«Los militares no tenemos que estar encerrados en una cápsula. A mí me gusta salir de uniforme a la calle»

El teniente general Carrasco posa delante de un Obús de Montaña Schneider 105/11 de 1919, situado en el patio de Capitanía del Madoc. /PEPE MARÍN
El teniente general Carrasco posa delante de un Obús de Montaña Schneider 105/11 de 1919, situado en el patio de Capitanía del Madoc. / PEPE MARÍN

Entrevista a José Carrasco Gabaldón, teniente general del Mando de Adiestramiento y Doctrina | El teniente general Carrasco está al frente de un 'ejército' de más de 8.000 militares repartidos por España en 19 centros de enseñanza

FÉLIX L. RIVADULLAGRANADA

Fuera del ámbito militar, si preguntáramos al azar, pocos civiles sabrían explicar qué es el Madoc (Mando de Adiestramiento y Doctrina) y a qué se dedica. «Lo de la doctrina con frecuencia se relaciona más con algo religioso», dice sonriendo el teniente general José Carrasco Gabaldón (Albacete, 1955), quien dirige desde Granada una unidad de la que dependen más de 8.000 militares en los 19 centros de enseñanza repartidos por 14 ciudades. Traducido, podríamos decir que el Madoc es una especie de Ministerio de Educación y Universidades del Ejército, un centro donde el conocimiento y el I+D están en el epicentro de su razón de ser.

No es fácil llegar a ser teniente general, ascender al Everest de las Fuerzas Armadas. Academia General Militar -el centro de formación de los oficiales en Zaragoza-, Academia de Artillería -Arma del teniente general Carrasco-, decenas de cursos, de misiones en zonas de conflicto (los Balcanes, por ejemplo), de ejercicios, de destinos, manejo de idiomas, disciplina, orden... Nada sencillo. Son la cúpula militar. Por eso en España apenas hay una docena. José Carrasco, hijo de guardia civil, es uno de ellos. Cordial, sencillo, directo y sentimental. «De las cosas que más siento es que mi padre no haya podido vivir esto conmigo», dice con añoranza. Miembro del Consejo Superior del Ejército -digamos que una especie de consejo de ministros del Ejército, que se reúne siete veces al año- lleva desde julio de 2015 al frente del Madoc.

-¿Puede explicar el presente y futuro del mando que dirige?

-El Madoc es un mando muy joven, pero con un futuro prometedor. Nació hace 20 años por la necesidad de dirigir el ciclo del conocimiento, que consiste en investigar el campo de batalla futuro, obtener lecciones aprendidas de nuestros aliados y de nuestra participación en ejercicios y operaciones y, en base a lo anterior, escribir nuestros reglamentos de empleo y elaborar la estructura de nuestras unidades para enseñar todo lo anterior en nuestras academias y centros. Todo ello se hace con nuestra estructura, con el intercambio de oficiales de enlace con países aliados y amigos y con la Universidad.

-En Granada, sede del Madoc, ¿se conoce suficientemente esa labor?

-Granada sí conoce al Madoc como institución pero la gente no sabe muy bien qué hacemos aquí y a qué nos dedicamos. Tampoco se conocen los cometidos que tiene a nivel nacional. Por eso estamos haciendo todo lo necesario para darlo a conocer y cada vez que tenemos oportunidad lo explicamos públicamente.

-¿Y qué se hace aquí?

-Se dirigen las academias y los centros de formación y el perfeccionamiento de nuestros oficiales, suboficiales y tropa a lo largo de su vida militar. Se investiga y se elaboran reglamentos y se apoya la preparación de la fuerza y la evaluación de las unidades. Estos cometidos de enseñanza e investigación han permitido construir una intensa y fructífera relación con la Universidad de Granada, materializada en el Centro Mixto UGR-Madoc, que copresidimos la rectora y yo. Estamos orgullosos de la relación con la Universidad. También tenemos antenas repartidas por el mundo y el mundo tiene antenas aquí. EEUU, Francia, Italia...

-En general, ¿se valora lo suficiente la labor de las Fuerzas Armadas?

-Estoy totalmente convencido de que sí. Nuestra participación en misiones, el apoyo a las autoridades civiles y el acercamiento y apertura a la sociedad han sido factores que han hecho que nuestra labor sea mucho más conocida. No hay que estar encerrado en una cápsula. A mi me gusta ir de uniforme por la calle. A todo ello ha ayudado también el interés de los medios de comunicación. Vengo de visitar la Escuela de Guerra (Centro Docente Militar responsable de impartir los cursos de más alto nivel dentro del ámbito del Ejército de Tierra ) y allí, por ejemplo, se dan cursos a corresponsales de guerra. No podemos gastar dinero en campañas publicitarias, pero la mejor campaña es el boca boca. En cuanto a la valoración, es suficiente ojear las encuestas, donde las FAS ocupan los primeros puestos en valoración por los españoles.

-¿Y usted nota ese cariño?

-Cuando en alguna oportunidad hemos ido a los pueblos de la provincia a algún acto, el mensaje que he transmitido es la costumbre que hay en países de nuestro entorno de parar a los militares por la calle para decirles: «Gracias por servir». Nuestro objetivo es que aquí también ocurra eso, aunque sería suficiente con que cuando alguien lea una noticia o la escuche en la radio sobre misiones o ejercicios, simplemente lo piense: «gracias por servir».

-Un oficial del Ejército se forma en la Academia General Militar de Zaragoza. ¿Qué papel juega el Madoc en esta doble formación civil y militar que se les da?

-El Madoc es la estructura de la que depende la Dirección de Enseñanza, de la que a su vez depende la Academia. Nuestros oficiales superan un exigente plan de formación de cinco años, cuatro en Zaragoza y uno en la academia de su especialidad: Infantería en Toledo, Caballería en Valladolid, Artillería en Segovia, Ingenieros y Transmisiones en Hoyo de Manzanares, y los pilotos de Aviación del Ejército en Colmenar. Un plan de estudios compuesto por una titulación de Ingeniería de la Organización Industrial, impartido por la Universidad de Zaragoza, y los correspondientes estudios militares. En total 333 créditos más 52 semanas de instrucción y adiestramiento [una carrera convencional tiene 240 créditos, un doble grado 340]. Además, los oficiales de Intendencia, los ingenieros politécnicos, ingresan con una titulación civil y se someten a un plan de estudios adicional de dos años en Zaragoza y Madrid, respectivamente. Y los oficiales de la Guardia Civil hacen con nosotros los dos primeros años de su carrera.

-El Ejército también ha recibido la embestida de la crisis. ¿Cómo de profunda ha sido la cornada?

-Desde 2008, el Ejército de Tierra ha visto disminuido su presupuesto de capítulo 2 (gastos corrientes) en un 45 %. En el capítulo 6 (inversiones), la reducción ha sido todavía más drástica, un 66%. Por lo tanto, la crisis nos ha afectado muchísimo y ha obligado a establecer unas prioridades para que nuestras unidades que participan en operaciones no vean su preparación disminuida. Lo hemos logrado con un riguroso Plan de Disponibilidad. Pero hay áreas que se han visto muy tocadas. Específicamente la inversión en nuevos materiales y el mantenimiento de nuestros acuartelamientos.

-Ya que habla de instalaciones, ¿la calidad de vida en los cuarteles está acorde con el desarrollo de un país del primer mundo como España?

-Como le he explicado anteriormente, la crisis ha hecho mucho daño en el mantenimiento de nuestras infraestructuras y ello ha influido muy negativamente en la calidad de vida en los cuarteles que es, como recientemente ha dicho la ministra, manifiestamente mejorable. Siendo el personal el principal activo del Ejército, mejorarla es una preocupación constante del Jeme (Jefe del Estado Mayor del Ejército), que tiene un plan plurianual para alcanzar este objetivo y específicamente un plan de choque para 2018/2020 que pretende que se incrementen los créditos asignados al Ejército de Tierra para este fin.

-La mujer en el Ejército y la conciliación familiar. ¿Qué nota le pone?

-Desde mi punto de vista, el Ejército y la FAS (Fuerzas Armadas) han sido de las instituciones donde mejor se han integrado las mujeres. De hecho, no existe distinción, excepto la que pueda proceder del mérito y la capacidad. Llevan relativamente poco tiempo pero ya tenemos mujeres tenientes coroneles mandando unidades tipo batallón. La jefa de la Unidad de Helicópteros desplegada en Irak es una comandante y ya tenemos alguna coronel del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos. Respecto a la conciliación familiar, la producción normativa en el Ministerio y en el Ejército ha sido intensa, no menos de una decena de disposiciones legales favorecen la conciliación. El Jeme tiene el propósito de ampliar el número de guarderías en las bases. Pero eso también depende del presupuesto.

-Y de material militar, ¿cómo está el Ejército? ¿falta inversión?

-Por la crisis, también aquí hemos tenido que realizar un proceso de priorización para mantener capacidades críticas, pero necesitamos recuperar las restantes. Tenemos todavía blindados sobre ruedas y cadenas que tienen más de tres décadas, e incluso cuatro, que ya han pasado sobradamente todas las transformaciones y actualizaciones posibles. El jefe del Ejército tiene un plan de modernización de materiales cuya estrella es la adquisición de un vehículo de combate 8x8, equiparable a aquellos que dotan los ejércitos de los países de nuestro entorno, además de planes específicos de modernización de, por ejemplo, la artillería autopropulsada y materiales de ingenieros que han llegado, más que sobradamente, al fin de su vida útil.

-¿Es el yihadismo la gran amenaza para la Seguridad Nacional?

-La estrategia de Seguridad Nacional de España identifica, como principales amenazas, los conflictos armados, el crimen organizado, la proliferación de armas de destrucción masiva, el espionaje, las ciberamenazas, las amenazas a las infraestructuras críticas y el terrorismo. En esta última encuadramos el terrorismo yihadista, que es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la comunidad internacional, y que en España se manifestó de forma terrible, nuevamente, en agosto del año pasado. Como ve, aun siendo muy importante, no es la única amenaza en un entorno global, complejo e incierto que caracteriza el siglo XXI. Amenazas que, además, no surgen aisladas, sino combinadas entre sí en lo que se ha venido llamando 'conflictos híbridos'. [Una combinación de operaciones convencionales y guerra irregular, mezclada esta última con acciones terroristas, ciberterrorismo y conexiones con el crimen organizado]

-¿Y qué hace el Ejército para combatir esta amenaza?

-El Ejército debe prepararse, y ahí es donde el MADOC tiene protagonismo. Ahora mismo estamos trabajando en el diseño de la 'Fuerza 2035' y para ello se está investigado sobre los escenarios en el que tendrá que operar nuestro Ejército en el futuro, es lo que denominamos 'entorno operativo futuro'. Ahora mismo ese entorno tiene una dimensión que denominamos 'frontera avanzada', para poder aplicar mecanismos de seguridad y defensa más allá de nuestras fronteras, como estamos haciendo en el Sahel, apoyando y fortaleciendo a las fuerzas de seguridad locales. Todo ello exige que nos preparemos para operar en cuatro tipos de escenarios: zonas densamente pobladas, zonas de difícil acceso con presencia de enemigo asimétrico o irregular, enfrentamientos con un adversario igual o mejor dotado tecnológicamente -por lo que debemos invertir para no quedar atrás- y, por último, actuaciones en apoyo a las autoridades civiles. En todos estos escenarios el Ejército tendrá un especial protagonismo y el MADOC debe definir qué materiales, organización y procedimientos de empleo, lo que denominamos doctrina, es la mejor para asegurar la victoria y enseñarlo en nuestros centros docentes. Ese es nuestro trabajo.

-¿Debería estar la inmigración en la hoja de ruta de las actividades sociales del Ejército?

-Desde hace muchísimo tiempo el Ejército tiene planes en apoyo de las autoridades civiles. Dentro de nuestros despliegues en el exterior, donde las circunstancias lo permiten, proporcionamos toda la ayuda humanitaria posible y hacemos posible que las oenegés hagan su trabajo. La UME acaba de montar en Motril un campamento de apoyo y las comandancias de Ceuta y Melilla también lo hacen cuando son requeridas.

-Cada hay más la misiones en el exterior. ¿Cómo se ve al Ejército español?

-Mire, a mi generación los despliegues en el exterior nos llegaron en mitad de la vida militar y es frecuente ver a personal con dos, tres y cuatro misiones. En la siguiente generación se pueden ver con cinco y seis misiones y la generación que hace poco ha salido de las academias tendrá más. Pero además, nuestra presencia en cuarteles generales internacionales es muy frecuente. A día de hoy tenemos el 2ª comandante del cuartel general de 2º nivel OTAN en Brunssum, hace nada el comandante del Eurocuerpo fue mi antecesor en el MADOC. Hemos tenido el 'force commander' en Líbano, un general de División, y ahora el despliegue en Mali lo manda un general español. Le puedo asegurar que el grado de aceptación de nuestro personal en operaciones, en coalición con nuestros aliados, es altísimo, así como el prestigio de nuestros oficiales, suboficiales y tropa. Y eso se debe a la calidad profesional de nuestro personal que, como dije, es nuestro principal activo.

 

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