidad Islámica en España, con sede en Granada. Ruiz dijo no ver inconveniente alguno en estas fiestas, siempre que se supriman las imágenes ofensivas y que puedan generar discordias.

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