El muro con vistas de la calle Zenete

El muro con vistas de la calle Zenete
Alfredo Aguilar

Alfredo Aguilar
ALFREDO AGUILAR

El Albaicín es un barrio para mirarlo pero también para mirar desde él. Sus vistas más preciadas, sobra decirlo, son las que apuntan a la Alhambra, el Generalife y la corona serrana que la enmarca. Sin embargo, el barrio más famoso de Granada es extenso y desde algunas de sus vertientes se divisan otras zonas de la ciudad.

La calle Zenete discurre en paralelo -si es que un trazado árabe lo permite- a una porción de la calle Elvira. Esa calle esconde un muro horadado por pequeñas troneras que, situadas a diferentes alturas, ofrecen panorámicas particulares de la ciudad.

Desde esas ventanitas se contemplan los tejados de los edificios cercanos pero también las cúpulas y cubiertas de algunas de las iglesias más notables del centro de Granada. El Zenete y su entorno ha sido víctima frecuente de actos vandálicos y sus vecinos han denunciado en repetidas ocasiones el abandono que sufre y el deterioro de su empedrados, que en días de lluvia se convirte en un sendero minado de peligros.

Sin la masificación de otras zonas del Albaicín, la calle Zenete y aledañas constituyen otra puerta de entrada al laberíntico barrio para ganar altura y alcanzar otros puntos más conocidos.