Taiwán y China también se disputan la «propiedad» del oscarizado Ang Lee

Quien abrió la nueva polémica fue el presidente taiwanés al aclamar a Lee como "gloria de Taiwán" tras conocerse su triunfo en los Oscar

EFE | TAIPEI

El taiwanés Ang Lee, Oscar al mejor director por Brokeback Mountain, se ha convertido en el reflejo de la disputa nacional que mantienen Taipei y Pekín, que le exaltan por separado como el "orgullo de Taiwán" y el "orgullo de China". La marea de reivindicaciones la abrió el presidente taiwanés, Chen Shui-bian, tras aclamar a Ang Lee como "gloria de Taiwán" al poco de conocerse que había ganado la codiciada estatuilla.

Chen inauguraba así un coro de alabanzas seguidas por todos los periódicos de la isla, que plantean como una cuestión nacional el Oscar de Lee, hijo de una familia de chinos emigrados del continente junto a las tropas nacionalistas derrotadas por los comunistas de Mao Zedong. En un tono que magnificaba el triunfo de la constancia, compañeros de juventud relataban a la prensa los años de penuria de Lee en Nueva York, donde emigró en 1979, y su determinación para hacerse un nombre entre los "grandes" de la cinematografía mundial.

Es la época en que su esposa se convirtió en el sosten de la familia, mientras que Lee progresaba en sus estudios de postgraduado, escribía críticas de cine y soñaba con hacerse un hueco en Hollywood. "Pasaba una situación económica muy difícil y por eso tuvo que dedicarse a escribir críticas de cine y lo hizo con gran profesionalidad, descubriendo aspectos invisibles para una persona sin el ojo cinematográfico de Lee", ha declarado Fong Kuangyuen, periodista de Tiempos de China. En las reseñas tampoco ha faltado la anécdota del banquete al que Lee fue invitado en Alemania, lo que provocó las lágrimas del realizador, que reconoció que mientras disfrutaba de las preciadas aletas de tiburón su familia pasaba aprietos económicos en Nueva York.

En esa misma línea melodramática, otras fuentes han destacado la pasión por el cine de Lee, que rompía a llorar viendo el Ladrón de Bicicletas (Vittorio de Sica) o El Graduado (Mike Nichols). Es por ello que Taiwán contempla a Lee como un hijo de la isla, como prueba el doctorado honorario concedido hoy por la Universidad Artística, donde se graduó hace 31 años.

Pekín censura parte del discurso de Lee en la gala de los Oscar

Con ese mismo calor se han manifestado hoy los medios oficiales chinos, con la salvedad de que el título de "orgullo de Taiwán" se convertía en el continente en "orgullo" de China. De hecho, Pekín ha censurado la parte del discurso de Lee, ya con la estatuilla en la mano, en la que agradeció de manera diplomática el apoyo prestado por los "contactos" de Taiwán, China y Hong Kong. Por el contrario, los medios chinos han subrayado sus palabras cuando el director se definió como "chino", aunque el director taiwanés no utilizó el término zhongguo jen (de ciudadanía china), sino hua jen, que especifica un origen étnico chino.

Ahondando más en los valores chinos de Lee, la agencia oficial Xinhua asegura que la clave del éxito del director de la también oscarizada Tigre y Dragón reside en que "excava hondo en la rica cultura china y en la tradición nacional". Igual de chauvinista se mostraba el diario oficial China Daily, para quien "Ang Lee es el orgullo de los chinos de todo el mundo, y es la gloria del talento cinematográfico chino". Y por encima del talento del director, los medios chinos agasajaban a Lee como un "compatriota", puesto que para el Gobierno chino Taiwán sigue siendo una provincia de China.

En este cruce de intereses, tampoco faltan quienes creen que Lee ha encontrado su lugar en el mundo en Hollywood, la patria cinematográfica donde puede consolidar su talento ajeno a la vieja disputa que desde 1949 enfrenta a Taiwán y China.