Otro año negro en contaminación

Contaminación sobre Granada/ ALFREDO AGUILAR
Contaminación sobre Granada / ALFREDO AGUILAR

Diciembre queda registrado como el mes con los niveles de partículas nocivas más elevados desde febrero de 2017, el peor año para el medio ambiente. Granada vuelve a rebasar en 2018 los límites anuales permitidos de calidad del aire

PILAR GARCÍA-TREVIJANO GRANADA.

La boina de contaminación visible desde las afueras no ha pasado desapercibida para nadie. En 2018 la contaminación aérea tampoco dio respiro a la provincia. Los domingos sin coches y el baldeado de las calles para reducir los valores de polución del aire fueron insuficientes. El año se ha cerrado con un mes de diciembre en el que los niveles de partículas nocivas (PM10) registradas alcanzaron las cotas más altas (36,2%) desde febrero de 2017 (42, 15%), ejercicio que ofreció los peores resultados en los últimos siete años. Granada y el Área Metropolitana necesitan una ampliación del protocolo de Mejora de la Calidad del Aire que lanzó la Unión Europea en 1996, secundó más tarde la Junta de Andalucía y está a la espera de renovación desde el año 2015. En el periodo de aplicación del protocolo anticontaminación la cantidad de gases tóxicos que respiran los granadinos a diario convierten la región en un 'invernadero' con promedios anuales de emisiones que los sitúan a la altura de ciudades como Madrid o Barcelona.

A diferencia de estas últimas, Granada y su entorno no han recibido avisos por episodios de contaminación al no rebasar los límites por hora que obligan a la capital de España a adoptar restricciones inmediatas. Sin embargo, los datos de la Junta de Andalucía recopilados por el departamento de Física Aplicada de la UGR evidencian que desde 2010 se han superado los valores límites anuales para la protección de la salud humana que sitúan el nivel máximo de dióxido de nitrógeno (NO2) en 40 microgramos por metro cúbico. Este gas es uno de los principales contaminantes atmosféricos que se sintetizan durante los procesos de combustión a altas temperaturas en los motores de los vehículos o calderas. Los niveles de NO2 se mantuvieron en torno al 45 y 50 microgramos por metro cúbico entre 2010 y 2016, siendo 2017 el peor año registrado y en el que se rebasó por más de diez puntos los límites permitidos en la zona Norte. Aquel periodo fatídico para la atmósfera granadina dejó paso a un 2018 en el que la concentración atmosférica de NO2 disminuyó de 51 a 46 microgramos por metro cúbico. En relación a las partículas de polvo, ceniza, hollín y residuos metálicos (PM10), hubo 88 días (24,1%) en el año 2017 en el que se rebasó el límite máximo de PM10 permitido por ley en la zona Norte, centro de la ciudad y Armilla. Los días en los que los granadinos respiraron más hollín del recomendable en 2018 bajaron a la cifra a 70 días (19,17%).

Las principales causas que hacen de la ciudad y los pueblos del cinturón una atmósfera hostil son las emisiones de los vehículos privados, la flota de autobuses urbanos, las calderas, así como la quema de rastrojos en la Vega, que provoca el incremento de los contaminantes. Estos factores unidos a otros naturales como la llegada de partículas de polvo subsahariano forman la boina de contaminación.

Propuestas

Los expertos en medio ambiente demandan la aplicación de medidas duraderas para disminuir los efectos nocivos del dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas de polvo, hollín y otros residuos en suspensión (PM10). Federico Velázquez de Castro, presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental, apunta que los perjudicados por la calidad del aire granadino es «la población más vulnerable». En este grupo se encuentran los ancianos, niños, las personas expuestas al tráfico rodado (conductores y taxistas), así como los sujetos con enfermedades crónicas o respiratorias. Entre las medidas que propone Velázquez para reducir los niveles de contaminación atmosférica destacan la prohibición de la quema de rastrojos y el cambio en el plan de movilidad del Ayuntamiento que transforme la flota de autobuses y vehículos municipales a otros automóviles de sistema eléctrico o híbridos que sean sostenible para el medio ambiente. Por último, solicita reforzar las campañas de concienciación ciudadana que «en una ciudad como Granada se puede ir andando a muchos sitios» .

Por su parte, Lucas Alados, catedrático de Física de la Universidad de Granada, destaca que, además del tráfico rodado, las calefacciones antiguas es uno de los principales obstáculos con los que se debe lidiar para la mejora de la calidad del aire. El descenso de los índices de contaminación pasa por la eliminación de estas calderas y su regulación. Además, Granada y los pueblos del cinturón deberían reducir en un 16% las emisiones totales de óxidos de nitrógeno (NOx) para cumplir con el límite legal anual establecido. Además, señala que el uso del metro ha supuesto una reducción «notable» de las emisiones.

Armilla, nuevo foco de polución
A.A

Granada cuenta con una red de estaciones fijas que permite realizar un seguimiento de los niveles de los más importantes de contaminantes atmosféricos en las principales áreas urbanas e industriales. La estación que permite realizar un seguimiento de los niveles de las emisiones nocivas más importantes recogieron en Armilla los parámetros más elevados en el año 2018. El ascenso de la contaminación en el municipio se puede deber, según los expertos, a la quema de rastrojos y al aumento de la actividad en las inmediaciones de la Circunvalación por la actividad que ha desencadenado el Nevada y el acceso al PTS. El 25 de diciembre fue el día en el que se registró un nivel más alto de partículas nocivas en toda Granada y Área Metropolitana, Armilla recogió un 79,8 de concentración.

Granada capital

Para solucionar la contaminación por tráfico rodado, el Ayuntamiento anunció en noviembre que en 2025 prohibirá circular a los vehículos que no tengan la etiqueta 'Cero Emisiones' o 'Eco' por el centro. Las restricciones de tráfico afectarán a los límites del casco histórico del propio centro de la ciudad, Realejo, Albaicín, Sacromonte, Alhambra, así como las principales arterias de avenida Fuentenueva, Camino de Ronda y Ribera del Genil. En 2023 está previsto que el Ayuntamiento prohíba el acceso al Centro a los vehículos de gran tonelaje de transporte de mercancías indicados por el Área de Movilidad. Estas medidas aún pendientes de su entrada en vigor hacen pronosticar que los problemas ambientales de la ciudad no se solucionarán en un breve espacio de tiempo. De momento, el concejal de Medio Ambiente, Miguel Ángel Fernández Madrid, asegura que se entregó un inventario de calderas a la Junta de Andalucía hace dos meses para que la administración tome «las medidas oportunas». El área planteó también mediante una misiva la reducción de la velocidad en la Circunvalación a 90 Km/h. Además, destaca la reordenación del mapa de autobuses y la entrada en funcionamiento del metro han eliminado 11.000 vehículos de circulación. Destaca el cambio del antiguo equipo de sopladores de gasolina de Inagra a unos eléctricos. Por último, el edil mostró su intención de destinar los fondos EDUSI a adquirir un módulo de medición de contaminación para el centro y crear un grupo de expertos con responsables de la Junta.