El Granada denuncia a la Policía una supuesta red de espionaje con cámaras en sus instalaciones

Un agente de la Policía Nacional en el dispositivo del encuentro disputado ayer./PEPE MARÍN
Un agente de la Policía Nacional en el dispositivo del encuentro disputado ayer. / PEPE MARÍN

Los agentes han descubierto al menos diez dispositivos ocultos en despachos y habitaciones donde circula información privilegiada

JOSÉ RAMÓN VILLALBA y QUICO CHIRINOGRANADA

Una información que trasciende y que -en teoría- sólo debían conocer muy pocas personas. Restos en el pomo de una puerta que apuntan que alguien estuvo manipulando la habitación. Los dirigentes del Granada CF empezaron a tener la sensación de que vivían observados, como en Gran Hermano. Hasta que hace menos de un mes apareció una cámara diminuta -poco más grande que un alfiler- que oficialmente no debía estar instalada. La cúpula del club interpuso una denuncia ante la Policía Nacional y agentes de la unidad de la Científica comenzaron sus pesquisas. La semana pasada ya habían aflorado, al menos, una decena de dispositivos camuflados en despachos y habitaciones tanto del campo de fútbol como de la ciudad deportiva. Ninguno de ellos está autorizado por la dirección del club.

Los hechos se precipitaron en la víspera del derbi andaluz con el Almería, el pasado 27 de octubre, cuando algunos operarios intentaron acceder y desinstalar una de las cámaras 'ocultas'.

El club dispone de una red legal de cámaras de seguridad ubicadas en pasillos y zonas comunes. Un dispositivo de vigilancia habitual en estas sociedades. La información se almacena en unos controladores y se destruye cuando llega el momento de manera reglada. Sin embargo, alguien -en la denuncia se mencionan varias personas- montó una sofisticada red paralela que se podía controlar a distancia, incluso, desde un teléfono móvil. Estos aparatos han aparecido en lugares que requerirían de un permiso especial previo, como despachos personales o, incluso, zonas deportivas reservadas al entrenador, los árbitros y los jugadores. Algunos estaban habilitados para recoger únicamente vídeo; otros, también audio. Entre las personas observadas están el director general del club, Antonio Fernández Monterrubio, y el director de operaciones, Javier Rodríguez.

Aunque todavía se desconoce cuándo se montó esta red paralela de cámaras, alguna de la que ha aflorado llevaba un año instalada y el circuito estaba operativo. La Policía aún no ha realizado un barrido exhaustivo de las instalaciones -algo para lo que se requiere de personal especializado- pero a final de la pasada semana, según fuentes próximas a la investigación, sí se produjo un hallazgo relevante. Los agentes encontraron un ordenador portátil desde el que se tenía acceso a un panel de casi una veintena de cámaras, más del triple de las que la dirección del club tenía conocimiento y están señalizadas.

La investigación la llevan tanto la unidad de la Policía Científica como Delitos Económicos y hay agentes de otra provincia andaluza especializados en delitos tecnológicos, así como los de Granada.

El uso de estas cámaras con audio requiere de un sistema complejo de claves para poder acceder a las mismas. Estas claves para cámaras IP, que pueden recoger audio e imagen, permiten conectarse al usuario desde cualquier dispositivo electrónico tipo teléfono móvil, tableta u ordenador. En el club había empleados conocidos que supuestamente disponían de esas claves y por ende tenían acceso a todo lo recogido por estas cámaras paralelas.

Policía Nacional comenzará a tomar declaraciones a personas que están bajo el punto de mira en esta investigación esta misma semana. De momento no hay detenidos, pero no se descarta que los haya en un corto espacio de tiempo.

La información captada por estos dispositivos electrónicos está siendo analizada por agentes de la Policía Nacional, quienes han pasado, al menos, tres días en las instalaciones de Los Cármenes y de la Ciudad Deportiva del Granada tratando de hacerse de todo tipo de pruebas para destripar esta presunta red de espionaje que ha podido captar información sensible del club en el apartado económico, administrativo y deportivo.

Tras conocerse todo este entramado de cámaras con audios secretos, el club ha decidido prescindir, al menos, de cuatro personas: dos de ellas en puestos aparentemente privilegiados para acceder a todo este tipo de información secreta. ¿El objetivo de esta trama? Disponer de información privilegiada, seguramente para minar los intereses del club o negociar bajo presiones asuntos de toda índole. Policía busca a quiénes pueden estar detrás de esta red.

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