Cedan el paso... a las ovejas de la Alhambra

Las ovejas, frente a un autobús de la Rober junto al pastor Paco Plaza./ANTONIO GONZÁLEZ
Las ovejas, frente a un autobús de la Rober junto al pastor Paco Plaza. / ANTONIO GONZÁLEZ

Los ovinos caminan tranquilos junto al parking del monumento guiados por su pastor, Paco Plaza, y a la sombra del bus de la línea 13

Javier Morales
JAVIER MORALES

El rebaño de ovejas del pastor Paco Plaza ha brindado en la mañana de este domingo una imagen curiosa: la de los ovinos caminando frente al autobús de la línea 13, que conecta el Centro de la capital con el cementerio. Es algo habitual, como explica el guía, que los animales pasen por la zona del parking que comparten la Alhambra y el camposanto para pastar en los terrenos junto al mirador de los Alixares.

Lejos de provocar molestias, los conductores esperan pacientes ante el paso de las ovejas. De acuerdo con Paco Plaza, los animales son ya un atractivo más para los visitantes que pasan por la Alhambra: «Los turistas sacan los móviles y les hacen fotos, aunque a veces estorban». En la mayoría de los casos, eso sí, respetan a los animales colocándose a una distancia prudente. También desde los coches y autobuses es habitual que saquen las cámaras de fotos para inmortalizar la llamativa estampa que, no obstante, se repite varias veces en semana.

Más de 600 ovejas componen el rebaño.
Más de 600 ovejas componen el rebaño. / ANTONIO GONZÁLEZ

Las ovejas volvieron a la Alhambra en la primavera de 2017, en un proyecto con un doble objetivo. Por un lado, el de recuperar la trashumancia, 'reconstruyendo' antiguas veredas que comunicaban con El Fargue, de donde proceden las ovejas, y devolviendo a la Alhambra sus inquilinos tradicionales. Por otro, el de 'limpiar' la zona de pasto y maleza, dejar a las ovejas que pisen el suelo para evitar incendios en época estival. La iniciativa ha dejado recuerdos como el alumbramiento de 'Romero', el primer cordero nacido en este entorno en un siglo.

La primera experiencia fue fructífera y este año, Paco Plaza ha vuelto junto a sus animales a la dehesa del Generalife, junto a la Silla del Moro. Allí duermen y pastan las ovejas. De momento, la singular estancia junto al monumento más visitado de España es un lugar cómodo para las ovejas y el pastor, por lo que prevén estar allí «diez o quince días más». Seguirán los privilegiados paseos por el recinto, en plena naturaleza, pero también junto a autobuses, caravanas, coches y sorprendidos turistas.