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iMare Natural, ideas innovadoras incubadas en el CADE de Motril

iMare Natural, ideas innovadoras incubadas en el CADE de Motril
La labor de esta ‘spin off’ de la UGR se centra en la acuicultura integrada
R. I. GRANADA

Muchas son las buenas ideas que surgen por parte de emprendedores que quieren poner en marcha un negocio, algunos de ellos realmente innovadores. Pero para ello hacen falta diversos recursos, y si llega un espaldarazo externo será un gran estímulo para que el nuevo proyecto pueda echar a andar con una base sólida. Lo mismo si se trata de una empresa que ya está en marcha y que quiere expandirse o modernizarse.

Ese es el cometido de Andalucía Emprende, una fundación adscrita a la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía cuyo objetivo general es fomentar y apoyar la creación y la consolidación de empresas y empleo mediante la prestación de servicios de calidad. A través de sus CADE (Centros Andaluces de Emprendimiento), este organismo presta servicios gratuitos tanto a personas emprendedoras que desean poner en marcha una iniciativa empresarial en la comunidad autónoma como a empresas ya constituidas que necesiten apoyo para su expansión, modernización y consolidación en el mercado.

Un claro ejemplo de esta colaboración en la Costa es el de la empresa iMare Natural, incubada en el CADE de Motril, situado en el polígono industrial El Vadillo. Esta ‘spin-off’ de la Universidad de Granada se dedica a la diversificación de cultivos marinos en el sector de la acuicultura integrada, una práctica fundamentada en el máximo aprovechamiento de los aportes orgánicos excedentarios procedentes del cultivo o explotación de una especie. La propuesta surgió hace dos años por parte de un grupo de licenciados en Ciencias del Mar, y una vez en marcha fue creciendo y ampliando sus proyectos y servicios hacia la investigación en biotecnología marina -colaborando activamente en proyectos i+D como el H2020 Tascmar- u ofreciendo un amplio abanico de alimento vivo para acuariofilia.

El cultivo de invertebrados marinos que realiza esta empresa tiene dos finalidades diferentes, según explica Ana Esther Ortiz, responsable técnica de la planta de cultivo de iMare Natural. Una gastronómica, en la que su «producto estrella» es una anémona conocida como ‘hortiguilla de mar’, aunque también se trabaja con el ‘pepino de mar’ y el ‘espárrago de mar’; y otra de investigación, con una línea destinada a «obtener biomoléculas activas a partir de invertebrados marinos como corales, esponjas, estrellas de mar o erizos que tienen propiedades farmacológicas».

Innovación

La labor de iMare Natural se centra en la acuicultura integrada, que consiste en un eficiente sistema de bombeo y canalización que permite reciclar y aprovechar los aportes orgánicos para convertirlos en fertilizantes o aportes nutricionales, que posteriormente se emplean para otros tipos de cultivos auxiliares. Los excedentes alimentarios y desechos orgánicos de un cultivo acuícola son remineralizados, a su vez, por otra especie, mediante un cultivo acuapónico para crear sistemas en equilibrio y con sustentabilidad ambiental.

Ortiz explica este circuito señalando que en la parte superior «se sitúan las anémonas, debajo los pepinos de mar, que se comen los excrementos de las anémonas, y en el agua circundante se colocan las macetitas de espárrago de mar, de forma que la planta va enraizando y absorbiendo los nutrientes disueltos en el agua de mar». De esta manera, «se cierra un ciclo perfecto, pues una aprovecha los desechos orgánicos de otra para que el agua residual terminal salga totalmente depurada». Es por tanto un cultivo «totalmente sostenible que no genera residuos al medio ambiente y que fomenta la conservación de las poblaciones naturales, que están muy sobreexplotadas», subraya la licenciada.

La empresa ya se encuentra comercializando la ‘hortiguilla de mar’ que produce –es pionera en Europa en ese sentido, y tal vez mundial-, aunque de momento no es a gran escala, pues no llega a un millar de individuos por mes. Hay que tener en cuenta que sus instalaciones son limitadas, aunque dentro de un año, cuando acabe su periodo de incubación en el CADE, se trasladará a un espacio más amplio y prevé incrementar la producción. «Hay que tener en cuenta que es un producto gastronómico gourmet, que se vende por unidades, y su volumen de producción no es el del pescado o las hortalizas», afirma Ana Esther Ortiz. Ya en su nueva ubicación, la expectativa es producir unos 700 kilos al año.

Este es de momento el único producto que se comercializa, ya que el pepino y el espárrago de mar solo se cultivan para intervenir en la cadena trófica. Cuando se produzca el traslado a unas instalaciones que admitan luz natural, la idea es lanzarlos al mercado también, siempre que la reproducción de resultado. «El pepino de mar está muy cotizado en Cataluña y en el mercado asiático», sostiene la bióloga.

Ortiz destaca como factor clave para la puesta en marcha de iMare Natural la colaboración recibida desde Andalucía Emprende, sin la cual «este proyecto no hubiera podido salir adelante». Si bien sus fundadores tenían la idea de negocio, «necesitábamos un centro físico donde poder desarrollar nuestras líneas para ver si nuestro proyecto era viable, así como el apoyo técnico que nos proporcionan, ya que nosotros venimos del mundo de la ciencia y no entendíamos de empresa, por lo que lógicamente necesitábamos ese respaldo», añade.

Por su parte, desde Andalucía Emprende, a la hora de justificar el apoyo que se presta a este tipo de empresas, afirman que «creemos en el talento y en la iniciativa emprendedora como principales impulsores de la economía y del empleo», y por eso apoyan «la creación, el desarrollo y la consolidación de todo proyecto emprendedor con servicios especializados, prestados por un cualificado equipo técnico de especialistas desde una amplia red de centros presentes en toda la región».

El proceso para prestar ayuda a un emprendedor comienza con el estudio de su idea y la creación en forma conjunta de un plan de viabilidad. Posteriormente se lo apoya en la búsqueda de financiación pública y privada e incentivos para que pueda poner en marcha su actividad empresarial. «Tutorizamos su proyecto con asesoramiento personalizado y le acompañamos en todo el proceso de creación, desarrollo y consolidación empresarial, con un servicio de consultorías especializadas», aseveran desde la fundación, y añaden que «le damos formación empresarial personalizada en función de sus conocimientos y necesidades para la gestión óptima de su empresa».

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