Los 'padres' granadinos de la Constitución cumplen 40 años

Juan López Martos, con un ejemplar de la Constitución en su domicilio granadino/JORGE PASTOR
Juan López Martos, con un ejemplar de la Constitución en su domicilio granadino / JORGE PASTOR

Juan López, Mercedes Moll y María Izquierdo narran cómo vivieron desde las Cortes esos años cruciales en la Historia de España

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Fue el 6 de diciembre de 1978. Hace cuarenta años. Ese día estaban llamados a las urnas casi veintisiete millones de españoles. Entre ellos, 520.322 ciudadanos de Granada. Una pregunta concreta, directa y sobre todo trascendente: «¿Aprueba usted el proyecto de Constitución?» Había tres papeletas para elegir. Una con un 'sí, otra con un 'no' y una tercera con un cuadradito en blanco. Participaron finalmente 360.800 granadinos, de los cuales una abrumadora mayoría del 92,2% se decantó por la opción afirmativa –en el conjunto de España este porcentaje fue del 88,5%–. Se ponía formalmente punto y final a cerca de cuarenta años de dictadura franquista y se abría una época de libertad y prosperidad que dura hasta nuestros días. «Si usted vota sí –decía la editorial de IDEAL de aquella jornada para el recuerdo– habrá contribuido a poner fin a la triste cadena de guerras civiles que durante dos siglos ha sido nuestra historia, y habrá ayudado a que los españoles nos podamos alinear a los pueblos cuya estabilidad hace de su historia una fecunda línea continua en vez de una zigzagueante sucesión de catástrofes».

Mercedes Moll, diputada por la UCD, muestra el ejemplar 362 de la Constitución
Mercedes Moll, diputada por la UCD, muestra el ejemplar 362 de la Constitución / JORGE PASTOR

Aunque la redacción del texto constitucional fue asignada a siete personas –Gabriel Cisneros, Miguel Herrero de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca, Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé, Manuel Fraga y Miquel Roca–, en la comisión mixta Congreso-Senado, creada en la Ley para la Reforma Política de 1976, había dos senadores granadinos, Antonio Jiménez Blanco (UCD) y José Vida Soria (PSOE) .Pero el documento propuesto para el refrendo de los españoles fue el resultado del trabajo de las Cortes Constituyentes que salieron de las elecciones del 15 de junio de 1977, las primeras libres desde febrero de 1936. Para el Congreso de los Diputados resultaron elegidos Federico Mayor Zaragoza (UCD), Arturo Moya Moreno (UCD), Mercedes Moll de Miguel (UCD), Joaquín García Romanillos (UCD),Manuel Fernández-Montesinos García-Lorca (PSOE),María Izquierdo Rojo (PSOE) y Daniel Maldonado (PSOE). Y para el Senado, Nicolás de Benito (Por un Senado Democrático), José Vida Soria (PUSD-PSOE), Juan López Martos (PUSD) y Antonio Jiménez Blanco (UCD).

Testimonios para la Historia

Algunos de ellos desgraciadamente ya no están por razones naturales. Porque han fallecido. Pero todavía viven otros. Y su testimonio es 'oro molido'. Las 'madres' y 'padres' granadinos de la Constitución cumplen hoy cuarenta años. Una de ellas es Mercedes Moll de Miguel (Madrid, 1940), elegida por la circunscripción de Granada en la lista de la Unión de Centro Democrático que encabezaba Mayor Zaragoza. «¿Cuántos años tiene?», le inquiere el periodista en un alarde de indiscreción. «Tengo 54 o 154», bromea. «Eso no se pregunta», dice entre risas. Y es que a Mercedes Moll, que en la Legislatura Constituyente ocupó cargos como las vicepresidencias de las comisiones de Justicia y Presidencia y fue ponente para la erradicación de la tortura y la pena de muerte, no le falta el sentido del humor. «Sobre todo cuando se han sufrido desgracias».Y es que Mercedes perdió a su marido, el cirujano César de Requesens Manterola, cuando ella tenía 28 años y cuatro hijos.La viudedad le 'ayudó' en su integración en la candidatura de la UCD. «En aquellos tiempos las casadas no podían concurrir porque tenían que pedir la venia a sus esposos», refiere. «Entré la número tres para salir». Y salió. Y se fue a Madrid consciente de los riesgos y de que el mayor de sus vástagos tan sólo tenía catorce años.

María Izquierdo, con una edición facsímil de la Carta Magna, que ella rubricó como diputada del PSOE en las Cortes Constituyentes
María Izquierdo, con una edición facsímil de la Carta Magna, que ella rubricó como diputada del PSOE en las Cortes Constituyentes / JORGE PASTOR

Mercedes Moll, que guarda celosamente el ejemplar número 362 de la Constitución en su casa de la calle Periodista Molina Fajardo, trabajó con ilusión para contribuir a la concordia que requería España tras la muerte de Franco. Un hemiciclo donde dialogaban y se miraban a la cara personajes ideológicamente antagónicos como la Pasionaria o Blas Piñar. Mercedes, creyente y practicante comprometida, tenía amistad de Adolfo Suárez. Una amistad que venía de la juventud. En 1957, tocada con una peineta blanca, se fotografió junto a Suárez, Amparo Illana y Paloma Navarrete antes de una corrida de beneficencia en Ávila, la ciudad natal de su madre. Su familia y la de Suárez, presidente del Gobierno entre 1976 y 1981, tenían una estrecha relación.

Juan José López Martos (Adra, 1938) sigue al cabo de la actualidad desde su 'atalaya' en Paseo de las Palmas, su domicilio con unas espectaculares vistas a Sierra Nevada. Concurrió a los comicios de 1977 en una formación de progresistas y socialistas independientes (PUSD) de la que salieron veintiún representantes en las Cortes –tres por Granada–. «Éramos muy trabajadores y presentamos más de cien enmiendas a la Constitución, pero el presidente del Senado, Antonio Fontán, que era un hombre prudente, nos pidió que pactáramos una solución», recuerda López Martos, que quedó integrado en una comisión creada para la redacción del artículo 45 de la Carta Magna relativo al medio ambiente. Una comisión «interesante y divertida» donde López Martos coincidió con el humanista y economista José Luis Sampedro y con el premio Nóbel Camilo José Cela, «que no paraba de contar anécdotas».

Juan José López Martos tampoco olvida aquella noche del 15 de junio de 1977 que se pasó contando papeletas. Como tampoco olvida aquellas otras noches viajando en el tren nocturno, ya que tuvo que compatibilizar su profesión como ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en Granada con su condición de senador en Madrid.

Juan José López Martos siempre fue consciente de que «estaba en un sitio importante para desarrollar una tarea importante y arriesgada». Por analogía, siempre tomó como referencia las elecciones de 1931 que culminaron con la Segunda República. «Era un buen espejo para ver si estábamos superando etapas». López Martos no oculta su preocupación por una desafección hacia la clase política que, bajo su punto de vista, es similar a la que se daba en tiempos de Franco. «Un desapego que se gestó en los años de la crisis, de la que aún no ha salido mucha gente, y que se agravó durante los últimos mandatos del Partido Popular en el Gobierno central», afirma. Tampoco disimula su intranquilidad por la irrupción de Vox en el Parlamento de Andalucía. «La situación es grave porque han entrado para cargarse las autonomías y la Constitución».

María Izquierdo Rojo (Oviedo, 1946) se postulaba como número dos del PSOE. Por su condición de secretaria general, le hubiera correspondido el uno, pero Ferraz decidió que esta posición fuera para Manuel Fernández-Montesinos García-Lorca para reivindicar la memoria. Por ser hijo del último alcalde socialista de Granada y sobrino de Federico García Lorca, ambos fusilados por los sublevados en el trágico verano de 1936. «Me pareció perfecto», apunta María Izquierdo, quien asevera que «la izquierda fue generosa en la Transición pese a la represión brutal que ejercieron los vencedores de la Guerra Civil durante el franquismo». «Depuraron a todos los intelectuales de la Segunda República y asolaron todo».

María Izquierdo explica que la Granada de 1977 era «una Granada aterida por el miedo, el sufrimiento y el dolor, pero también con un ansia tremenda de libertad». Sensaciones que ella misma palpó cuando, a bordo de su Citroën 'dos caballos', se recorrió la provincia de Norte a Sur y de Este a Oeste en aquella ilusionante campaña electoral del 77. «En el mitin del Zaidín, donde participé acompañada por Felipe González, la gente gritaba ¡amnistía!, ¡amnistía!», rememora. Sí, el Zaidín, un barrio muy importante en la biografía política y personal de María Izquierdo. Allí, encañonada, la detuvieron en noviembre de 1976 por pegar carteles. La respuesta social fue un encierro en la Facultad de Derecho en la que participaron no sólo estudiantes, sino también docentes de la Universidad de Granada, donde María empezó a dar clase en 1973 como profesora no numeraria. María luce con orgullo un pin en la solapa con forma de granada otorgado por pregonar las fiestas zaidineras.

María Izquierdo, eurodiputada entre 1989 y 2004, tiene muy presente aquel 7 del 7 del 77 en que se conformó el pleno. «Fue una sensación que marcó mi vida y que la seguirá marcando hasta el final, la conciliación de las dos españas en un pacto de paz y progreso». La España que abrazó a Hitler y la España reprimida. «En silencio, sin odio».

 

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