A esa madre que amenazó a su hijo en un supermercado de Granada

“Tengo un hijo que es subnormal. ¡Subnormal! Como te acerques un poco más te meto en la boca tan fuerte que te estampo contra el suelo”, dijo

A esa madre que amenazó a su hijo en un supermercado de Granada
JOSÉ E. CABRERO

A veces no hace falta ningún contacto físico para sentir un bofetón. Incluso cuando no va dirigido a ti. Ocurrió el sábado pasado, en una gran superficie comercial de Granada. Estábamos comprando pañales -tres por dos, ya saben-, en un pasillo donde reinaba una algarabía muy de 'vuelta al cole'. Sin embargo, pese al murmullo constante, una voz venenosa se alzó limpia, clara y repugnante:

“Es que tengo un hijo que es subnormal. ¡SUBNORMAL! Como te acerques un poco más te meto en la boca tan fuerte que te estampo contra el suelo. ¡Tira, subnormal!”

La madre iba hablando por el móvil, con una niña de no más de dos años sentada en el carro de la compra y otro niño, rondando los diez, correteando a su alrededor. El zagal, divertido, empujó el carro para hacer reír a su hermana. Lo consiguió. El meneo hizo que la madre perdiera un poco el control del carro, lo que provocó que levantara la mano y mirara amenazante a su hijo.

El niño dio tres pasos hacia atrás, aterrorizado ante el gesto violento de la madre. Ella, sin soltar el móvil, informó a su amiga al otro lado del teléfono: “Es que tengo un hijo subnormal”. El niño agachó las orejas e intentó pedir perdón, pero al poco de abrir la boca la mujer insistió con formas de tertuliana vespertina: “¡SUBNORMAL!”

Entonces fue cuando la señora dio su bofetón al aire. No golpeó en nada, pero dolió. Un bofetón infinito: “Como te acerques un poco más te meto en la boca tan fuerte que te estampo contra el suelo”. El niño se alejó lentamente, la mujer escuchó lo que sea que le tuviera que decir su amiga al teléfono y, justo antes de salir del pasillo, la mujer le empujó en la espalda con virulencia. “¡Tira, subnormal!”

La niña, por cierto, no se movió ni un pelo. Nada. Quieta. Una estatua de sal.

Luego uno lee uno de esos temas que tan bien cuenta Yenalia Huertas, el de que pedían 7 meses de cárcel para una madre por pegar a su hijo adolescente, y no sabe qué pensar.

Bueno sí: Si no quieren ser padres, no lo sean.

Y si lo son, al menos, suelten el móvil para amenazar a sus sus hijos. A esos hijos que el día de mañana se sentirán con el derecho de pegar a sus parejas o de insultar a sus profesores o de ridiculizar a sus compañeros o de robar en el trabajo o de, al fin, amenazar a sus hijos.

Un poquito de educación, por favor.

Temas

El Eje

Fotos

Vídeos