El hombre y la feria

Claudio Rodríguez acaricia ya el Corpus 2019, donde debutará como presidente casetero. /F. A.
Claudio Rodríguez acaricia ya el Corpus 2019, donde debutará como presidente casetero. / F. A.

Perfil de Claudio Rodríguez, presidente de la Federación de Asociaciones de Casetas Particulares | El Corpus 2019 tendrá a un nuevo responsable casetero, un hombre que vive la feria con gran pasión durante todo el año

FERNANDO ARGÜELLESGRANADA

El suelo, de albero otras veces, aparece ahora cubierto de hojas secas. Las calles del ferial, sin lonas ni casetas, desprovistas de farolillos y luces, parecen mucho más pequeñas que durante los días del Corpus, y solo el rastro de alguna zona de empedrado granadino o baldosas de barro recuerda esa ciudad que, durante una semana, cada año allí se levanta cuando el calor comienza a apretar. Falta todavía mucho tiempo para ese momento, más de 180 días, pero en la mente de Claudio Rodríguez ya existe el Corpus 2019, el de su debut como presidente de la Asociaciones de Casetas Particulares de la Feria de Granada.

El colectivo casetero celebraba proceso electoral hace tan solo unos días, y los hombres y mujeres que 'levantan' la feria le dieron todo su apoyo a Claudio, «una persona comprometida con todos los proyectos en los que se implica», como apuntan los que lo conocen. «Es una persona que destaca por su excesiva capacidad de trabajo, ya que incluso llega un momento en el que hay que pedirle que pare el carro porque tiene una capacidad y constancia que le permite llevar todo adelante, lo que es muy positivo para un colectivo como el nuestro», indica Juan Antonio Muñoz, quien en los últimos seis años ha compartido con Claudio trabajo en el seno de la junta directiva de la Federación de Caseteros presidida por José Manuel López-Barajas.

Como buen granadino, Claudio se siente atraído por todo aquello que tiene que ver con nuestra ciudad, «aunque cuando me implico en algo es para hacerlo decididamente. Si me comprometo, me comprometo», afirma. Y así, este granadino nacido junto a la calle Santiago del barrio del Realejo, hace ya algo más de sesenta años, está metido de lleno desde hace mucho tiempo en la feria de Granada. Empezó a los catorce años trabajando de administrativo, aunque el mundo comercial le llamaba siempre la atención, por lo que después de hacer el servicio militar comenzó a trabajar de comercial en una fábrica de trajes. De aquí pasó a trabajar en una multinacional alemana, montando luego su propia empresa, Comedisa, dedicada a suministrar piezas de automoción a talleres de toda España. Empresario, con un máster en Dirección Comercial y Marketing, su vida laboral ha estado siempre vinculada al sector comercial, trabajando en áreas tan dispares como el sector textil o el de energías renovables, al que ahora dedica parte de su tiempo.

Casado, y padre de cuatro hijos, siempre ha estado vinculado a la ciudad de Granada. «Llegó un momento en mi vida profesional en la que me propusieron crecer, pero tenía que marcharme de Granada, y tuvo más peso el quedarme aquí», recuerda. Pero Claudio no siempre fue casetero. Recuerda como, de crío, iba de la mano de sus padres y tíos al desaparecido ferial del Paseo del Salón, «donde estaba 'la mujer barbuda', el columpio del látigo o los coches de choque». «Recuerdo que entrábamos a las casetas que se montaban y me tomaba una Mirinda, que regalaba discos de música en los tapones». Después su feria era ir a dar un paseo con la familia y llevar a los niños a los columpios. Fue en 1994 cuando descubre el mundo casetero. De la mano de unos amigos llega a la desaparecida caseta 'Punto y aparte', de la que pronto se hace socio. Luego, en el año 2000, pasa a ser socio de la caseta 'La Castañuela', una de las más activas del ferial, a cuya directiva ha pertenecido en distintos momentos, llegando a ser presidente. «Al principio tampoco estaba yo muy convencido de hacerme casetero, y hasta dos semanas antes de la feria no me hice socio. Pero llegó la primera noche de feria y lo cambió todo. Hasta pasa a formar parte de la junta directiva de la Federación de Caseteros. En el seno de la Federación ocupó el cargo de tesorero y de coordinador del montaje de las casetas, habiendo vivido en estas décadas los años de auge casetero, los de decadencia y, ahora, el crecimiento que se está dando nuevamente. En esta «recuperación del terreno perdido» de las casetas, Claudio destaca la llegada de la gente joven a la feria, «con los que debemos actuar como 'catalizadores' entre ellos y las casetas de más antigüedad, hay que integrar a los jóvenes en el Corpus».

Pensando siempre en cómo mejorar la feria, Claudio vive todo el año el mundo casetero, aunque es a partir del mes de enero cuando más se intensifica ese esfuerzo. «Me gustan las ferias en la medida correcta», afirma. «He visitado otras ferias como las de Sevilla, Córdoba y Málaga», teniendo entre sus proyectos para la etapa que ahora comienza el poder establecer contacto y líneas de colaboración con las federaciones de casetas de otras ciudades. Tiene por delante tres años para hacerlo, al igual que para impulsar muchos otros proyectos que van desde acciones solidarias a la mejora del nivel gastronómico de la feria, «ya que podemos afirmar que se come muy bien en nuestras casetas, y además a unos precios razonables, lo que ha hecho que crezca y mucho la feria del mediodía. Hay que trabajar por casetas más confortables con instalaciones más actuales, a la par que se mejora el recinto, que aunque ya se han realizado reformas por parte del Ayuntamiento siguen existiendo bastantes carencias». Y es que a Claudio le pasa como a tantas otras personas: «No me puedo imaginar una feria granadina sin casetas». En unos meses las hojas secas serán farolillos.

 

Fotos

Vídeos