«Los parones del metro están suponiendo que toda una provincia se paralice»

«Los parones del metro están suponiendo que toda una provincia se paralice»
ALFREDO AGUILAR

La convocatoria de huelga sigue en pie ante la falta de negociación entre el comité de empresa y la dirección

Sarai Bausán García
SARAI BAUSÁN GARCÍAGranada

Mediodía en la capital. Cerca de medio centenar de personas espera impaciente en la parada de metro de Fuentenueva para dirigirse a sus respectivos hogares tras la intensa jornada laboral y estudiantil. Están acostumbrados a que esos vagones suelan ser un bullicio de gente, pero en este miércoles la sensación es más intensa. «Es terminar la clase y salir corriendo para coger el metro porque, como pase, tienes que esperar media hora al sol hasta que llegue el siguiente», comenta Marta, estudiante de la Universidad de Granada. Es el panorama que ha dejado la última de las cinco jornadas de paros parciales impulsadas por los trabajadores del metropolitano antes de la huelga del próximo viernes, cuya convocatoria se mantiene ante la falta de acuerdos entre dirección y comité de empresa. Los trabajadores reclaman, además de un convenio propio, una subida salarial y una regulación normalizadas de su jornada laboral.

Tal y como aseguran a IDEAL fuentes de Fomento, las negociaciones entre ambas partes, fundamental para acabar con los paros, son nulas en la actualidad. «Hay un conflicto. Puede que se descuelguen los teléfonos entre ambas partes en cualquier momento y se llegue a una solución, pero por ahora no hay novedades», señalan dichas fuentes.

Desde el ente público, según expresan, no pueden formar parte de las negociaciones al ser terreno de la dirección y el comité, pero lo que sí han tratado es de hablar con los agentes implicados para preocuparse por la situación e intentar facilitad la vuelta a la normalidad. «Pero, por el momento, todo continúa igual», explican.

A pesar de ello, desde Fomento informan de que las jornadas de parón se están desarrollando sin incidencias ni piquetes y con normalidad, respetando los servicios mínimos. Sin embargo, continúan preocupados por la repercusión que pueda tener estos parones en el servicio y el estado de malestar que presentan los trabajadores.

Mayor seguimiento este viernes

De continuar la situación igual de estancada, el próximo viernes se producirá una huelga en la que los servicios mínimos serán del 50%, lo que supone que los trenes pasarán cada 15 minutos desde las 6.30 hasta las 23 horas y cada 30 hasta el cierre a las dos de la madrugada del sábado. Asimismo los trabajadores han programado una manifestación que partirá a mediodía de la avenida de Andaluces y llegará a la delegación de la Junta, en Gran Vía.

«Los parones están siendo un desastre para la gente que utilizamos el metro. A mí me viene estupendamente el tranvía para ir a trabajar porque trabajo en el hospital de Caleta y llego en nueve minutos normalmente, pero hoy me ha costado llegar tarde, tener que esperar más de 25 minutos –que es la frecuencia a la que pasa hoy- a que viniera y llegar tarde al trabajo», comenta Silvia molesta mientras espera junto a varias decenas de personas en la parada de Caleta a que llegue el metro para regresar a su hogar.

Para Eloy, el metro se había convertido en un punto a favor de Granada, pues le facilitaba trasladarse de un lugar a otro con facilidad y rapidez. Pero hoy no ha tenido tanta suerte: «No puedes ir con prisa a ningún sitio porque con total seguridad llegarás tarde. El metro ha traído mucha comodidad a Granada y ahora se nota cuando falta». Junto a él, Raquel, que acaba de salir de clase con la hora justa para llegar a casa, comer y seguir sus quehaceres, señala: «Yo sí estoy notando muchísimo los parones. Los estudiantes usamos mucho el metro porque lo tenemos en la puerta y es comodísimo. Los parones del metro están suponiendo paralizar a una provincia entera».

Para Laura, Marta, Irene y Sara, lo peor de días como hoy no es sólo la tardanza con la que viene el metro, sino la posibilidad de que, por estar el vagón ya completo, no puedan cogerlo y tener que esperar otra media hora al siguiente. «Cuando consigues entrar es un agobio porque está llenísimo, pero hay días que como ni te dejan entrar ni dejan salir a la gente, el conductor se tiene que ir dejando gente en el arcén y te tienes que quedar ahí, con todo el calor, a esperar», señala Marta. Esto es lo que le ha pasado este miércoles a Patricia y a otro puñado de jóvenes que esperaban en Fuentenueva el metropolitano. No pudieron hacerse hueco entre el pelotón y, finalmente, las puertas se cerraron en sus narices. «Iré buscando una sombra para esperar a que venga el siguiente, que a saber cuándo es», señala la joven visiblemente enfadada.

Para otros pasajeros como José Antonio, es una molestia tener que esperar más de lo normal para poder acceder a este transporte público, pero es soportable si con ello se consigue una mejora para los empleados del metro: «Esto ha fastidiado mucho a la gente que tiene un horario que cumplir, pero si es por conseguir las mejoras de los trabajadores, a por ello. Todo lo que sea mejoras laborales, bienvenido, aunque nos tengamos que fastidiar media hora», indica.

 

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