Javier y Ventura, los dos jóvenes «ejemplares» fallecidos en Huétor Santillán
Volvían de jugar al fútbol con su peña cuando se salieron de la vía y chocaron contra un monolito
Pocos días en la historia de Huétor Santillán fueron tan grises. Ha sido un lunes de ojos llorosos, donde todos, independientemente de la edad, han ... caminado cabizbajos. Los vecinos se saludaban, se abrazaban, rompían a llorar. Los más jóvenes se derrumbaban sobre los hombros de sus padres, que intentaban consolarlos como podían. No es normal perder a un amigo a esa edad. Los dos chicos fallecidos este domingo en el municipio, sin duda, han dejado huella. El luto es inmenso por la pérdida de Javier, de 17 años, y Ventura, de 21, dos muchachos «ejemplares» que se han ido demasiado pronto.
Habían pasado la mañana jugando al fútbol con la peña deportiva de Huétor Santillán, en la que se mezclan edades y perfiles distintos, pero con una afición en común. El día estaba nublado, pero ni la lluvia iba a impedir que el grupo pasara un buen rato. Según explican a este medio fuentes vecinales y municipales, al finalizar la jornada pararon a tomar algo en un negocio de hostelería ubicado junto a una gasolinera cercana. Después, se despidieron y los dos chicos se subieron al coche de Ventura, el mayor de edad, para regresar al pueblo. Nunca llegaron; se salieron de la vía y colisionaron contra el monolito ubicado justo a la entrada, en el mismo lugar donde hace 17 años fallecieron otros tres jóvenes.
Los servicios de Emergencias no pudieron hacer nada por salvarlos. Tampoco los primeros en llegar al lugar, diversos vecinos y un policía nacional del pueblo, que intentó auxiliarlos sin éxito. Efectivos del parque Norte de Bomberos de Granada tuvieron que escarcelarlos. En el lugar se vivieron escenas desgarradoras. Poco después, la noticia corrió como la pólvora. Nadie daba crédito. El municipio decretó tres días de luto desde este mismo domingo.
Un día después, este lunes, Huétor Santillán seguía en shock. Los vecinos caminaban con lágrimas en los ojos. En las plazas, los bancos, las tiendas… todos hablaban de lo mismo, de la incredulidad que sienten al saber que no volverán a verlos paseando por el lugar en el que se criaron. «Eran niños muy deportistas, prudentes y apañados», recalcó la dueña de un negocio.
No hay dudas al respecto: eran muy queridos. Ambos habían pertenecido en el pasado a la rondalla municipal. Javier, de 17 años, estudiaba un grado medio y trabajaba en la pizzería del pueblo, tal y como explica uno de sus amigos. «Lo queríamos todos muchísimo. Cuando me contó la noticia una amiga me puse a buscar por internet, esperando que fuera mentira. Me puse fatal cuando me enteré», admite. El padre de Javier trabaja como jardinero en la Alhambra, donde este lunes los ánimos estaban por los suelos. El Ayuntamiento de Diezma ha decretado un día de luto oficial, según ha señalado en redes sociales, ya que Javier tenía un fuerte vínculo con el pueblo.
Ventura, por otro lado, había estado siempre vinculado al mundo de la cultura, por ejemplo, participando en un grupo de teatro. Tenía 21 años y llevaba un tiempo trabajando en la empresa de alarmas Acacio. Su padre, que en el pasado había padecido problemas de salud, sufrió un infarto al enterarse de la noticia y tuvo que ser intervenido de urgencia en el hospital.
«En este pueblo nos conocemos todos; los chicos son amigos de los grandes y viceversa, todos juegan y se llevan bien desde la infancia. Esto ha sido de lo más fuerte que le ha pasado al pueblo, eran dos chiquillos formales y buenos con una vida por delante», lamentaba este lunes Josefa, una vecina. Incluso su hijo, que se encontraba en París de viaje, se enteró de la noticia y la sufrió en la distancia. «Lo hemos sentido muchísimo, solo nos preocupa saber cuándo traen los cuerpos para arropar a las familias, que es lo que nos toca ahora», indicó. Las autopsias se realizaron este lunes por la mañana. Después, tocaba el peor trago: darles el último adiós.
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