«Si te inicias eres masón hasta que mueres»

Ángel Fernández- Espartero, maestro masón de la logia Pitágoras. /RAMÓN L. PÉREZ
Ángel Fernández- Espartero, maestro masón de la logia Pitágoras. / RAMÓN L. PÉREZ

El maestro Ángel Fernández- Espartero rompe la leyenda negra de la hermandad en la que para incribirse sólo hay que mandar un email

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGRANADA

Prejuicios y un aura de misterio envuelven a la masonería. A pesar de sus 300 años de historia, 55.000 miembros y 1.400 organizaciones federadas a la hermandad en todo el mundo son pocas las peculiaridades que han trascendido al espacio público sobre la organización. Defienden la discreción hasta en el más mínimo detalle y solo aquellos que superan el rito iniciático, los «no profanos», llegan a conocer todos los secretos. Fueron vistos con desconfianza y perseguidos durante la dictadura. De las 12 logias que hubo en la capital en el sglo XIX solo lograron prosperar dos: El taller Giner de los Ríos, refundado en 1986, regulador de la corriente anglosajona y cerrado a la mujer y la logia Mariana Pineda de corte liberal, adogmática y mixta. Ésta última recuperó en el fin de semana su legado para celebrar el próximo solsticio de invierno con «hombres y mujeres libres»de la masonería del sur español, lusitano y francés. Entre los talleres por su expansión destaca la logia de Pitágoras en Málaga dirigida por el venerable maestro Ángel Fernández- Espartero, uno de los tres conferenciantes a cargo del ciclo y con quién IDEAL tuvo la oportunidad de hablar. El máximo responsable del taller malagueño aclaró su funcionamiento para acabar con la «leyenda negra» de la orden.

Hay cierto estigma hacia la masonería. La mayoría de las personas desconocen sus objetivos, ¿cómo la definirías tú?

–Somos una organización abierta, filantrópica y progresiva. Una fraternidad que trabaja por el aprendizaje moral y material. Conocerse así mismo es un imperativo para cualquiera de nosotros. Particularmente me inicié en la obediencia en 2004, al cumplir 50 años. Era para mí un misterio que deseaba auscultar. Llamé sin saber muy bien que iba a encontrar, lo que le daba mayor atractivo. Pedí trabajar con ellos y participar en sus actividades y encontré unas personas maravillosas con las que conocer asuntos nuevos.

Vuestros talleres de trabajo se llaman logias, ¿qué son exactamente?

–Son grupos absolutamente democráticos y tienen un recorrido y un proceso severo, de hecho es muy difícil entrar. Pese a la creencia popular, los masones somos accesibles y nos abrimos a la población. Tenemos una ritualística de trabajo que nos relaciona entre nosotros y que permite autoconstruirse y desarrollar la capacidad de influir en los demás. Nos reunimos al menos, una vez al mes para trabajar operativamente. Nuestra obediencia es muy social por eso estamos exteriorizandonos. Nos debemos a los ciudadanos y tenemos que hacerles partícipes. Cada obediencia tiene sus normas particulares. En mi obediencia está prohibido hablar de política para que no tengas oportunidad de enfadarte. Sólo se trata de hacer una síntesis de opiniones y así nuestro método de trabajo, siempre llegarás a unas conclusiones Si no piensas como yo, hermano mío, lejos de ofenderme me enriqueces.

¿Son una organización secreta?

–No lo tenemos tan en secreto hacemos tenidas (reuniones) blancas abiertas para que los de fuera nos conozcan y estamos en internet. Cualquiera nos puede encontrar por ahí. No hay secretismo necesariamente, pero hay espacios que no son de todos los ciudadanos. Tienes que pasar primero la iniciación. Aún así nuestros miembros tienen perfiles muy variados.

¿Cuál es el proceso de iniciación?

–Para formar parte de la obediencia el candidato debe superar varias entrevistas. En la primera ceremonia se orienta sobre el trabajo al participante. La formación masónica dura una media de tres años. Tras la ceremonia, el iniciado debe superar un año de silencio en grado de aprendiz, solo ver, escuchar y aprender, otro año de compañero en la orden y al tercer año se accede al grado de maestro.

¿Qué se hace en la ceremonia?

– No te lo puedo decir, como ya he dicho antes no toda la información es accesible para los que no forman la comunidad.

¿Cómo os relacionais entre vosotros?

–Tenemos una relación fraternal con todos los masones. Una vez que te has iniciado eres masón hasta que te mueres. Aunque pidas un descanso todo el mundo te considerará como lo que eres, yo soy masón porque un hermano me reconoce, pero si quieres desvincularte es tan fácil como manifestar que no quieres estar. Cuando te presentas nosotros tenemos toques símbolos y señas para conocernos. Es una herencia muy interesante que proviene de los constructores de catedrales. Forma parte de nuestro ritual.

¿Tiene la mujer espacio en la masonería?

En la francmasonería sí. No todas las corrientes son igual de aperturistas. La segunda gran obediencia son los regulares de origen anglosajón. Esta corriente es excluyente en los que la mujer no tiene cabida y es necesario creer en un dios al que ellos llaman el gran arquitecto del universo. Nosotros defendemos el papel de la mujer dentro de la masonería y somos adogmáticos liberales republicanos y progresistas, en esta línea general van encajando las particularidades de cada obediencia.

¿Os planteais abrir una logia en Granada?

–Estamos ligados. Trabajamos con hermanos aquí y en el futuro más o menos inmediato se trataría de propiciar el levantamientos de columnas como lo llamamos para crear una nueva logia en Granada. El trabajo y la dinámica de la masonería consiste en salir a explorar cómo se trabaja en otras disciplinas como los constructores de catedrales que tenían algún aprendiz y lo mandaban a visitar otras obras y construcciones.