'Solo', el hombre que puso en jaque a EEUU

EFE | LONDRES

Conocido con el seudónimo de Solo, el británico Gary McKinnon es un apasionado de los ordenadores que puede presumir de haber puesto en jaque a uno de los sistemas informáticos más seguros del mundo: el del Gobierno de EEUU.

McKinnon consiguió acceder supuestamente a los ordenadores de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), el Ejército, la Marina, el departamento de Defensa y la Fuerza Aérea entre febrero de 2001 y marzo de 2002, es decir, en los meses previos y posteriores a los atentados del 11 de septiembre.

Un tribunal británico ha decidido hoy que Solo, de 40 años, podrá ser extraditado a Estados Unidos, donde puede afrontar una pena de varias décadas de prisión, además de cuantiosas multas, aunque será el ministro británico de Interior, John Reid, el que tenga la última palabra.

Considerado autor del mayor caso de piratería informática sufrido por el Gobierno estadounidense -según las autoridades de EEUU, pudo acceder ilegalmente un centenar de computadoras oficiales-, McKinnon tuvo su primer ordenador a los 14 años y desde entonces ha sido un apasionado de esos aparatos.

Autodidacta y aficionado a las historias de platillos volantes, Solo dejó el colegio con 17 años y comenzó a trabajar como peluquero. Sin embargo, en los primeros años de la década de los 90, alentado por algunos amigos, se matriculó en un curso de informática y logró un título que le permitió comenzar a trabajar en ese sector.

A finales de ese decenio, McKinnon decidió utilizar sus habilidades para llevar a cabo una "investigación" sobre un asunto del que está firmemente convencido: que el Gobierno estadounidense está ocultando información sobre los ovnis. "No se trataba de un interés por hombrecillos verdes o por platillos volantes. Creo que hay naves espaciales, o que ha habido naves espaciales, de las que la sociedad no tiene conocimiento", explicó en una entrevista a la cadena británica BBC.

Pero su investigación, durante la que supuestamente borró archivos importantes y copió un documento con nombres de usuarios, acabó convirtiéndose en una obsesión: perdió su trabajo y su novia lo dejó. "Hubo un momento en que dejé de ducharme. No me cuidaba, no comía adecuadamente. Estaba todo el día sentado en casa en pijama, haciendo esto (acceder a los ordenadores de EEUU) toda la noche", explica.

Las actividades de McKinnon, del barrio londinense de Wood Green, habían pasado inadvertidas hasta que un día comenzó a dejar pistas. Cuando el departamento de delitos tecnológicos del Reino Unido dio con él finalmente en 2002, Solo se sintió aliviado. "Creo que quería que me pillaran, porque estaba arruinando mi vida", confiesa a la BBC.

Entonces pensó que sería juzgado en el Reino Unido y condenado como máximo a tres o cuatro años de prisión. Pero EEUU decidió presentar cargos contra él que podrían suponer una condena de más de setenta años de cárcel e incluso, según temen sus propios abogados, su confinamiento en Guantánamo (Cuba).

Desde hace tres años, McKinnon lucha contra su extradición y en Internet hay un sitio (http://freegary.org.uk/) en el que se recaban apoyos para su causa. Solo, que asegura que su intención no fue nunca perjudicar la seguridad de EEUU, ya ha anunciado que apelará la sentencia de hoy.