La mitad de los menores tutelados por la Junta son ya 'niños patera'

Un grupo de subsaharianos, entre ellos varios menores, desembarca en el puerto de Motril. /JAVIER MARTÍN
Un grupo de subsaharianos, entre ellos varios menores, desembarca en el puerto de Motril. / JAVIER MARTÍN

La administración atiende en Granada 320 chiquillos y adolescentes extranjeros, un 30% más que en 2017

Q. CHIRINO Y V. SÁNCHEZGRANADA

Los responsables de la Junta de Andalucía están decepcionados con la poca receptividad que han demostrado el resto de las comunidades autónomas cuando han pedido ayuda para repartir el esfuerzo que supone atender a los 'niños patera', los chiquillos y adolescentes africanos que se juegan la vida en el Mediterráneo para llegar a Europa.

Si este pasado miércoles fue la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez, la que afeó a otros territorios de España la escasa ayuda que recibe Andalucía para atender a estos chavales, ayer fue el vicepresidente del Ejecutivo regional, Manuel Jiménez Barrios, quien exigió al resto de las comunidades autónomas que «no se pongan de perfil» y pidió al Gobierno central que «las presione para que se impliquen más en este problema».

EN CIFRAS

2.500
chavales extranjeros no acompañados están tutelados en el conjunto de Andalucía.
10
millones de euros ha crecido el gasto para atender a los chicos que llegan a través del Estrecho.

Las cifras, que aunque siempre son frías, demuestran que la reclamación andaluza no es caprichosa. En estos momentos, y solo por lo que se refiere a Granada, la Junta tiene bajo su tutela 639 menores, de los que aproximadamente la mitad -alrededor de 320- son menores extranjeros no acompañados que llegaron clandestinamente a la provincia procedentes de África, 'menas' en la jerga administrativa. Es cierto que la cifra fluctúa continuamente. La Consejería Igualdad y Políticas Sociales los va distribuyendo por el resto de Andalucía, según informaron ayer fuentes de dicho departamento. De hecho, Granada, pese a ser una de las principales puertas de entrada, tan solo tiene el 12% de los 'menas' que en estos momentos están en Andalucía. La Junta lo plantea como un «problema» regional, por eso insistirá en la reunión con el Gobierno el 5 de septiembre que se reparta el esfuerzo entre todas las comunidades.

Plazas extraordinarias

En términos generales, desde que comenzó 2018 han llegado 3.700 menores extranjeros no acompañados a Andalucía. En los centros que la Junta dispone estos chicos había, a fecha del pasado 31 de julio, unos 2.500 chavales, de los cuales, unos 320 están en plazas situadas en la provincia de Granada. Este dato significa con respecto al periodo anterior, que la provincia atiende a un 30,6% más de 'niños patera'. Sin embargo, las fuentes consultadas reiteran que las cifras oscilan a diario porque la llegada de menores continúa.

Por ello, la Junta ha licitado con diferentes asociaciones 690 plazas de acogida extraordinarias en centros de Almería, Cádiz, Jaén y Granada por valor de 12.610.750 euros en 2018. De estas plazas, 185 están en la provincia. En 2017, el gasto fue seis veces menor, 2.325.500 euros.

Las entidades con las que la Ejecutivo de Susana Díaz ha firmado estos contratos para la tutela de los menores son Engloba, Fundación Samu, Anide, Afinsa e Interprode. Cada una de esas vacantes en los centros será ocupada por varios menores, porque, según afirman desde la propia Junta, muchos niños y adolescentes llegan «con un proyecto migratorio que no concluye en Andalucía y otros cumplen la mayoría de edad y pasan a otros recursos fuera de estos centros, también hay movilidad entre los distintos centros de la comunidad autónoma», indicaron fuentes institucionales. No obstante, también reconocen que Cádiz, Almería y Granada son las que están recibiendo y acogiendo un mayor número de 'menas'. En este sentido, Granada era ya en 2017 la tercera provincia de toda España en número de menores extranjeros no acompañados, con 245. Ahora esa cifra es de 320.

Los recursos que la Junta pone a disposición de los menores vienen de tres ámbitos, en primer lugar, del sanitario, desde el que se coordina la primera revisión médica, el calendario de vacunaciones y se les asigna un médico de familia; el área educativa, que les asigna plazas en colegios e institutos cercanos a los centros de acogida; y en el entorno residencial se les da cobertura para las necesidades básicas: alojamiento, alimentación, vestido, higiene y soporte afectivo.

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