«Llevamos preparando los dulces en el monasterio desde hace siglos»
Las recetas conventuales de las Comendadoras de Santiago y las Carmelitas Calzadas de Granada son reconocidas por la Guía Repsol de gastronomía
Tomen nota. Roscos de vino, aceitones de anís, de ajon-joli, mantecados y polvorones, alfajores, cocadas, huesos de chocolate, almendradas, yemas, yemas de almendra, cordiales, ... trufas, mazapán, tocinitos, crema y delicias de mazapán, delicias, fruta escarchada, batatín, glorias y madalenas.
También hay frutas en almíbar, huesos de santo, naranja con chocolate, higos de almendra con chocolate, mantecados manchegos y torta de Santiago. Todos ellos son los dulces que preparan las monjas de clausura de los conventos granadinos de las Comendadoras de Santiago y las Carmelitas Descalzas. «Llevamos preparando los dulces en el monasterio desde hace siglos», comparte la madre superiora de las Comendadoras de la calle Santiago de Granada, en el barrio del Realejo. No muy lejos, en calle Monjas del Carmen, las monjas que se hicieron archifamosas y virales por preparar sushi por encargo también están de enhorabuena.
Ambas comparten mucho. Dulces primorosos y artesanales, unos monasterios impresionantes, siglos de historia, una vida dedicada a la clausura, unas recetas que se pierden en la noche de los tiempos y, desde este lunes, unos Soletes de la guía gastronómica Repsol, que han traspasado los muros de estos monasterios sin alterar la vida diaria de estas hacendadas monjas que preparan dulces para sobrevivir.
Con humildad
«Nos llamaron y les dijimos que no queríamos ningún premio, y que no vamos a ir a recogerlo, porque somos de clausura. Lo ha recogido el despacho que nos lleva los dineros. De estas cosas ni entendemos ni queremos entender», explican las Comendadoras, que agradecen la distinción.
De igual pensar son las Carmelitas Calzadas. «No me veo con tanta gente y los fotógrafos, no es para mí, que ya soy mayor. Eso sí, muchas gracias».
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión