20 años sin Borges

El autor de El Aleph, aclamado como uno de los mejores escritores de la Historia de la Literatura, murió el 14 de junio de 1986 en Ginebra

EFE | BUENOS AIRES
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20 años sin Borges

Hace 20 años Jorge Luis Borges fallecía en Ginebra, lejos de su amada Buenos Aires, ciudad que por estos días recuerda al gran escritor y poeta argentino con muestras, homenajes y publicaciones. En palabras de su biógrafo, Alejandro Vaccaro, Borges "era un ser literario" en el que convivieron el vanguardista y el clásico, el traductor y el periodista, el maestro de la lengua y el objeto de culto, el ensayista irónico y el genial cuentista.

Desde esa multiplicidad de ángulos, la ciudad que el 23 de agosto de 1899 vio nacer al autor de El Aleph realiza a partir de hoy diferentes actividades centradas en su figura, desde exposiciones a recorridos por zonas "borgeanas" de Buenos Aires.

El escritor también será homenajeado en Ginebra, donde murió el 14 de junio de 1986 y descansan sus restos, mientras que la Biblioteca Alejandrina de Egipto acogerá una serie de conferencias y una muestra sobre su obra.

A pesar de la devoción que sentía por su ciudad natal, que entre otras obras plasmó en el poemario Fervor de Buenos Aires, Borges eligió pasar sus últimos días en la ciudad suiza, donde había vivido su infancia junto a su familia.

Estancia en Ginebra

"Borges decía que en Ginebra había pasado una época maravillosa de su vida. Se sentía cómodo porque sentía que no había invasión en su vida", recuerda su viuda, María Kodama, con quien el autor de Ficciones se casó meses antes de su fallecimiento. "En Buenos Aires hubiese sido un infierno", considera Kodama tras indicar que el escritor "adoraba" la capital argentina "porque su obra la hizo allí y allí vivió, pero él decía que era dueño de elegir el lugar para morir como él quería".

A un día de que se cumpla el vigésimo aniversario de su muerte, en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires hoy se inaugura una exposición de fotografías, textos, dibujos, poemas y cartas del autor. Además, el Ministerio de Cultura porteño ha organizado para esta semana una serie de visitas guiadas a cargo de especialistas por los lugares de la ciudad en los que Borges vivió, trabajó o pasó momentos especiales de su vida.

Homenaje

Por su parte, la Fundación Jorge Luis Borges, que preside Kodama, realizará mañana, miércoles, la jornada Borges y los otros, en la que se abordará la relación del escritor con la filosofía, el tango y la ciencia. Ese mismo día la Legislatura de Buenos Aires llevará a cabo una sesión solemne en homenaje al autor de "El libro de arena" y la editorial Emecé lanzará una reedición corregida de las obras completas de Borges.

Con motivo de los 20 años de su fallecimiento en las últimas semanas se han publicado numerosos libros sobre el escritor en Argentina, entre ellos "Literatos y excéntricos. Los ancestros ingleses de Jorge Luis Borges", que permite conocer una especie de mandato familiar que empujó al argentino a las letras.

Vaccaro, presidente de la Asociación Borgesiana de Buenos Aires, destaca que más allá de su condición de "gran escritor" Borges fue "el lector más importante del siglo" XX, ya que era "capaz de leer y de devolver reciclado todo lo que leía".

Un genio de carne humana

Del Borges "humano", el biógrafo recata al "hombre austero, generoso y bondadoso" al que "jamás le interesó la fama y los beneficios personales ni económicos", lo que "también forma parte de su obra". "He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz", dijo en uno de sus poemas el hombre que a raíz de una ceguera hereditaria no fue capaz de leer y escribir por sus propios medios durante más de treinta de sus 86 años de vida.

A propósito del vigésimo aniversario del fallecimiento de Borges, el escritor argentino Guillermo Martínez reflexiona sobre "dos reacciones típicas, y sólo en apariencia opuestas, que permiten dar medida de la grandeza de un autor después de muerto". "La primera es el intento de apropiación de su figura por corrientes contradictorias entre sí o por las que el autor nunca en vida se hubiese inclinado. La segunda es el ataque empecinado, los sucesivos intentos de erosionar su figura o destronarla", explica.

Según el autor del libro Borges y la matemática, reeditado recientemente, "en estos años Borges tuvo el privilegio de correr las dos suertes".