Investigado un preso yihadista de la cárcel de Albolote por tratar de radicalizar a reos

Interior de la prisión provincial de Albolote./ALFREDO AGUILAR
Interior de la prisión provincial de Albolote. / ALFREDO AGUILAR

La Guardia Civil ha registrado su celda de un módulo de aislamiento en busca de más pruebas que lo incriminen en una operación a nivel nacional

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBA

La Guardia Civil se personó el lunes por la tarde en la prisión de Albolote en busca de un recluso sobre el que planeaban fundadas sospechas de su presunta vinculación con una red de reclusos repartidos por distintas cárceles españolas dedicados a impulsar la radicalización de presos.

Los agentes del servicio de Información del instituto armado le registraron la celda y le efectuaron distintas preguntas sobre pistas indiciarias vinculadas con su presunto rol para radicalizar a internos y posteriormente utilizarlos para la causa yihadista. Los agentes también efectuaron registros en otras celdas de la prisión en busca de información que pudiera involucrar a más internos de los ocho que actualmente cumplen condenan por yihadismo en Albolote.

El preso investigado cumple una condena de diez años por, entre otras causas, hacer apología del terrorismo y pertenencia a banda armada. Está ingresado en la cárcel de Albolote desde hace algo más de 36 meses y en la actualidad se encontraba en uno de los módulos de aislamiento, clasificado en grado 1, el más duro de los tres existentes y que le obliga a efectuar una vida como preso independiente del resto de reclusos de régimen ordinario.

El investigado es uno de los ocho internos de la prisión de Albolote de los clasificados como yihadistas que se hallan repartidos en módulos de aislamiento. Hay seis varones y dos mujeres. Personal consultado de la cárcel de Granada apunta que estos internos no suelen ser problemáticos con el régimen disciplinario del penal granadino.

La intervención desarrollada en el penal granadino forma parte de la 'operación Escribano', de Guardia Civil e Instituciones Penitenciarias, gracias a la cual, al menos, 23 presos de diecisiete cárceles españolas son investigados por formar parte de una red de radicalización de reclusos, muy próximos a las teorías del ISIS (Estado Islámico). El preso del penal de Granada, ahora investigado, mantenía correspondencia con otros de los detenidos en distintas cárceles españolas donde presuntamente se intercambiaban consignas de cómo actuar en las prisiones -refiriéndose a un frente común de reos yihadistas de los que en Granada hay ocho- y por otro lado acercarse a otros internos para intentar radicalizarlos para acercarlos a las teorías del ISIS. La operación ha sido dirigida desde la Audiencia Nacional por el juez Santiago Pedraz. Sigue abierta.

Los yihadistas de Albolote

Otro de los internos yihadistas del penal de Albolote es Choukri. El joven detenido en la Chana junto a su mujer el pasado 15 de abril de 2016 y condenado por la Audiencia Nacional a seis años de cárcel por un delito de adoctrinamiento pasivo de índole terrorista y otro de traslado a zona controlada por organización terrorista. Él iba a unirse al Daesh. Dos hermanos de Choukri habían combatido para el denominado Estado Islámico, y el tribunal, tras analizar el contenido de numerosas conversaciones telefónicas familiares, concluyó que los planes de este individuo eran viajar a Siria para unirse a esta organización terrorista.

Otro terrorista de corte yihadista ingresado en la cárcel de Albolote procede de una célula terrorista desarticulada en Melilla en 2014 en la 'operación Javer'. Fue condenado a seis años de cárcel por la Audiencia Nacional el pasado 4 de julio en una sentencia de conformidad. Los seis detenidos en aquella operación integraban una estructura localizada en Melilla que desarrollaba, bajo el ideario yihadista, labores de captación, radicalización, adoctrinamiento, financiación y posterior envío de voluntarios yihadistas» para Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI).

Una de las dos féminas ingresadas en Albolote por terrorismo yihadista está encerrada en el módulo de aislamiento número 16. Dolores H., alias la «murciana», es española pero se radicalizó tras casarse con un yihadista que murió en una acción terrorista. Esta mujer de 37 años fue detenida en Alicante en febrero de 2016. No solo colaboraba con el Daesh haciendo proselitismo del Estado Islámico en las redes sociales durante varias horas al día. También era la viuda del yihadista marroquí Mohamed Belguin Ikhlaz, muerto en Siria al poco de llegar en 2014 para integrarse en las filas del Daesh.

En la prisión también hay un reo yihadista de los considerados menores -tiene entre 18 y 21 años-.

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