Los granadinos hacen colas por las nuevas papas asadas de la ciudad: «Muchas veces las vendemos todas»
Se trata de Papa-Ya, un negocio que abrió sus puertas a principios de año y que recientemente ha tenido que cambiar de local para poder atender a toda su clientela
Camino del año asado ya en Granada y lo cierto es que se ha convertido en todo un referente en la comida rápida. De la ... buena. Hay algunos pocos casos en el negocio de la hostelería en los que desde que abren sus puertas por primera vez todo va a la maravilla. Y así es en este caso que nos ocupa.
La 'papería' Papa-Ya, un negocio que abrió sus puertas el pasado 9 de enero y que, debido a la creciente demanda por parte de sus clientes, se ha visto obligado recientemente a mudarse a un local más grande. «En la zona las patatas asadas siempre habían gustado mucho pero en los últimos años no había ningún negocio que las ofreciera, así que nos liamos la manta a la cabeza y cubrimos esa necesidad», cuenta a IDEAL Alba Balderas, propietaria del negocio que se ubica en el número 17 de la calle Real Baja de Ogíjares.
«Desde el principio tuvimos una gran aceptación y viendo que muchas veces se agotaban las patatas decidimos mudarnos a un local más grande para poder llegar a más gente, aunque aún así todavía muchas veces nos quedamos sin patatas», detalla. Y lo cierto es que no venden pocas al día, llegando algunos fines de semana a dar salida a 700 patatas asadas.
Unas patatas que, además de pesar cerca de un kilo, son «locales, frescas y compradas al día», uno de los secretos por los que Alba cree que gustan tanto. «Además de por el producto, que siempre es de cercanía, son tan especiales por Nieves, Raquel y Beatriz, que son quienes las preparan y cuidan al detalle toda la elaboración», añade la propietaria de Papa-Ya.
Cuentan con un montón de variedades disponibles, desde la tradicional con aceite, sal y pimienta, hasta opciones como la 'Crunchy Burguer', que es la más vendida y lleva carne picada de ternera madurada, beicon, queso cheddar, queso mozzarella y salsa barbacoa. Y todas se pueden gratinar con queso por un euro más.
«Estamos muy contentos y felices por la marcha del negocio. Cuando abrimos pensábamos que nos iba a ir bien pero no sabíamos que tan rápido íbamos a tener tantos clientes». De cara al futuro, tienen claro que quieren «seguir mejorando», motivo por el que han cambiado de local, y ofrecer un mejor servicio que les permita «llegar cada día a más gente».
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