Un eficaz 'fontanero' de partido, para el granero de votos del PSOE

Gabriel Cañavate se labró una fama de .experto en gestionar problemas al frente de.la difícil secretaría de Política Municipal

C. M. Y Q. CH.GRANADA

Gabriel Cañavate Maldonado creció políticamente cuando su partido, el PSOE, le comisionó para gestionar el granero de votos del socialismo granadino: la provincia, donde el dominio del 'puño y la rosa' se mantiene firme prácticamente desde los albores de la democracia.

En 1994, la dirección del PSOE de Granada, encabezada por aquel entonces por Antonio Claret García -actual presidente de CajaGranada-, se fijó en el concejal de Armilla -un jardinero de la Alhambra de profesión que había llegado al Ayuntamiento en 1987- para dirigir la complicada secretaría de Política Municipal, una 'patata caliente' que, según los que le conocen, manejó sin quemarse. «Hay que reconocer que es un buen fontanero. Un apagafuegos eficaz. Para llevar los pueblos hay que hacer muchos equilibrios y tener tiempo. Tienes que estar disponible para salir disparado hacía Murtas o Huéscar para arreglar problemas», explica un militante socialista que no es precisamente de la cuerda de Cañavate.

Hasta 1996, el ya ex vicepresidente de la Diputación Provincial anduvo en esos menesteres: Pacificando y componiendo, «o descomponiendo» listas electorales en las distintas agrupaciones socialistas de la provincia. Con el aval de ese currículum, alcanza, en 1997, la secretaría regional de Medio Ambiente del PSOE andaluz.

Poco después, tras las elecciones municipales de 1999, comienza su periplo en la Diputación Provincial. Mientras trabaja a las órdenes de José Rodríguez Tabasco, el PSOE provincial vuelve a contar con él para que se ocupe de nuevo de la secretaría de Política Municipal.

Francisco Álvarez de la Chica, el flamante máximo dirigente de los socialistas granadinos, lo quiere en su equipo y en un puesto clave. En 2004, deja esa responsabilidad de partido y se dedica exclusivamente a la vicepresidencia de la Diputación, ya con Antonio Martínez Caler, y a la concejalía de Urbanismo de Armilla, su pueblo. El balance de su doble paso por la secretaría de política municipal «es bueno». Lo dice un cargo del PSOE que tampoco tiene demasiado en común con Cañavate y el llamado 'clan de Armilla', cuyo declive se ha precipitado en los últimos meses. «No lo hizo mal. Ésa es la verdad. Con él, no hubo crisis ni grandes problemas en la provincia. Y si los hubo, no se recuerdan. Hubo listas en todos las localidades de la provincia y, en una organización política, eso es lo que cuenta».

Si su tarea en el seno del partido ha sido eficiente, ¿cuál es la causa última de su rápida caída? «Es algo que siempre se dice, pero en política ocurre que no sólo hay que ser honrado, y yo creo que 'Gabi' lo es, también hay que parecerlo, y él no lo parecía», añade otro compañero de partido de Cañavate también crítico con el político armillero «y sus formas».

Esa «manera de ser» y la incómoda sombra del Parque Nevada de Armilla -promovido por un empresario imputado en el 'caso Malaya' contra la corrupción en Marbella- se han aliado contra Gabriel Cañavate para conducirle a la dimisión, un gesto, dicho sea de paso, que hasta sus más fervientes detractores en el seno del PSOE granadino, agradecen con sinceridad... y alivio.

carlosmoran@ideal.es