Steve Buscemi afirma que «el cine independiente sigue resistiendo»

El actor participa en el certamen con la película 'Delirious', de Tom DiCillo

CH. L. MONJASSAN SEBASTIÁN

Bombero y camarero antes que actor clave del cine independiente estadounidense, Steve Buscemi tiene muy poco que ver con los excéntricos e hiperactivos personajes a los que ha dado vida a las órdenes de directores como los hermanos Coen y Quentin Tarantino. O Tom DiCillo, con quien viajó a San Sebastián para presentar 'Delirious', una comedia dramática sobre las contradicciones de la fama que aspira a una buena plaza en el palmarés del certamen donostiarra.

El 'señor Rosa' de 'Reservoir Dogs' sorprende por su hablar pausado y lentos ademanes. Es más, le falta poco para desperezarse ante el grupo de periodistas al que escudriña con saltones ojos y ante los que defiende su papel, el de un 'paparazzi' sin mucha suerte, un personaje que le ha servido para entender mejor el trabajo de esos profesionales.

«No estoy al nivel de Tom Cruise ni de Brad Pitt; los fotógrafos no me persiguen en vacaciones ni están a la puerta de mi casa, sólo los veo cuando voy a un estreno o estoy de promoción y, como les doy tiempo para que tomen imágenes, pues tenemos una buena relación», asegura Buscemi, que no se considera un actor 'de culto'. Pero «está bien que reconozcan tu trabajo, porque así las películas que hago reciben más atención», añade.

Educado y bastante serio, defendió su última aventura con DiCillo, con el que ha trabajado en varias ocasiones y que escribió el rol para él. «Me gusta este fotógrafo porque es un luchador, se busca la vida y está orgulloso de lo que hace, busca la exclusiva, ese disparo con la cámara que le llevará a la fama», explica, y añade que «el problema surge cuando antepone la amistad a su trabajo». «Nunca juzgo a los personajes», concluye.

Buscemi estudió en el Lee Strasberg Institute y se forjó en los llamados 'clubes de comedia'. Es un imprescindible del circuito de cine independiente, pero en los últimos años Hollywood ha contado con él, tanto en superproducciones -'Con Air', 'Armageddon', 'La isla'- como en cintas de animación como 'Monstruos'.

También director

«Todo ha sucedido de forma gradual, lo mío no ha sido dar un gran salto; empecé con películas de bajo presupuesto porque era lo único que me ofrecían, y me siento afortunado por poder estar en filmes de grandes estudios porque eso me permite seguir haciendo cine independiente, un cine que sigue resistiendo y en el que hay autores muy interesantes como DiCillo y Jim Jarmusch», asegura Buscemi.

Al actor también le ha entrado el gusanillo de dirigir y lo ha hecho en varios capítulos de la serie 'Los Soprano'. Su última obra es 'Interview', un 'remake' en el que interpreta a un periodista. «Dirigir es un desafío, mientras que en la actuación me encuentro más cómodo», reconoce. Aunque su hábitat natural es el cine, no reniega de la televisión, cuyo ritmo acelerado es muy útil para el cine 'indie'. «De hecho, rodamos 'Delirious' en 25 días», indica el intérprete, que se ganó el respeto de la comunidad cinematográfica con 'Muerte entre las flores', de los hermanos Coen, con los que repitió en filmes posteriores y en la obra colectiva 'París, je t'aime', que también se proyecta en este festival.

«No he visto 'París je t'aime'. Esta vez los Coen me han dado el papel de un turista americano que tiene problemas con una pareja francesa. En todos los filmes de los Coen salgo mal parado, me matan, aquí también me lo hacen pasar mal», adelanta Buscemi, que vive en Nueva York pero también disfruta en Hollywood: «La mayoría de los actores no son estrellas, la fama es un subproducto bastante malo, es algo negativo, y en Hollywood también hay intérpretes comprometidos y preocupados por lo que pasa, con conciencia, pero el negocio, la industria, se lo come todo, no te deja ver nada más que la parte más superficial».

Buscemi fue bombero a comienzos de los ochenta. Un día después de los atentados del 11-S, en los que murieron varios ex compañeros suyos, se presentó en la que fue su estación y estuvo cinco días ayudando en la 'zona cero' de Nueva York. «La administración Bush ha cometido muchos, muchos errores, está utilizando el poder de manera muy negativa, me da igual que los que vengan sean demócratas o republicanos, sólo espero que sean responsables y cambien la política actual», expone.

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