«He pasado un horror durante los dos años de acoso que he sufrido en Granada»

'María' prefiere no mostrar su rostro por seguridad. /Ramón L. Pérez
'María' prefiere no mostrar su rostro por seguridad. / Ramón L. Pérez

Entrevista a María, víctima de delito de odio | Lleva 14 años en España buscando un futuro mejor para sacar adelante a sus hijos que se encuentran en Bolivia. El 16 de septiembre la agredieron

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBAGRANADA

María es el nombre ficticio de la mujer con doble nacionalidad, española y boliviana, que aparece en la fotografía de la derecha. El pasado 16 de setiembre denunció un delito de odio después de pasar dos años sufriendo el acoso de un hombre de 60 años que la agredió en plena calle por el mero hecho de ser una trabajadora procedente de un país suramericano. Se trata de un delito de odio. La oficina del defensor del ciudadano ha tramitado este año ya once denuncias de este tipo, las mismas que todas las registradas en el año 2017.

-¿Qué le pasó por la cabeza cuando la agredió este sujeto?

-Mucha rabia, mucha impotencia, muchas ganas de denunciarlo. Después de agredirme se quedó allí murmurando y siguió insultándome. No lo puedo entender. Decidí acudir a la Policía Nacional y presentar una denuncia. La propia policía me dijo que había tardado mucho en dar ese paso, que lo debía de haber denunciado mucho antes. Allí se han portado conmigo muy bien, me siento protegida.

-¿Usted lo conocía de antes?

-Este señor me ha venido haciendo la vida imposible desde hace dos años. Yo no lo conocía de nada y empezó a seguirme por la calle, en el bus, en la zona donde trabajaba, me insultaba, me hacía gestos con la mano como que me iba a rajar. He pasado un horror durante los dos años de acoso que he sufrido.

-¿Por qué no lo denunció antes?

-Eso mismo me dijo la policía. No lo hice porque creía que me iba a traer muchos problemas, que me podría quedar sin trabajo e incluso que me podrían echar del país. Pero ha ocurrido todo lo contrario. Me siento protegida, él ha dejado de acosarme y ahora he podido conocer cuáles son mis derechos. Desde aquí le recomiendo a la gente que esté pasando por una situación igual que denuncie lo antes posible y no aguante a esta gente, que sólo buscan hacer el mal.

-¿Cuánto tiempo lleva en España?

-Vine hace catorce años porque me quedé viuda y necesitaba sacar adelante a mis dos hijos, que están en Bolivia. Me instalé primero en Madrid en una habitación. Allí trabajaba por horas cuidando ancianos y limpiando casas. Pero la vida allí era muy cara. Tuve la suerte de viajar a Granada y cuando vi esta ciudad, me dije que era un paraíso. Y aquí me vine. Trabajo muy duro para poder mandar dinero a mis hijos.

-¿Antes de este suceso se ha visto oprimida en este país por ser inmigrante?

-No, nunca. Sólo ha sido este hombre. Nunca he tenido problemas por ser de Bolivia y elegir España para tratar de buscar un futuro mejor. Me siento bien en este país, que me ha dado la oportunidad de mejorar. Hay gente que piensa que venimos a quitarle el trabajo a los españoles y no es así. La mayoría hacemos trabajos muy duros y mal pagados que la gente de España rechaza. No me quejo por ello, porque yo he venido a trabajar para lograr que mis hijos prosperen.

-¿Llegó a recibir tratamiento psicológico por culpa de su agresor?

-Hubo un momento en el que llegué a pensar que todo era una invención mía y que veía a ese hombre en todas partes porque estaba sólo pensando en él. Una hermana mía llegó incluso a pedirme cita en un psicólogo. Muchas veces iba por la calle rezando para no encontrármelo porque, cuando lo veía, sabía que iba a empezar a insultarme, a decirme de todo y a hacerme gestos de que me iba a rajar. Me vi obligada a dejar dos trabajos por su culpa porque creía que él vivía en la zona donde iba a trabajar.

-¿Lo ha vuelto a ver desde que presentó la denuncia?

-No. No me lo he encontrado y la policía me ha dicho que si se volviera a acercar que me comunique con ellos para que me protejan. Se han portado muy bien conmigo y se lo agradezco mucho.

-¿Sus hijos son mayores o pequeños?

-Son jovencitos.

-¿Usted les trasladó qué estaba pasando con este hombre?

-No, yo a ellos no les he dicho nada para que no supieran lo mal que lo estaba pasando. Sólo se lo dije a personas muy próximas a mí.

-Lance un mensaje a la sociedad española sobre lo ocurrido.

-Nosotros los inmigrantes somos personas que hemos venido huyendo de la pobreza. No por ello somos gente mala. Trabajamos, somos honrados y respetamos esta tierra. Sólo pedimos lo mismo. Gracias.

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