El pediatra granadino que 'cura' a los niños del Materno con sus canciones

El albaicinero Miguel Ángel Delgado sufrió de pequeño una aplasia medular que le llevó a estudiar Medicina y a realizar la especialidad en el propio hospital granadino donde estuvo ingresado con doce años

Miguel Ángel Delgado ensaya con su guitarra en presencia de los niños ingresados en el Materno Infantil de Granada. / Ramón L. Pérez
Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

Miguel Ángel es música, medicina y magia. Está lleno de emes por todas partes. La letra eme es la primera letra de su nombre, Miguel Ángel. Es también la de su música, ya que este albaicinero siente su pasión como cantautor y busca en sus ratos libres abrirse un camino en la música. Pero también tiene la letra eme de la medicina, su profesión, su formación, el camino que le ha hecho llegar con su guitarra a la séptima planta del Hospital Materno Infantil de Granada para explicar la cuarta y última eme que mide su vida:la magia.

La vida y la historia de Miguel Ángel Delgado dan para este reportaje de doble página y para una miniserie de ésas de las buenas de Netflix. Tomen nota. El primer capítulo presenta a Miguel Ángel como un tipo educado y amable que se toma sus cervezas en las tabernas del barrio del Realejo de Granada. En un momento comenta a los amigos y conocidos que se reúnen en torno a unas cañas que va a ofrecer un recital a los niños de la séptima planta del Materno. Murmullos de admiración, de sorpresa.

«Es para los niños y las familias, para que tengan una vivencia lo más parecida a su hogar» Aida Galindo. Bloque de Enfermería de Pediatría

«El recital es fantástico, como todas las actividades que ponemos en marcha en el hospital» Remedios Lázaro. Supervisora de Pediatría

Surgen entonces las preguntas y entonces Miguel Ángel explica acompasadamente sin darle apenas importancia que «soy del Albaicín y soy cantautor, tengo publicados ya varias cosillas y hago bolos de vez en cuando». Entonces alguien recuerda que en las presentaciones de esa misma noche surgió la palabra médico. «Sí, soy médico», confirma. «Y trabajo en Madrid en un barrio que se llama San Cristóbal de Los Ángeles. Todos los vecinos creo que han llegado en pateras y nos hinchamos de trabajar con los niños».

«No es un médico cualquiera»

Es que además, Miguel Ángel no es un médico cualquiera. Es un pediatra. Así que en el segundo capítulo ya tenemos lo que se pretende es el eje del guión de esta miniserie. Tenemos una persona que es un cantautor del Albaicín que al mismo tiempo en una especie de personalidad secreta es un cantautor del Albaicín que ofrece recitales a niños con enfermedades oncológicas y pediátricas en Granada y que trabaja en uno de los peores barrios de Madrid.

Pero quedan todavía un par de capítulos de esta miniserie. Es entonces cuando se descubre que Miguel Ángel Delgado es un músico que es médico que estudió en la mismísima Universidad de Granada y, tras aprobar el MIR, realizó la especialidad... ¿Dónde? Exacto. En la séptima planta del Hospital Materno Infantil de Granada. Ahora te das cuenta de que este médico pediatra y cantautor albaicinero quiere volver al lugar donde aprendió Medicina y Pediatría porque conoce de primera mano las vicisitudes de los niños y niñas ingresados y de sus familias.

Ramón L. Pérez

Pero nada de todo esto explica la magia. Hay que escuchárselo al propio Miguel Ángel. Yno es una canción. La magia es lo que dice que sintió cuando después de tanto tiempo de idas y venidas, agujas y sondas, análisis e ingresos, «mi enfermedad desapareció así como por arte de magia».

Atención. ¿Enfermedad? ¿Qué enfermedad? Miguel Ángel, con doce añitos, se convirtió en un asiduo paciente del Hospital Materno Infantil de Granada porque tenía una enfermedad bastante grave que se llama aplasia medular. La aplasia medular es la desaparición de las células encargadas de la producción de la sangre en la médula ósea. «Y después de estar lidiando toda la vida con ella, me he curado», cuenta Miguel Ángel con una sonrisa de satisfacción.

Y ahora se cierra el círculo y el cantautor del Albaicín que es pediatra en Madrid que estudió en la Universidad de Granada y realizó la especialidad de Pediatría en el Materno Infantil revela su secreto. «Creo que estudié Pediatría para curar a los niños de las cosas que me pasaron a mí». Ypor eso también, el miércoles pasado se colgó su armónica y su guitarra y les ofreció sus mejores canciones.

Ramón L. Pérez

Remedios Lázaro, supervisora de Pediatría y Aida Galindo, jefa de bloque de Enfermería de Pediatría, están al mando la jornada del miércoles. Están encantadas con el recital de Miguel Ángel.

–¿Qué os parece?

–Es fantástico. Es una de las actividades que ponemos en marcha en el hospital, explica una. Y lo que ha dicho Miguel Ángel es importante, añade la segunda. La actividad no es solo para los niños sino también para las familias, para que durante su estancia mantengan una vivencia lo más parecida a su hogar.

«Es buena señal»

Suena como si estuviera Bob Dylan cantando. Suena a guitarra rasgada y soplos que se convierten en melodías al salir de la armónica. Los pasillos de la séptima planta del Hospital Materno Infantil de Granada están lleno de notas, de acordes, de canciones y de sonrisas. Que ya es decir. Lo consigue Miguel Ángel «para que los niños y niñas, los papás y las mamás y todo el personal sanitario pasen un momento agradable», explica. Hay lleno en el vestíbulo de la séptima planta del Materno. Son los mejores conciertos del verano.

Ramón L. Pérez

«Hay más facultativos que niños. Eso es buena señal», acierta a decir Miguel Ángel. Yes verdad, apenas son seis. Es quizá la mejor noticia. Yhay personal sanitario, unos veinte. Y hay también mamás y papás. Ahora afina la guitarra con 'Angie', mítica balada de los Rolling Stones. La púa con la que va a tocar es de Guns and Roses. «Soy un clásico», se ríe de sí mismo Miguel Ángel.

A las 11.43h Miguel Ángel empieza su recital. Será una canción acompañada de su pertinente explicación, de la vivencia que representa:«Hola, estoy nervioso por volver aquí guitarra en mano. Salí de esta misma planta con mi especialidad en Pediatría hace siete años y en este tiempo estuve en Murcia y en Madrid, en un barrio pobre. Para mí es un reto personal volver. Me pone nervioso. Veo que hay pocos niños aquí –repite–, así que es buena señal».

Sigue hablando: «No suelo hacer música de niños. De hecho no hago nada de niños porque yo soy como un niño. Pero esta canción va dedicada a los papás y mamás, que el niño no viene aquí solo, el tiempo lo pasa con sus padres. Estuve de pequeño ingresado, como estáis vosotros ahora, con una enfermedad en la sangre. Pero todos salimos bien».

Ramón L. Pérez

Sigue con sus canciones y sus monólogos. Ahora comparte sus reflexiones, profundas y descarnadas:«Muchas veces lo he razonado por qué los críos no quieren estar aquí. Quieren ser como los de blanco por la vestimenta de todo el personal sanitario–, que son los que están sanos». La canción que va a tocar a continuación se llama 'Cuco', «porque mi madre de pequeño me llamaba Cuco. Y os la dedico a los papás y a las mamás, que no os podéis imaginar la fuerza que tenéis y la tarea tan importante que hacéis. Tenéis más fuerza que los medicamentos».

Mientras las canciones llenan este vestíbulo del Materno, los niños no mueven una ceja. Están atentos, oídos prestos, no rechistan. Cualquier distracción que les evite pensar que están en verano en el hospital vale más que un potosí. Vale como un baño en la piscina, como un helado en Los Italianos. Uno de los ingresados apenas tiene un puñado de meses, con su sonda y sus ojitos semicerrados. Sonríe la novedad. Otro como más espabilado, unos seis añitos, le da la mano a su mamá. No aplauden porque tienen las vías en vena en la mano. Qué cosas.

El recital continúa. «Siempre lo explico todo para que se comprendan las cosas», tercia Miguel Ángel. «Esta canción habla de que hace falta una revolución. Un cambio. La canción se llama 'Que viva la revolución'!». E insiste:«Algunos ya somos mayores, sois vosotros los pequeñajos los que vais a hacer ese cambio».

Y vuelven a sonreír. Misión cumplida.

Perfil musical: «Experiencias personales y laborales»

Miguel Ángel Delgado es un poeta, cantante y compositor de origen granadino. Hijo del poeta y flamencólogo Rafael Delgado Calvo-Flores, desde muy pequeño ya escribía versos y desde hace años los integra en su composición musical, siempre acompañado de guitarra y armónica. Sus creaciones tienen grandes influencias de la música folk, de la canción de autor y de las grandes obras de prosa y poesía, así como de ensayos y obras de filosofía, con unas letras cargadas de metáforas y reflexiones, de tinte hedonista, existencialista y algo canalla. En noviembre de 2016 publica su primer trabajo de estudio, El mundo en la boca, un álbum inspirado en sus experiencias vividas, personales y laborales, en el paso del tiempo y en algunos temas de protesta social. Después de habitar el Levante español durante unos años, en 2018 se traslada a Madrid para continuar con su proyecto musical e inicia el trabajo de su segundo LP, de la mano de Gonzalo Lasheras, productor de una larga lista de grandes artistas como Luis Eduardo Aute, Jorge Drexler o Kase.