La nueva Santa Adela por dentro

Se ultiman las obras y, pese a las demoras, los vecinos podrán vivir en los pisos de la tercera fase en breve. / ALFREDO AGUILAR

IDEAL entra en las 128 nuevas viviendas que estrenarán en octubre 117 familias después de más de una década de espera

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGRANADA

Con lágrimas en los ojos, José Antonio García, vecino de uno de los bloques de infraviviendas de Santa Adela, recuerda a su madre. Murió en mayo tras veinte años esperando un piso nuevo y habitable en su barrio del Zaidín. El hombre, que tiene ya 70 años, no puede aguantar más. Recibirá las llaves de su nueva vivienda a finales de septiembre. El bloque al que se mudará es el primero de la tercera fase del macroproyecto que pretende rehabilitar la zona.

Santa Adela es la mayor operación urbanística y probablemente la más lenta. La paciencia de los vecinos ha sido infinita e infatigable. La ciudad lleva 14 años enfrascada en el plan de desarrollo social. Las obras, que empezaron en el año 2003, cuentan con cinco fases de derribo y construcción de inmuebles. Las dos primeras acabadas, la tercera a medias, y dos de rehabilitación.

CRONOLOGÍA

Se acuerda el inicio de las obras de la primera fase de Santa Adela
En esta etapa se demolieron 142 pisos antiguos y se construyeron 149.
Arranca la segunda fase de reforma de la barriada
Se echan abajo 184 casas para construir 257 viviendas.
2010
Se termina de construir la segunda fase de Santa Adela y queda paralizado la consecución de la nueva etapa del plan.
Junta de Andalucía, Ministerio de Fomento y Ayuntamiento de Granada deciden dar comienzo a las obras
Se prevé demoler 152 viviendas, construir 128 y se quedará un solar para hacer un bloque gemelo más adelante.
2017
Dos años después de lo previsto, empiezan las obras de la primera parte de la tercera fase de Santa Adela para construir 128 viviendas.
Se ultiman las obras y, pese a las demoras, los vecinos podrán entrar a vivir en el primer bloque de la tercera fase en octubre
La consecución inmediata del proyecto queda pendiente de aprobación.

El inicio de la construcción del edificio de la tercera fase -en el que entrará a vivir José y su mujer, Mariluz Muñoz- se demoró siete años. Los vecinos estrenaron la segunda fase del plan de realojo en 2010, pero hasta 2017 los operarios no atravesaron el recinto con las grúas para materializar entre cuatro paredes el sueño de otros residentes. Esta subfase de Santa Adela ha pasado enormes vicisitudes que han retrasado la finalización de las obras. El plazo de ejecución, previsto en 14 meses, fijaba inicialmente diciembre de 2018 como fecha de recepción de las viviendas. La adjudicación del proyecto, las lluvias y la demora en la construcción son los motivos que han provocado la dilación en la entrega de llaves.

Con incredulidad y a través del balcón de la que pronto dejará de ser su casa, el matrimonio ve cómo los obreros dan los últimos retoques a las viviendas. Las primeras cajas de la mudanza están apiladas en el salón. Mariluz y José tratan de contener el júbilo que les despierta saber que se avecina el día en el que atravesarán las puertas de su nueva vivienda. Quieren dejar atrás un tercero sin ascensor, inaccesible para ella, que usa dos prótesis en las piernas. Los vecinos desconocen cómo serán sus domicilios. El aspecto que presentan las casas es un secreto velado. Los vecinos no pueden acceder al interior del bloque. IDEAL se cuela en ellas para contarles todos los detalles.

Al detalle

El complejo que estrenarán los zaidineros está formado por 8 plantas con 6 viviendas de 50 metros cuadrados. Cocina, un baño, salón, dos dormitorios y terraza. Todo de nueva construcción. Primeras calidades, armarios empotrados, instalaciones de electricidad y saneamiento punteras que nada tienen que ver con sus viejas tuberías de plomo. En comparación con sus antiguas casas, la nueva Santa Adela es un paraíso inmobiliario que ha costado sudor, lágrimas y mucha lucha del movimiento vecinal de los 'guerreros' del barrio, capitaneados siempre por María del Carmen Ariza, residente en la segunda fase y portavoz de la plataforma. Tres ascensores en fila en el primer portal, otros cuatro en el segundo; aparcamientos; espacio para tenderetes en la azotea; una planta baja para locales comerciales; patio interior y una caldera de biomasa en las entrañas del edificio que mantendrá caliente cada hogar en invierno. Así es el bloque 'prometido' que estrenarán después del verano.

Una ambiciosa reforma en la que han intervenido tres administraciones: Ayuntamiento, Ministerio de Fomento y Junta de Andalucía con un desembolso total de 12,6 millones de euros, 900 mil de ellos sufragados por los propios vecinos. El edificio cuenta con 128 pisos, once de ellos se destinarán a viviendas de protección oficial para familias sin recursos que lo necesiten. Las 11 casas se han quedado libres tras la renuncia y fallecimiento de algunos vecinos.

El armazón con 33 metros de altura sobresale en la panorámica de la ciudad. Desde la última planta se divisa la nueva y la vieja Santa Adela. A un lado, las dos primeras fases construidas cercan otras dos zonas (Jarama y Cataluña) que se espera rehabilitar cuando la tercera fase de a luz del todo. El barrido aéreo desde la azotea deja en la otra parte del Zaidín el pasado del que intentan deshacerse los vecinos: el conjunto de casas que quedan por derribar. Llenas de humedad, desvencijadas, saqueadas; parcheadas con chapa de aluminio y sin azulejos en su cara frontal como antaño.

Una vez el Ayuntamiento dé la señal, empezará el trajín y el traslado a 50 metros calle arriba de las familias. En 15 días el Consistorio se ha comprometido a hacerles la mudanza. Los zaidineros que se trasladarán en septiembre a las nuevas viviendas de Santa Adela habitan en las construcciones que se tirarán abajo y en cuyo espacio se prevé erigir el segundo edificio que conforma la tercera subfase del proyecto. Esta etapa del plan que de momento sólo está sobre plano tiene previsto edificar un total de 122 viviendas para acogerá a otras 70 familias. Luis González, concejal de Urbanismo, ha asegurado que ya ha empezado la ronda de contactos con las administraciones para proseguir con el derribo. El futuro bloque surgirá de los escombros será exactamente igual que el primero. La 'torre gemela' realojará al resto de residentes que moran los pisos ruinosos y el espacio que ocupaban estas casas será un parque ajardinado destinado al disfrute de los vecinos. Sin embargo, los supervivientes tendrán que esperar un tiempo indeterminado para ver hecho realidad el edificio hermano. De momento sólo está previsto demoler las viviendas. Toca aguardar a que la Junta apruebe el plan y se adjudiquen las obras. El edificio no se levantará como mínimo hasta dentro de dos años. Los residentes ya se han movilizado para que las obras que quedan arranquen cuanto antes y el proyecto no pase otros siete años de letargo entre fase y fase.

La media de edad de los vecinos que habitan la vieja Santa Adela está en 50 años y muchos de ellos no verán todo el barrio terminado. «Para cuando las cinco fases del proyecto hayan concluido yo no estaré viva», dice M ª Carmen Ariza. Un paseo por el barrio junto a Ariza basta para ver e imaginar cómo quedará el barrio y por qué lleva tantos años luchando. Santa Adela quedará en medio del nuevo centro de salud, a los pies del PTS, el Palacio de los Deportes y el Campo del Fútbol de un Granada de Primera, como lo será Santa Adela. Los negocios próximos a avenida Dílar y los locales en los bajos de estos edificios revitalizarán también el comercio.

Cimientos del barrio

Las cosas de palacio van despacio y en el caso de Santa Adela, aún más. El proyecto de reforma empezó a moldearse en la década de los 90 y por él han pasado cinco equipos de gobierno distintos. El barrio nació como salvoconducto en los años 50 para los afectados por un seísmo que en 1956 destruyó multitud de viviendas en Granada, especialmente en Albaicín y Sacromonte. Desde entonces, Santa Adela ha hecho historia y en la zona residen, realojadas o no, 5.000 personas que han convertido lo que era un barrio periférico en el corazón del Zaidín.