La provincia perdió el año pasado diez grandes congresos y 3,6 millones de euros por no tener AVE

Granada Gourmet fue uno de los congresos que se celebró en Granada el año pasado/Ramón L. Pérez
Granada Gourmet fue uno de los congresos que se celebró en Granada el año pasado / Ramón L. Pérez

El Palacio de Exposiciones y Congresos estima que dejaron de venir unos 10.500 congresistas a la capital

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

La economía granadina sigue acusando –y de qué manera– el eterno retraso en la llegada del tren alta velocidad. Los gestores del Palacio de Exposiciones y Congresos también han echado sus cuentas. ¿Cuántos congresos no se celebraron el año pasado porque los promotores ponían como condición ‘sin equa non’ que Granada tuviera AVE? Pues exactamente diez. Esto es, básicamente, mucho dinero. Mucho dinero que no ingresan los hoteles. Mucho dinero que no ingresan los establecimientos hosteleros. Mucho dinero que no ingresan los comercios. Y mucho dinero que no ingresa, en definitiva, Granada. Y es que estos 10.500 congresistas que no vinieron en el pretérito 2017 dejaron de gastar por estos pagos la bonita cifra de 3,6 millones de euros. Lo dicho, mucho dinero.

Pero sería un error acotar el análisis a un solo ejercicio. Conviene echar la vista atrás. Primero porque se trata de un déficit –que Granada no tenga AVE– que viene de lejos. Multipliquen esos 3,6 millones de euros por diez o quince años atrás y ya se podrán imaginar lo que Granada ha dejado de ganar. Pero el problema tiene otra dimensión, como explica Camino Ocaña, jefa del Departamento de Congresos del Palacio de Exposiciones y Congresos de Granada: «Todos los eventos a los que ni tan siquiera nos podemos postular sencillamente porque sabemos que no tenemos aspiraciones por carecer de AVE». Entre ellos, los que organizan empresas y multinacionales para sus trabajadores y clientes. «Y no hablamos ya de acontecimientos internacionales –apunta Ocaña– donde además de AVE habría que tener también un aeropuerto potente».

Y es que, por mucho que ‘venda’ Granada por sí sola, las citas congresuales requieren también una serie de servicios básicos que faciliten, por ejemplo, la llegada de los visitantes.La competencia es bestial. Sólo en España hay más de treinta centros punteros especializados en el mercado de congresos y convenciones. Muchos de ellos con AVE. La Coruña, Santiago de Compostela, Barcelona, Madrid, Girona, Málaga, Valencia, Sevilla, Valladolid, Zaragoza... municipios todos que son muy atractivos por su rico patrimonio, su oferta cultural o su animación ciudadana, exactamente igual que Granada, pero que también tienen AVE –en algunos casos desde hace décadas–. Se calcula que un asistente a este tipo de cónclaves realiza durante su estancia un desembolso que oscila entre los 300 y los 400 euros. Estamos hablando de renta neta para el territorio. Esto es riqueza y esto es generación de puestos de trabajo.

Si ponemos el foco en 2017, la cita congresual más importante que se desarrolló en Granada fue la promovida por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) que atrajo hasta la capital un total de cuatro mil facultativos que dejaron en caja 1,4 millones de euros. En el otro lado de la balanza, el más importante, a priori, que nunca se llevó a cabo por circunstancias como no tener el AVE fue el de la Sociedad Española de Cardiología. En este punto conviene hacer una acotación importante. Según Camino Ocaña, las candidaturas se fraguan incluso uno o dos años antes, cuando existe certeza respecto a la fecha de los congresos. Los aspirantes, en este caso el Palacio de Exposiciones y Congresos, presentan ofertas y son los comités organizadores quienes deciden, en función de aspectos como disponer de AVE, si la propuesta va hacia delante o se queda en el cajón. En estos dossieres se incluye detallada información de las potencialidades de Granada para acoger este tipo de reuniones.

Fortalezas

La mayor fortaleza de Granada es, ante todo, la ubicación del Palacio de Exposiciones y Congresos en el mismo centro urbano, «lo que facilita la accesibilidad de los participantes, que en muchos casos pueden desplazarse desde sus alojamientos a pie una vez llegados a Granada –hay 4.000 camas a una distancia que se puede recorrer perfectamente dando un paseo–. El segundo punto fuerte son las propias instalaciones, con espacios versátiles y adaptados a la concurrencia. Después ya destacan los atractivos de la propia Granada:el sol, el clima y la gastronomía; una urbe alegre y acogedora; su carácter referencial en investigación por la labor que desarrolla la Universidad, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Parque Tecnológico Campus de la Salud (PTS); y por último la gran baza de la Alhambra, el Generalife y el Albacín, reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.

La principal debilidad se ha apuntado de forma reiterada en este artículo.Las comunicaciones no son las mejores. Especialmente el aislamiento ferroviario y la ausencia de AVE, que es uno los medios de transporte más utilizados por el público de congresos. Una deficiencia que probablemente no se solventará hasta que finalice este 2018, con todas las lecturas economicistas que habría que hacer.  Y es que El AVE sigue ‘a su ritmo’. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) asegura que no se ha dejado de trabajar desde que el ministro Íñigo de la Serna lució palmito en Antequera aquel 1 de diciembre de 2017. ¿Qué ven los profanos desde detrás de la barrera? Pues básicamente trabajadores embutidos en cascos y petos reflectantes y alguna máquina sobre los raíles acondicionando una infraestructura por la que algún día pasarán, quizá antes de que acabe este año, los trenes AVE que comunicarán Granada con Madrid en algo más de tres horas.

La cuestión es que Granada suma ya la friolera de 1.045 días de aislamiento ferroviario, una coyuntura que está causando un notable perjuicio a la economía (se estiman unas pérdidas de 400 millones de euros), cuya evolución depende en gran medida del turismo y de las facilidades para asistir a eventos como puede ser un congreso. Ahora mismo no hay ninguna fecha, una cuestión no menor si tenemos en cuenta ese número de 1.045 días. Fue a principios de diciembre cuando el responsable de Fomento, Íñigo de la Serna, se hizo fotos a bordo del ‘tren laboratorio’ en la estación de Antequera. Dio por concluidas las obras del AVE y se despachó con aquello de que «las pruebas del AVE durarán bastantes meses». Una frase sencilla, concisa, clara e imprecisa. Muy imprecisa.

Ya han pasado más de dos meses de esos «bastantes meses» y sigue sin haber un horizonte temporal más o menos claro. De la Serna ha aprovechado alguna de sus comparecencias de las últimas semanas para rebajar la presión sobre la puesta en servicio del AVE Antequera-Granada y ha reiterado que, más allá de la prisas, la prioridad para Fomento es la seguridad. Algún compañero de partido, concretamente el presidente del Partido Popular en Granada, Sebastián Pérez, habló recientemente de finales de este año, echando por tierra las previsiones más optimistas, que apuntaban a este verano. Mientras tanto, el malestar de los ciudadanos es más que patente. El pasado 15 de enero se desarrolló la última protesta, una concentración ante las puertas de la Subdelegación del Gobierno convocada por la Mesa del Ferrocarril que contó con el apoyo de todos los grupos municipales y la Diputación a excepción del PP.

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