Granada frente al regreso de la heroína: recuperar el PEPSA para mejorar la salud y la dignidad
La heroína ha vuelto a Granada y con ella el reto de actuar con valentía y humanidad
Joan Carles March
Martes, 2 de diciembre 2025, 23:30
No podemos olvidar que hace dos décadas esta ciudad fue pionera a nivel mundial con el Programa Experimental de Prescripción de Estupefacientes de Andalucía (PEPSA), ... desarrollado por la Escuela Andaluza de Salud Pública y el Comisionado para las Drogodependencias de la Consejería de Asuntos Sociales, dirigida entonces por Isaías Pérez Saldaña. Este programa, que tuve el honor de dirigir, no solo salvó vidas: devolvió la dignidad a personas a las que la sociedad había dejado atrás. Hoy, ante el repunte del consumo de heroína que ha publicado el ideal, es imprescindible recuperar las lecciones de aquel modelo.
El proyecto PEPSA demostró que la heroína como medicamento en una asistencia directa, controlada y respetuosa transforma realidades devastadoras. Los pacientes que participaron redujeron drásticamente su implicación en la delincuencia, estabilizaron su salud y reconstruyeron su vida social y familiar. Granada se convirtió en 2003 en un referente nacional e internacional al comprobar que la administración médica de heroína era más eficaz que la metadona, duplicando sus resultados en salud y reduciendo la conflictividad asociada al consumo.
La heroína como problemática sigue generando miedo —con razón—, pero ese miedo no puede ser el eje de la política pública. La evidencia internacional es clara: los países que han implantado programas de administración supervisada de diacetilmorfina han logrado disminuir el consumo en la calle, mejorar la integración de los pacientes y reducir el daño comunitario. Granada debe recuperar este debate y apostar de nuevo por políticas que unan eficacia sanitaria y cercanía humana.
Sin embargo, desde que la administración dejó de apostar por este proyecto, esta herramienta ha perdido impulso. No se ha extendido a otras provincias ni se ha adaptado a las nuevas realidades, como la necesidad de incorporar la heroína oral como tratamiento. Una sociedad que no aprende de su propia evidencia está condenada a cometer los mismos errores. Y la evidencia existe: las principales revistas médicas internacionales —New England Journal of Medicine, BMJ, Lancet, Addiction, entre otras— avalan este enfoque.
Granada tiene hoy la oportunidad de volver a ser pionera en un abordaje integral que reconozca la complejidad del consumo de heroína. Mirar de nuevo al PEPSA incorporando en este caso, la heroína oral como medicamento, no es un ejercicio de nostalgia: es recuperar una solución valiente que ya demostró salvar vidas. La salud pública y la dignidad deben seguir siendo nuestra brújula. Para avanzar, solo hace falta una condición: que la política confíe en la ciencia.
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