El pacto secreto del AVE de Granada

Los líderes provinciales de PP y PSOE pactaron hace veinte años que la conexión por alta velocidad fuese por Málaga y no por Jaén para acabar antes; eso pensaban | Martínez Soriano y Álvarez de la Chica redactaron un documento interno que no se llegó a firmar

El pacto secreto del AVE de Granada
Quico Chirino
QUICO CHIRINO

Cuando el AVE de Granada apareció por primera vez en unos presupuestos aún se contaba en pesetas. Fueron 200 millones en las cuentas del Estado para estrenar el siglo. Hasta el Rey que aparecía en las monedas se ha jubilado.

La primera traviesa se colocó el 8 de marzo de 2004, en un acto que prohibió la junta electoral y que el ministro Francisco Álvarez Cascos convirtió en un paseo fortuito justo por donde estaba el tajo. El entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, decía que, en realidad, se trataba de la traviesa 106.666, porque el gobierno andaluz –en un pulso con el Estado que acabó en el Tribunal Constitucional– había renovado por su cuenta la vía entre Loja y Tocón.

Hay una parte de aquella crónica política que no trascendió: las conversaciones entre los líderes provinciales de los dos partidos entonces hegemónicos y que contribuyeron a que el AVE de Granada vaya por Antequera en lugar de hacerlo en línea recta por Jaén, que era el trazado más corto y el que defendía en aquel momento IU. También, el menos realista.

La alta velocidad no era una urgencia a corto plazo para una provincia que ni siquiera tenía autovía para bajar a la Costa, donde el ministro Rafael Arias Salgado tenía que apartar las piedras de los desprendimientos en la N-323. El presidente de la Cámara de Comercio era Antonio Robles, que mantenía muy buena relación, sobre todo, con Álvarez Cascos. Los empresarios presionaron para que el AVE de Granada fuese ligado a la línea planteada entre Málaga y Córdoba. También lo hizo el PSOE, entonces en la oposición en España. La diferencia estaba en que los socialistas fueron quienes más empujaron por un proyecto de doble vía, electrificado y de ancho internacional.

El secretario provincial del PSOE en aquel momento, Francisco Álvarez de la Chica, protagonizó debates encendidos en el Senado con Álvarez Cascos, donde el ministro sostuvo que el tren estaría operativo en 2007; una profecía que por defecto se le atribuye únicamente a uno de sus sucesores, el socialista José Blanco. Álvarez de la Chica, que tenía llegada directa a José Luis Rodríguez Zapatero, consiguió que el PSOE incluyera la alta velocidad de Granada como una de las prioridades del programa electoral de 2004. El entonces portavoz del grupo socialista, Jesús Caldera, vino a la sede provincial, todavía en la calle Águila, y dibujó en un mapa el trazado. El partido hasta repartió boletos en Navidad para regalar un viaje ida y vuelta en el AVE de Sevilla.

Juan de Dios Martínez Soriano (PP) y Francisco Álvarez de la Chica (PSOE) en el año 2001.
Juan de Dios Martínez Soriano (PP) y Francisco Álvarez de la Chica (PSOE) en el año 2001. / Ramón L. Pérez

Pero pese a que la confrontación política llegó a la ebullición, entre bambalinas los líderes granadinos sacaron del enfrentamiento las líneas básicas del proyecto para que no se quedara bloqueado. Francisco Álvarez de la Chica y el presidente provincial del PP, el desaparecido Juan de Dios Martínez Soriano, redactaron un borrador en mayo de 2002 en el que acordaban que la conexión de Granada fuera por Antequera: «Ambos partidos se comprometen a la presentación y defensa de cuantas iniciativas parlamentarias e institucionales que contribuyan a que la entrada en funcionamiento de nuestro acceso al AVE no se vea demorada respecto al tramo Córdoba-Málaga», decía el documento.

Aquel papel no se firmó porque desde Génova no se lo autorizaron a Martínez Soriano. Aunque el AVE salió finalmente por Antequera.

Casi veinte años después.