Noventa bicis destrozadas en un mes

Arrojada al río Genil./FERMÍN RODRÍGUEZ
Arrojada al río Genil. / FERMÍN RODRÍGUEZ

La Policía reforzará la vigilancia de estos vehículos de alquiler, propiedad de dos empresas privadas, para frenar la oleada de daños y robos

Javier Morales
JAVIER MORALESGranada

Dos empresas asiáticas han tapado en las últimas semanas un agujero histórico en la movilidad de la capital: las bicicletas de alquiler. La primera de ellas, Obike, desplegó su flota de vehículos compartidos el pasado 25 de octubre, mientras que la otra, Ofo, inició su servicio el 22 de noviembre. Y ambas aplicaciones, que permiten desbloquear las bicis con apenas un par de toques en el teléfono móvil, parecen haber convencido: sus colores amarillos son ya parte del paisaje urbano y se cuentan por miles los usuarios. Pero las bicis también se han visto tiradas en el cauce del Genil, destrozadas entre arbustos, atadas ilegalmente y hasta en las copas de los árboles. Las casi 90 unidades destrozadas o robadas en este tiempo ponen la nota negativa al sistema.

Los vándalos se han cebado con las bicicletas. Basta un paseo para comprobarlo y algunos datos para certificarlo sobre el papel. Según las cifras que la empresa Ofo ha trasladado al Ayuntamiento, hay 40 bicicletas desaparecidas, 14 rotas y otras 64 sufren otro tipo de incidencias. Es decir, que de las 589 en circulación, más de una quinta parte ha sufrido desperfectos. Por otro lado, 30 de las 256 bicicletas que Obike ha repartido por las calles han sufrido daños o han sido robadas.

El protocolo para alquilar bicicletas es prácticamente idéntico en ambas aplicaciones móviles. Tras el registro en la aplicación, hay que encender la conexión 'bluetooth' del móvil y escanear un código para que el candado que bloquea la rueda se abra y el usuario pueda iniciar la marcha. Luego, puede dejar la bicicleta en cualquier espacio que no entorpezca el tránsito de vehículos o peatones, de tal forma que el próximo usuario puede localizar en un mapa las bicicletas diseminadas por toda la ciudad. Estas cuentan con un dispositivo GPS que permite su localización. No hay zonas de estacionamiento, salvo en el caso de una de las aplicaciones, que sí recomienda dejar la bici en determinados espacios.

Los datos

854
Número de unidades que circulan actualmente por las calles de la capital, entre ambas empresas.
40
Son las bicicletas de la compañía que ofrece fase de prueba gratuita que están desaparecidas

Un matiz distingue a ambos sistemas. Obike pide un depósito reembolsable de 49 euros, que se abona a través de tarjeta de crédito, aunque los primeros viajes son gratuitos. También lo son en Ofo; sin embargo, el único requisito para el registro es un número de teléfono y un correo electrónico. Durante esta fase de pruebas, que se extenderá hasta que cumpla un mes de funcionamiento -así está previsto, según señalan fuentes municipales-, los viajes son gratuitos y no hay que introducir número de tarjeta de crédito, tal y como pudo comprobar ayer IDEAL.

Para algunos, esto ha sido una invitación al destrozo y el robo. En este último extremo, no es difícil comprobar que hay bicis que aparecen en el mapa pero no están en la calle: los chips de localización señalan a pisos, portales, etc. También hay algunas que aparecen atadas con cadenas para moto, y otras que quedan abandonadas en la calle pero rotas, con signos de que se ha intentado forzar el candado metálico que bloquea la rueda trasera. Bola de Oro y la zona Norte son los lugares en los que más incidencias se han registrado.

La Policía toma nota

La propiedad de estos nuevos 'inquilinos' del mapa de transporte público es de las empresas, puesto que se trata de una iniciativa totalmente privada. Son ellas las que, llegado el caso podrán denunciar ante la policía el robo o los daños en las bicis. El Ayuntamiento no tiene constancia de que haya sucedido aún, pero teme que pueda ocurrir en breve. Bastaría seguir el último rastro GPS y comparar con los datos de registro para localizar al ladrón.

La Policía Local trabaja ya para tratar de 'cazar' a quienes dañan las bicis. La concejal de Movilidad y Protección Ciudadana, Raquel Ruz, lamentó ayer la «mala imagen» que se está dando como ciudad: «Por el incivismo de unos pocos, el servicio corre el riesgo de desaparecer». «Podría ser un paso para facilitar y normalizar el uso de la bicicleta en esta ciudad (...) Hago un llamamiento para que estas personas que cometen actos vandálicos cesen en su actitud», incidió la edil.

Recordó, además, que el hecho de que las bicicletas sean de uso compartido no exime de que el usuario cumpla con la Ordenanza Municipal de Circulación de Peatones y Ciclistas, además de las normas de circulación nacionales. En las próximas semanas, el Ayuntamiento distribuirá folletos informativos para recordar a los usuarios sus obligaciones, e incluirá también estos datos en las aplicaciones.

Las bicicletas son un soplo de aire para una ciudad asfixiada por el tráfico. Pero, vandalismo al margen, surgen voces que advierten de los inconvenientes estos mecanismos de sistema compartido. Teóricamente, sólo pueden utilizarlos los mayores de edad, y las bicicletas deben quedar aparcadas en lugares en los que no molesten a vehículos ni viandantes. La primera de las condiciones es fácil de burlar: en el registro no se pide ningún documento que acredite la edad. Con respecto a la segunda -pese a que las propias aplicaciones tienen un mecanismo de penalización para los usuarios que no cumplan con ella- , no es difícil ver aceras repletas de bicis que al estar bloqueadas no se pueden mover.

Primeras quejas

'Vamos, Granada' pidió al Ayuntamiento que medie con las empresas para evitar «impactos negativos sobre ciclistas, peatones y el espacio público». La formación puso el ejemplo de Madrid, donde «están planteando sacar autorizaciones por zonas a concurso para evitar la saturación». La concejal Marta Gutiérrez reclamó que las empresas asuman responsabilidades y «en caso de que haya dudas en la actual ordenanza, se adapte para que quede claro que en estos casos es la empresa propietaria la responsable de la infracción, del a que debe asumir las multas y los daños y encargarse con sus medios de identificar al usuario y repercutirle la sanción».

Advirtió también 'Vamos, Granada' de que el papel del Ayuntamiento no es el de resolver los problemas de la empresa. Gutiérrez se pronunció en ese sentido para referirse a la posibilidad, planteada la semana pasada, de que el consistorio instale marquesinas metálicas para 'guardar' las bicis. Fuentes municipales matizaron ayer que el asunto está en estudio y quizás tan sólo se señalicen los apeaderos que sí están indicados sobre el mapa en una de las aplicaciones.

Entre el éxito (la aplicación Ofo había registrado a 2 de diciembre 6.625 usuarios y 26.943 trayectos), el vandalismo y las primeras polémicas, las bicis compartidas han cumplido su primer mes entre nuestras calles. En 2018, cuando las compañías dupliquen el número de efectivos, habrá más de un millar.

La normativa

1.- Las bicicletas deben circular por la calzada o vías ciclistas, así como por las zonas 30 y las zonas residenciales, salvo prohibición expresa.

2.- Excepcionalmente pueden circular por las aceras de calles con calzada no adaptada para bicicletas, siempre que la acera mida cuatro metros de ancho, tres de ellos estén libres de mobiliario y no haya aglomeración de viandantes, y esté debidamente señalizada.

3.- Pueden ser amarradas a elementos del mobiliario urbano siempre que no sean dañados o se entorpezca el tránsito. Queda aquí un 'vacío': las bicis compartidas no se pueden amarrar. Sí pueden apoyarse en los aparcamientos de bicicletas.

4.- No se puede conducir utilizando auriculares, el teléfono móvil o habiendo ingerido alcohol o estupefacientes.

5.- El casco es recomendable, pero sólo obligatorio entre los menores de 16 años. Es preceptivo el uso de luz delantera y reflectante atrás (las bicicletas compartidas disponen de ambos) además de prenda reflectante cuando se circule de noche.