Un juez civil retomará el caso del italiano congelado casi un año

Las pertenencias de Priori serán remitidas igualmente./IDEAL
Las pertenencias de Priori serán remitidas igualmente. / IDEAL

Ahora se abrirá un proceso por si los familiares de Edgardo Priori, cuya incineración fue autorizada a finales de junio, reclaman la herencia

Y. HUERTASGranada

Tras su incineración en el Cementerio San José de Granada a finales del pasado mes de junio, el juzgado de Instrucción 9 ha dado ya por cerrado el caso de Edgardo Priori, un profesor italiano septuagenario que permaneció casi un año congelado en el Instituto de Medicina Legal de Granada (ILM) tras fallecer en la capital. Según fuentes judiciales, lo último que ha hecho el órgano judicial, que intensificó la búsqueda de sus familiares antes del verano, ha sido remitir el expediente a un juzgado civil de cara a la reclamación de la herencia por parte de sus parientes.

En términos jurídicos, según las citadas fuentes, se ha dado traslado del expediente a un juzgado de Primera Instancia de la capital «para la prevención del abintestato». El abintestato es «un procedimiento judicial sobre la herencia y la adjudicación de los bienes del que muere sin testar o con un testamento nulo, pasando entonces la herencia, por ministerio de la ley, a los parientes más próximos». Y en caso de que los de Edgardo Priori no comparezcan, «el heredero sería el Estado español, al haber fallecido aquí».

Edgardo Priori era teólogo, nació en Pavía y decidió venir a España tras su jubilación. Su cadáver permaneció tanto tiempo en las cámaras de congelación del IML porque nadie reclamaba cuerpo, así como tampoco su dinero: tenía cerca de 34.000 euros en una cuenta. Era soltero y falleció a los 76 años de un paro cardíaco mientras se daba una ducha. Fue el 17 de julio de 2017 en la pensión de la capital donde vivía, en la zona de Gran Capitán.

También la maleta

Junto al expediente, el juzgado de Instrucción número 9 remitirá al juez civil una maleta que se guarda en el edificio judicial con las pertenencias de Priori, entre las que hay un candelabro judío, una figura de un buda y una placa con la representación de la Santa Cena. En su documentación, el juzgado halló una cartilla con cerca de 34.000 euros, así como una carta con un informe semestral de un fondo de inversión donde hace años -en 2014- el italiano tenía participaciones. Se desconocen cuántas. También había un documento sobre una disposición a plazo fijo de 40.000 euros que tenía en 2012.

La historia de Edgardo Priori, publicada por este diario, llegó hasta Italia, donde el importante rotativo transalpino 'Il Corriere della Sera' se hizo eco del caso. Finalmente, gracias a las gestiones realizadas por la secretaria del juzgado granadino, Rosario Córdoba, y la intervención del cónsul honorario de Italia, Marcello Memoli, fueron localizados los hijos de un primo fallecido del profesor.

Las cenizas de Priori reposan ya en el camposanto granadino, cumpliendo así con el deseo del anciano, que dejó por escrito su deseo de ser incinerado en esta ciudad. Fueron depositadas en el jardín de las cenizas del cementerio de San José después de que se celebrara el acto de incineración, al que acudieron la secretaria del juzgado, un trabajador de la Funeraria Romero, un conocido suyo y el dueño del restaurante Casa Braulio, donde solía almorzar. Sus allegados en Italia le dieron su último adiós desde la distancia con estas palabras: «Su desapego de las cosas y su aceptación pacífica del flujo fatal de la vida seguirán siendo mensajes fuertes para las personas que lo conocieron y apreciaron».

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