Licencia para vivir en barrios históricos

Una de las dos protestas convocadas este año en el barrio del Realejo./POR UN REALEJO HABITABLE
Una de las dos protestas convocadas este año en el barrio del Realejo. / POR UN REALEJO HABITABLE

El Estatuto del Residente de los Barrios busca compensar el impacto del turismo masivo | Quieren combatir los peligros de desertización, despoblamiento, aumento del ruido, la tematización del consumo y la inflación local de precios o la banalización de su patrimonio

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

«Pues te jodes». Fue la respuesta abrupta, seca, cortante que Natalia, una vecina de Huétor Vega, le soltó de forma demoledora a su amigo cuando éste le explicaba los inconvenientes que tenía vivir en el Centro histórico de Granada. Hablaba de la suciedad, de los ruidos, del tráfico congestionado, de los turistas, de la ocupación de la vía pública. Pero su amiga, tajante, le respondió con la cantinela de que esos problemas «siempre han existido en el Centro de Granada», lo que remató con un «exageras demasiado».

Javier Fernández García, profesor del departamento de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Granada, confirma que muchos granadinos piensan de igual forma. «Mis hermanos viven en Granada pero en barrios que no están en el Centro, y cuando yo mismo les cuento que hay mucho ruido, o los peligros de todo el proceso que ocurre en el Albaicín se piensa que, como en el caso anterior, estoy exagerando».

El turismo masivo «conlleva una gran dosis de perturbación y alteración del medio» Javier Fernández García | Profesor de Arquitectura

Lo cierto es que algo habrá cuando la asociación de vecinos del Albaicín ha denunciado en una campaña audiovisual «la inseguridad palpable en el barrio», o que una plataforma nacida recientemente en el Realejo se ha llegado a manifestar dos veces este curso para pedir «un barrio para las personas» y protestar por la densidad del tráfico y sus consecuencias. Javier también es uno de los participantes en el I Encuentro Turismo y Ciudad, donde dentro del laboratorio número ocho denominado 'La participación del vecindario en la preservación del patrimonio y la identidad de los barrios', nació la idea de dotar en Granada a los vecinos en los barrios históricos de un estatuto de residente.

Participación ciudadana

El encuentro estuvo organizado por Medialab UGR y Turismo Ciudad de Granada del Ayuntamiento y tuvo lugar en noviembre del año pasado. El encuentro consistía en desarrollar desde la co-creación y la participación ciudadana las ideas presentadas en la campaña Imagina Granada sobre turismo sostenible con el fin de su posible inclusión en las líneas estratégicas del Plan de Turismo de la Ciudad.

Y, esto es lo que pasó justamente en el pleno municipal celebrado el último viernes del mes de julio, que la idea nacida en el encuentro, la redacción de un Estatuto para los Residentes en los Barrios Históricos, fue aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos.

En efecto, el Ayuntamiento de Granada aprobó esta declaración institucional relativa a las viviendas de uso turístico en la que el Consistorio «declara su compromiso con los vecinos de los barrios históricos, acordando la redacción a la mayor brevedad del Estatuto del Residente de los Barrios Históricos, para la defensa de sus derechos como residentes, así como los deberes que le comprometen igualmente».

La declaración aprobada por el pleno municipal acuerda «someter a estudio y recoger, en su caso, en los planes urbanísticos generales y especiales, la limitación del uso turístico de viviendas por zonas, así como el estudio de otras medidas jurídicas que puedan contribuir, dentro de las competencias municipales, a regular el uso de viviendas residenciales como alojamientos turísticos, tanto a nivel administrativo y fiscal. En otros de los puntos de la declaración apoyada por todos los grupos se señala que «el Ayuntamiento de Granada en pleno insta a la Junta de Andalucía a la derogación del Decreto 28/2016 de Viviendas de Uso Turístico y a la modificación del Decreto 194/2010 de 20 de abril, de establecimientos de apartamentos turísticos, reduciendo el número mínimo de apartamentos de un mismo titular, de tres a uno».

El tema del turismo es uno de los que se encuentra en el centro de los debates. De hecho, en la propuesta en la que se basa la declaración ahora aprobada se recuerda sobre el impacto del turismo masivo que «conlleva una gran dosis de perturbación y alteración del medio en que se instala. Todo ellos, sitios o paisajes de conformación y belleza singular y frágil equilibrio en inicio. Tras su implantación como nodo turístico quedan gravemente desfigurados si no destruidos».

«Ha quedado demostrado que el impacto del turismo masivo en el medio urbano se caracteriza por la ocupación de los espacios públicos, la congestión del tránsito y de los servicios urbanos, un considerable aumento del ruido, la tematización del consumo y la inflación local de precios, la banalización de su patrimonio material e inmaterial, la oferta de bienes y servicios para el exclusivo consumo de los extranjeros». Lo peor de todo es que «a medio plazo y sin medidas correctoras, conlleva a la desertización y el empobrecimiento de la experiencia y convivencia de los residentes que inexorablemente hará que el barrio se vacíe».

Hay que tener en cuenta que en esta propuesta colaboraron Alba Recalde Aguirre, Alejandro Martínez, Emilio Gómez-Villalba, Dolores Fandila Doña, Ferdaouss Boughalala El Majdoub, Guiselle Rocío Montesinos, Javier Rodríguez Árbol, Javier Fernández García, Jorge Fernández, José Luis Luque Espinosa, José Ramos Roldán, Manuel Sánchez López, Raquel Ruz Peis, Vincent Morales Garoffolo.

Las opciones

Según se recoge en la propuesta, este Estatuto no pretende otorgar un status especial o privilegiar a unos ciudadanos sobre otros, por el contrario, su objetivos es la homologación de derechos y deberes. De esta manera, asegurar la conservación de las ciudades ante usos y maneras ajenos a su propia fundación y cometido. El laboratorio se inició, entonces, queriendo dar respuesta a estas preguntas:

-¿Cómo asegurar que los barrios turísticos no pierdan servicios básicos para sus vecinos?

-¿Cómo homologar los estándares de habitabilidad (espacios libres, equipamientos, movilidad...) con el resto de la ciudad?

-¿Qué medidas preventivas, correctoras y compensatorias se deben tomar para paliar el impacto turístico sobre estos barrios?

Y tras los debates, se consensuó la siguiente propuesta, que servirá de base para la redacción final del Estatuto: «Su espíritu y redacción se sustenta en el derecho a la ciudad adquirido por todos y cada uno de los ciudadanos y en el entendimiento del turismo de masas como una actividad de fuerte impacto medio ambiental y que como tal ha de contar con medidas específicas de control y compensatorias».

«Este Estatuto, terminan, establecería las directrices para minimizar el impacto del turismo, equilibrando usos y permitiendo la heterogeneidad fundamental para su pervivencia». Es decir, una licencia para vivir en los barrios históricos.

Derechos sí, pero también los vecinos tienen deberes

La propuesta nacida al calor del I Encuentro Turismo y Ciudad destaca que los residentes tienen derechos, pero resalta que también tienen deberes. Entre ellos, se destaca que tienen que procurar su abastecimiento personal y familiar en los comercios del barrio. Rescatar, preservar y actualizar los eventos tradicionales. Fomentar las actividades culturales. Mantener un comportamiento cívico, incluyendo hábitos respetuosos, saludables e higiénicos. Disponibilidad a dar la información que necesiten o demanden los visitantes. Advertir a los distintos organismos de los desperfectos, disfunciones o malos usos que se observen. Cuidar del estado de su calle, casa y jardines privados. Participar en las acciones de mejora del barrio y en la vigilancia y fomento del Estatuto del Residente de los Barrios Históricos de Granada, el primero del país.

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