Las claves de la polémica

La dimisión de Cañavate deja aún sin aclarar el premio de la lotería del 97 y tasaciones dispares de su patrimonio

F. C. R.GRANADA

Duró 25 minutos y 58 segundos. Gabriel Cañavate exhibió papeles y escrituras para justificar el patrimonio reunido en los últimos años; sobre todo a partir de 1999. «No ha sido en los últimos seis años, porque estoy trabajando desde que tengo 15», especificó. La dimisión de Cañavate deja sin aclarar todavía a cuánto ascendió el premio de la lotería de 1997 con el que adquirió -asegura- gran parte del patrimonio actual y también tasaciones dispares sobre sus inmuebles, que el propio Cañavate ofreció ayer públicamente al precio de medio millón de euros.

«En un momento de mi vida, nos tocó un pellizquito en la lotería, cuestión que tengo declarada. Eso es mi vida privada y mi suerte». Esto es lo único que especificó ayer sobre el premio. Cuando Cañavate entró en la Diputación en julio de 1999, declaró un piso comprado en 1986 y una vivienda unifamiliar, adquirida en septiembre de 1998, con una hipoteca anterior sobre el solar de 60.000 euros. A pesar de haberle tocado la lotería dos años antes, en este documento no constan grandes cantidades económicas, apenas 14.000 euros en acciones. Cañavate alega que ya había hecho pagos a cuenta por los dos pisos que adquiere posteriormente en Armilla, que inscribe en el Registro de la Propiedad en 2002 y 2004.

En septiembre de 2002, inscribe también un piso en Almuñécar. «El piso en la playa, con el trastero y la cochera, me costó 53.490 euros. Como a todos a los que en 1999 hicieron una reserva en el plan parcial 4», dijo ayer Cañavate. Este inmueble lo ha vendido hace un año -expresa- por 33 millones: «Yo no he regulado el mercado inmobiliario en la Costa». Y lleva razón. Con este dinero ha manifestado que adquiere el piso de Playa Granada, inscrito en marzo de 2006. Cañavate no mencionó ayer esta propiedad.

Las operaciones de compraventa le han permitido a Cañavate acumular un patrimonio que, en estos momentos, consiste en una vivienda unifamiliar, un piso y un ático en Armilla, el piso de Motril y la parcela de 500 metros de Ogíjares que manifiesta que ha vendido recientemente.

Muy barato o muy caro

«La prensa sensacionalista dice que vale un millón. Desde este momento digo públicamente que se lo vendo a la mitad», sostuvo ayer Cañavate. Aunque en su discurso no dejó claró si esta tasación era para todo el patrimonio inmueble o para los tres pisos adquirido desde 1999, sin contar el de Playa Granada.

Cañavate dice que ha desembolsado por las tres propiedades 126.974 euros -aparentemente no incluye Playa Granada, sino el piso de Almuñécar-. «El piso de la calle Valladolid es una habitación con un salón cocina. El valor de ese piso, con sus dos plazas de aparcamiento, es de 29.000 euros. El de la calle Real me costó 44.474 euros», relató en rueda de prensa.

La tasación manejada por IDEAL -a precio de mercado actual- es muy superior, aunque no parece nada disparatada. El precio del ático de 26 metros, con uso exclusivo de una terraza de 33 metros, ronda los 84.000 euros; y para el piso de 79 metros, alrededor de 136.000 euros. No resulta exagerado que una vivienda unifamiliar de 107 metros entre dos plantas, más semisótano, pueda costar 213.000 euros. Por un piso en Playa Motril, con un dormitorio menos, pedían esta semana 210.000 euros.

Sin hipotecas

Ninguna de las propiedades de Cañavate tienen en estos momentos hipoteca, según el Registro de la Propiedad. Cañavate negó ayer que haya pagado al «contado» y matizó que los pisos los ha comprado «antes de que comenzaran las obras y se han ido pagando poco a poco». Puede ser una interpretación, pero lo cierto es que Cañavate ha ido haciendo frente a sus inversiones sin necesidad de préstamos, gracias -según manifiesta- al dinero de la lotería y a que los precios de los pisos eran -por lo que declara- muy asequibles.

, 'envite' I Artículo de Gregorio Morales en la página 23.