La Guardia Civil alerta de una nueva estafa en Granada para robar dinero por Whatsapp
Los ciberdelincuentes se hacen con el control de la cuenta de un usuario y le piden dinero a sus contactos a través del chat, lo que dificulta detectar el timo
Prácticamente todo el mundo conoce ya cómo funciona el timo del hijo en apuros. «Hola, mamá, mi teléfono se ha roto, este es mi nuevo ... número». Así empieza normalmente el mensaje -aunque generalmente se envía con ausencia de tildes y algunas faltas de ortografía-. Si el receptor cae en la trampa, acaba haciéndole una transferencia de dinero a un supuesto hijo, que no es más que un delincuente que en la inmensa mayoría de los casos se encuentra en una ciudad diferente. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado llevan varios años alertando de esa estafa, en la que solían caer padres de mediana y avanzada edad. Las campañas de difusión han surtido efecto, y las denuncias por esta modalidad han disminuido sustancialmente, aunque sigue habiendo un goteo, tal y como confirma la Guardia Civil. En contraposición, el cuerpo pone ahora el foco en otra problemática que está sustituyendo a la del falso hijo: la usurpación de cuentas de WhatsApp con el mismo fin, robarle el dinero a las víctimas.
Se trata de un engaño especialmente sofisticado y que consta de dos fases. En la primera, el objetivo de los malhechores es conseguir el código de verificación de WhatsApp de la víctima. Pueden hacerlo, por ejemplo, a través de una web en la que el usuario piensa que ha accedido para votar en un concurso al hijo de un amigo. Una vez que los ciberdelincuentes obtienen el código, ya pueden acceder a los contactos y conversaciones de WhatsApp, lo que deja a la víctima totalmente desprotegida.
En la segunda fase, una vez están ya dentro de la aplicación, proceden a pedirle dinero a algún contacto de máxima confianza para el usuario, como su pareja, su hijo o sus padres. «Se hacen pasar por ellos dentro de la misma conversación de WhatsApp y les piden dinero; por ejemplo, dicen que se les ha roto el móvil o que no les funciona la tarjeta de crédito. Les prometen que se lo devolveran en dos días y les dan un número de cuenta o de teléfono en el que hacer el pago», explican desde el Equipo Arroba de la Guardia Civil de Granada, encargado de investigar delitos relacionados con la ciberdelincuencia. «Es la evolución del timo del falso hijo. Los delincuentes se reinventan constantemente», agregan.
La estafa está tan perfeccionada que cuesta enormemente detectarla. El afectado ve su conversación de WhatsApp con su familiar y le cuesta sospechar que no es él. La única solución es desconfiar ante cualquier petición de dinero y llamarlo por teléfono para comprobar la veracidad de unos mensajes que, de por sí, suenan extraños. Y, por supuesto, nunca facilitar o compartir ningún código, ya que son personales e intransferibles. En este sentido, a la Benemérita le preocupan especialmente las personas mayores, que son, según las denuncias que están recibiendo estos meses, las principales perjudicadas.
Asimismo, el Instituto nacional de ciberseguridad lanza algunos consejos para las personas a las que les usurpen las cuentas. Para empezar, hay que avisar a los contactos, en la medida de lo posible, con el fin de evitar que estos caigan en algún engaño. También reinstalar la aplicación para forzar a recibir nuevamente un código y contactar con el soporte de WhatsApp para recuperar la cuenta. «Si con los pasos anteriores y en el plazo de un mes no recibe respuesta o bien esta es negativa, debemos acudir a la Agencia Española de Protección de Datos para denunciar la falta de atención al derecho», explica el organismo. Con todas las evidencias posibles, de forma paralela se debe denunciar ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, puesto que habría sufrido suplantación de identidad.
Estafas de inversión
Por otro lado, el Equipo Arroba alerta de otra modalidad que afecta a todos los grupos de edad, también a personas mayores: las estafas de inversión, especialmente relacionadas con la inversión en criptomonedas. Les prometen ganancias descomunales en un corto periodo de tiempo y ellos, pensando en dejarle un dinero a sus hijos, caen en la trampa. Los jóvenes, por el contrario, suelen morder el anzuelo porque piensan que son expertos en la materia por haber consumido contenido relacionado, pero nada más lejos de la realidad. «Aunque están entrando menos denuncias por falsas inversiones, los importes estafados son muy llamativos. Tenemos algunas personas que han perdido 800.000 euros», aseguran desde la Benemérita. Recuperar el dinero, en la mayoría de los casos, es bastante complicado; a nivel internacional, muchos países ni siquiera contestan a las peticiones de los órganos judiciales.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión