Manuel fernández vílchez, hombre de gran corazón

Referente del mundo de la restauración en Granada, regentó en sus inicios el restaurante Los Maricos y, posteriormente, el bar Las Copas, el restaurante Tavares, el Mesón Alegría y el restaurante El Burlaero, sede de la peña taurina 'Joselito el Gallo', de la que fue fundador

Manuel fernández vílchez, hombre de gran corazón
MANUEL RAMÍREZGranada Abogado

Ha muerto Manuel Fernández Vílchez. Un hombre bueno y una gran persona que, desde su Dúrcal natal, desarrollo diversas actividades. Se trasladó a Granada hace 40 años para comprarle a Mariano Méndez el popular y tradicional restaurante Los Mariscos, en la calle Escudo del Carmen, donde permaneció casi una década hasta que la ONCE adquirió toda la manzana, trasladándose Manolo a la calle Navas para organizar un establecimiento, Restaurante-Bar Las Copas, que desde 1.988 hasta hoy es un referente en el mundo de la restauración de Granada.

Su gran capacidad de trabajo y su amor por la hostelería le llevaron a ampliar su actividad, creando el Restaurante Tavares, de grato recuerdo, y el complejo Mesón Alegría, en la calle Moras, que también continua siendo un referente para la Granada culinaria.

Aquella gran capacidad de trabajo y su amor a la fiesta de los toros le llevaron, igualmente, a fundar la peña taurina 'Joselito El Gallo', situando su sede en otro establecimiento que creó para tal menester: el restaurante El Burlaero, en la Calle Seminario, donde durante quince años se han estado celebrando mensualmente diversas conferencias y tertulias taurinas con asistencia de famosos toreros, ganaderos, rejoneadores y periodistas taurinos como Jaime Ostos, Paco Camino, Enrique Ponce, Morante de la Puebla, Victorino, Álvaro Domech y tantos otros que es imposible mencionar en tan corto espacio.

Hombre de gran corazón, ha sido un magnifico esposo, padre, hijo y hermano, convirtiéndose en el patriarca de una gran familia que continuará su labor de la mano de su mujer, Carmen, y de sus tres hijos, Manolo, Elena y Mª Carmen, que han compartido con él una trayectoria tan fecunda y hermosa.

Manolo se ganó la amistad de todos los que lo hemos tratado, gozando de un innumerable grupo de extraordinarios amigos en todos los ámbitos de la sociedad granadina: hostelería, política, tauromaquia, cultura, deporte... A todos regalaba su amistad y su alegría en el quehacer diario de sus actividades. Y de todos recibía un extraordinario cariño y respeto que le acompañará hasta las grandes praderas que, sin duda, le esperan en lo más celeste del Universo.

Descansa en paz, Manolo.