La vida después de ser el mejor en Selectividad

Ana Escudero y Víctor José Zamora en la actualidad./Ideal
Ana Escudero y Víctor José Zamora en la actualidad. / Ideal

Ana Escudero logró la mejor nota en el año 2012, con un 13,625, y Víctor José Zamora en 2015, con un 14 sobre 14

ANDREA G. PARRA

Alumnos de matrícula de honor en el instituto y universitarios brillantes. Cada año conocemos con los resultados de la Selectividad, ahora prueba de acceso a la universidad (PEvAU), a los mejores expedientes académicos. A los que consiguen la perfección académica, con calificaciones de diez, y a los que la rozan. ¿Cómo les ayudan esas notas en su carrera universitaria? ¿Y, cómo a la hora de acceder al mercado laboral? Dos jóvenes granadinos explican cuáles han sido experiencias.

Víctor José Zamora fue el número uno en 2015. Su calificación fue un catorce sobre un catorce. Perfecto. Solo obtuvo diez en los exámenes que hizo en la Selectividad. Esa nota le abrió las puertas al doble grado en Matemáticas+Física en la Universidad Complutense. Esa titulación no se podía cursar aún en la Universidad de Granada. Se ofertó al año siguiente. Realizó la educación Primaria en el centro público Doctor Jiménez Rueda de Atarfe. Hizo primero y segundo de la ESO en el centro concertado Juan XXIII del Zaidín y, por último, lo que restaba, en el instituto público IES Generalife de Granada.

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El joven granadino mantiene un expediente brillante en la Universidad. Ha terminado el cuarto curso y ahora está en Países Bajos con una beca que le concedieron en un proyecto de verano sobre astrofísica para estudiantes de máster o de final de carrera ofertado por la ESA (Agencia Espacial Europea) y la Universidad de Leiden. «Mi trabajo consiste en investigar sobre las cámaras que llevará el telescopio espacial Euclid que mandan al espacio en 2022», explica a través del teléfono.

«Me genera dudas el estilo de vida del investigador, por eso me planteo el mundo de la empresa» Víctor José Zamora | Universidad Complutense

Volverá a Granada a principios de agosto para descansar unos días antes del inicio de curso –su doble grado son cinco años–. Recuerda que necesitaba muy buena nota para cursar los estudios que quería, pero una vez conseguido es «borrón y cuenta nueva». Para este estudiante «una buena nota en Selectividad puede significar que tienes una buena dinámica de estudio, pero la universidad, al menos como la estoy viviendo yo, requiere todos los cursos un cambio de dinámica, nuevas formas de trabajar y de organizarse el tiempo».

De aquellos días de Selectividad tiene recuerdos gratos «por sentirme completamente liberado tras el esfuerzo hecho en Bachillerato y poder entrar en la carrera que me interesaba. Todavía recuerdo como recibí con alegría el resultado junto a mis padres y como nos dimos un paseo por el parque justo después para serenarnos».

Zamora es de los que piensan que las notas ayudan en el mercado laboral. «Según tengo entendido, cuando las grandes empresas estudian las solicitudes de trabajo primero hacen una criba sobre la media en la carrera, y a partir de ahí se fijan en los detalles del currículum», especifica. Tiene bastante dudas sobre su futuro. «Desde el principio de la carrera siempre he tenido interés por la investigación, pero ahora también me planteo el mundo de la empresa. La investigación me llama por tener como fin el conocimiento, pero me genera dudas el estilo de vida del investigador. Lo que sí tengo claro es que me gustaría dedicarme a la física, intentando trabajar a la vez en terrenos prácticos y teóricos», detalla.

Adaptarse al medio

Mientras, seguirá estudiando y atesorando buenas calificaciones. El secreto de las buenas notas lo pivota en dos componentes: «La primera es la evidente, entender bien aquello sobre lo que te van a preguntar. La segunda es la parte tediosa y aburrida, la de adaptarse al examen que te van a hacer. Lo ideal sería que en un examen sacases un 10 si lo entiendes todo, pero la realidad es que los exámenes dependen del profesor. Y en ocasiones se centran en las preguntas tipo de todos los años y no en todo el contenido a evaluar. Por tanto, es necesario saber qué es lo que quiere el examinador y tener práctica sobre el material que se suele preguntar. Parece una estrategia rastrera, pero desafortunadamente en la mayoría de los exámenes no es suficiente saberse el contenido bien para sacar buenas notas», argumenta.

Ana Escudero Sánchez (1994) obtuvo un 13,625 en la Selectividad en 2012. Fue la número uno. La estudiante del instituto Fray Luis de Granada consiguió la nota suficiente para cursar Medicina en la Universidad de Granada, en casa. Terminó la carrera en 2018, en 2019, en febrero hizo, el MIR, y hace pocas semanas se ha incorporado al Hospital Virgen de las Nieves para hacer la residencia en la especialidad de anestesia.

Entrar en Medicina no es fácil. Hay que tener un expediente brillante. Ella lo tuvo y consiguió hacer lo que quería. Alguna vez dudó con matricularse en Matemáticas, pero Medicina primó desde pequeña. No por tradición familiar –sus padres son docentes–, pero sí por vocación. Tras los años de estudio sabe plenamente que no se equivocó. Su hermana también está cursando ahora Medicina. Ha influido en ella.

«Lo que más ayuda después son los hábitos que se desarrollan de rutina, constancia y esfuerzo» Ana Escudero | Facultad de Medicina de la UGR

Conseguir aquella nota en Selectividad fue fruto de muchos años de esfuerzo. En la facultad también ha tenido que emplearse a fondo. Por eso, ahora dice que «no se acaba todo con la Selectividad». Apunta de forma rotunda que «en la facultad hay que trabajar mucho y no se puede vivir de la renta de la selectividad».

En relación a las notas, señala que no sabe si ayudan mucho o no en determinadas circunstancias, pero sí apunta que lo que ayuda es «tener un buen hábito» de estudio. Eso refuerza y sirve para el día a día para establecer una rutina, una constancia y el desarrollo del esfuerzo. Ana Escudero tiene muy buenos recuerdos de sus profesores en el instituto Fray Luis de Granada. Habla con mucho cariño. En la Universidad ha hecho también muy buenos amigos. Aunque los primeros años son muy teóricos con las prácticas dan un paso más y su vocación se reforzó.

Formación continua

Esta joven granadina no dejará de formarse con cursos, máster y asistencia a congresos. Dice que no le encuentra sentido a seguir ordenándolos por notas o por números en la etapa universitaria. En la facultad comprobó que todos eran iguales. Es un centro donde se exigen notas de corte muy altas.

Ahora trabaja en su ciudad, hará su residencia y está muy implicada estos primeros días en su trabajo. Es una apasionada de la Medicina. En un futuro no sabe si se quedará en Granada o no, lo que sí quiere es conocer otros sistemas de trabajo.