Los educadores de un centro de acogida piden el traslado de un menor con trastornos mentales

Los educadores de un centro de acogida piden el traslado de un menor con trastornos mentales
ALFREDO AGUILAR

Los trabajadores dicen no poder ayudarlo por no tener medios ni conocimientos

ÁNGELA MORÁNGranada

Los educadores de un centro de acogida de la capital, manifiestan que uno de los menores que tienen tutelados presenta «problemas de salud mental y adicciones», y dicen no disponer de los medios adecuados para tratarlo. «Se debe trasladar a un centro que disponga de los recursos para salvaguardar su integridad», han manifestado fuentes cercanas al centro.

El menor ha tenido que ser atendido, en varias ocasiones, por los servicios sanitarios de urgencia ante «comportamientos agresivos que le han llevado a la autolesión». Los educadores exigen un traslado inmediato y explican que los procedimientos de derivación a un centro especializado «son muy lentos».

Desde la Junta de Andalucía se ha aclarado que «se están realizando los trámites legales necesarios para este tipo de derivaciones pero el proceso es lento y debe estar autorizado, en este caso, por un juez«. Desde el centro explican que se trata de una coyuntura que no es la primera vez que se sucede y por esto exigen que «este tipo de protocolos se apliquen con más agilidad».

El menor, dicen, «ha ocasionado destrozos valorados en más de mil euros» y los educadores admiten no saber tratar este tipo de trastornos. «La estancia en esta casa supone un problema para el chico, para los demás menores y para los educadores». Uno de estos trabajadores está siendo tratado por ansiedad a raíz de los acontecimientos vividos, según han explicado fuentes cercanas al centro y han añaden: «Este menor no está siendo protegido porque no se le está proporcionando lo que necesita». Además, han apuntado que «el número de menores tutelados en este momento no permite proporcionar una atención personalizada al joven».

«Después de notificar la coyuntura, tanto por escrito como vía telefónica, exigimos un traslado inmediato del menor». Según cuentan, se ha creado un clima de violencia que repercute en el resto de internos y los educadores temen tanto por su integridad física como por la del resto de menores. El chico en cuestión, dicen, «no se opone a los tratamientos porque es consciente de su enfermedad, pero no podemos tratarlo porque no tenemos conocimientos».

Razones que han sido trasladadas a la Junta para que se aplique una solución inmediata, que de momento «todavía se está gestionando».