Cañavate dimite por «lealtad» al PSOE tras proclamar que es «honesto y honrado»

Deja sus cargos tras consultar a la cúpula socialista y se declara víctima de una «campaña orquestada».No habla del premio de la lotería porque es «privado»

Q. CHIRINO Y C. MORÁNGRANADA
Cañavate dimite por «lealtad» al PSOE  tras proclamar que es «honesto y honrado»

«Sacadme alguna foto donde me esté riendo», ironizó Gabriel Cañavate. Llevaba una sonrisa forzada y el gesto correcto y aparentemente sereno, meritorio en una persona que, tras veinte años ocupando cargos públicos, iba a sentarse delante de una treintena de personas para anunciar su dimisión como concejal de Urbanismo de Armilla y vicepresidente de la Diputación. Sin corbata, con el rostro cansado después de cinco días de feria y «dolores de cabeza» tras las noticias publicadas por IDEAL desde el lunes sobre su patrimonio. «Estoy viviendo los días más amargos de mi vida», manifestó sin tapujos.

Cañavate había decidido convocar la rueda de prensa a primerísima hora de la mañana. A eso de las ocho y media empezaron a sonar los teléfonos. De todas formas, algo se había empezado a gestar desde el lunes por la tarde. Después de una reunión donde participaron los pesos pesados del partido, y tras hacer Cañavate las «consultas previas» a la cúpula socialista, se convenció de que su etapa en política había terminado, pero no sabía cómo escenificarlo. Lo de dimitir no lo tuvo claro hasta «cinco minutos antes» de entrar a la rueda de prensa a las doce del mediodía.

Las noticias se estaban sucediendo en cascada. IDEAL informaba ayer sobre el crecimiento de su patrimonio en los últimos años, con la adquisición de tres pisos que ha pagado sin préstamos y un coche de lujo: «Si yo supiera que esto lo paro y cojo a un medio de comunicación y a otro, y les digo... Se genera sospecha y nadie te acusa y esto deja una situación muy complicada que influye en el PSOE». Por eso Cañavate decidió dimitir, por «lealtad» a su partido, «excesiva lealtad», matizó más adelante.

A la rueda de prensa asistió, sin acaparar protagonismo, el alcalde de Armilla, José Antonio Morales Cara. Cañavate no titubeó, apenas si evidenció en algunos momentos estar afectado, y antes de anunciar su marcha proclamó que es «honesto y honrado». «Estoy trabajando desde los 15 años, y trabajé para tener los pocos estudios que tengo. No es más honesto quien más estudios tiene», defendió.

El concejal armillero se declaró víctima de «una campaña perfectamente orquestada, de presión política y de presión a la Fiscalía desde que salió el tema del Parque Nevada». «Mi cabeza vale un precio», claudicó.

«En los últimos meses me siento perseguido por un periodismo bastante amarillo, oscuro e interesado. Que respeto, y nunca querré matar al mensajero», abrió su intervención. Después alzó la voz con contundencia para asegurar: «No he escondido nunca nada, absolutamente nada». Sobre el solar de Ogíjares que no aparecía en su declaración de julio de 1999 reiteró que «pudo ser un error» y que lo añadió en su declaración de 2003.

Su patrimonio

Cañavate también argumentó cómo se ha fraguado el crecimiento de su patrimonio, sobre el que ayer informó IDEAL: «En un momento de mi vida me tocó un pellizquito en la lotería, cuestión que tengo declarada y, en su momento, si fuese necesario y me lo requiere Hacienda, el fiscal o un juez, se lo daré. Eso es mi vida privada y mi suerte», mostró de nuevo sus reticencias a desvelar la cuantía del premio con el que dice que costeó gran parte de las inversiones a partir de 1997.

Cañavate aseguró que sus últimas inversiones inmobiliarias suman 126.974 euros. «La prensa sensacionalista dice que vale un millón de euros. Desde este momento digo públicamente que lo vendo en la mitad», dejó en el aire una oferta que, de ser extensiva a todas sus propiedades, es una ganga.

Defendió su patrimonio enérgicamente: «Reto públicamente a que alguien demuestre que mi patrimonio está vinculado a mi vida pública. Esta persona no ha sido nunca denunciada por nadie en los veinte años que llevo de cargo público». «Nunca, a la hora de comprar -un piso- he tenido favor de nadie», expresó.

«Días amargos»

Alzaba la voz intermitentemente, sobre todo cuando se refería a sus propiedades. En la intervención, que duró 25 minutos, bebió agua en dos ocasiones. Cuando no se esperaba nada más, Cañavate se frenó, respiró y empezó a hablar muy lento: «Ante determinadas consultas que he hecho desde ayer -por el lunes- y conversaciones con mi partido, y como siempre he sido un hombre de partido y leal con las instituciones, anuncio que voy a dimitir con la cabeza alta. Me gustaría que las puertas fuesen más anchas... Como ciudadano de a pie me puedo encontrar con más libertad para defenderme».

Luego pasó al plano personal, a sus días «más amargos». «Quiero seguir paseando por mi pueblo y no cambiar de acera cuando me cruce con alguien. Personalmente me veo un poco agotado». Se rehizo en la silla y concluyó: «Eres elegido por la ciudadanía con un amplio respaldo, siempre, cada vez más apoyo, incluso en 2003, paseándome por mi pueblo con mi X5 -su coche de 55.000 euros-, teniendo mi casa, mi piso alquilado... y cada vez más apoyo». Lo estoy pasando mal. Qué quieren que les diga, que estoy con castañuelas. Es la decisión más acertada y el tiempo lo dirá». Así se marchó ayer Cañavate de la vida pública.

quicochirino@ideal.es