Granada, cuna de la política parlamentaria

Participantes en el simulacro del Congreso de los Diputados durante una de las actividades llevadas a cabo. /PEPE MARÍN
Participantes en el simulacro del Congreso de los Diputados durante una de las actividades llevadas a cabo. / PEPE MARÍN

La UGR acogió la novena Simulación del Congreso de los Diputados destinada a jóvenes de toda España | Los estudiantes trataron en distintos debates y comisiones temas como la reforma del Código Penal o la eliminación de la brecha salarial

Sarai Bausán García
SARAI BAUSÁN GARCÍAGRANADA

La vida política nacional recibió un varapalo esta semana cuando una noticia estalló en Granada: el ministro de la Presidencia y Relaciones con las Cortes había pagado una cara chaqueta de Balmain con dinero público. Tras la polvareda que levantó, el cargo público se vio obligado a dar cuenta ante el Congreso de los Diputados en la antigua Facultad de Medicina de la UGR. Parece un raro lugar para aclarar un tema de tal envergadura, pero es que se trataba de una de las actividades desarrolladas por 110 estudiantes de toda España en el marco del Simulacro del Congreso de los Diputados que se desarrolló hace unos días en la capital granadina.

Los jóvenes participantes en la novena edición de este evento que organizó la asociación SICE, la segunda que se realiza en Granada, pudieron conocer de primera mano cómo se realiza la política a nivel nacional y la forma en la que se adoptan las decisiones en la Cámara.

«La mayoría son estudiantes de Sociología, Ciencias Políticas, Derecho y Económicas, pero también hay versos libres de mil ramas distintas que le atrae la política. Aquí puede venir cualquiera que le interese estos temas, sin importar lo que estudie», comentó Ricardo Rosas, presidente de la asociación y, durante esta semana, también del Congreso de los Diputados.

De todo el país

Durante cinco intensos días, jóvenes venidos de distintos rincones del territorio nacional pudieron debatir de temas como la eliminación de la brecha salarial, la lucha contra el cambio climático, el cambio del Código Penal y la modificación de la Ley Orgánica de Régimen electoral General. Todo ello se desarrolló en sesiones plenarias, comisiones, reuniones entre grupos políticos y charlas con políticos en activo, como la producida el pasado jueves en la facultad de Políticas con la participación de Ana María Ruiz-Tagle y María Izquierdo Rojo, diputadas en el congreso en 1977.

«Cuando los participantes se inscriben, se les hace una serie de cuestiones y en relación a ello los vamos englobando en los distintos grupos parlamentarios que tenemos y que se asemejan a los que tienen representación en el Congreso. Pero en la mayoría de ocasiones intentamos que no vayan a los grupos en los que se sientan ideológicamente cercanos», señaló Ricardo Rosas. «Lo más divertido es eso, ponerse en la piel de los demás aunque no compartas la ideología», afirmó Andrés Benítez, otro de los organizadores del evento.

Cambio de vida

Tanto Ricardo como Andrés comenzaron su andadura en este tipo de simulaciones como participantes, hasta que se enamoraron de la dinámica y de la vida política y no pudieron dejarlo atrás. «Hay gente que viene y te dice que le ha cambiado la vida. A partir de ahí muchos se dedican o se implican más en la carrera política. De aquí han salido concejales, parlamentarios...», indicó Benítez.

Ese «gusanillo» ha sido el que también le ha picado a participantes como Celia Carreño, quien viajó desde Oviedo a Granada para formar parte de esta simulación. «Me dijeron que era increíble y por envidia de yo vivirlo también vine hasta aquí, y está siendo mejor incluso que lo que me dijeron», afirmó antes de volver rápido a la comisión de su grupo en la que debe participar esa mañana.

Porque allí las actividades se tomaban muy en serio. Cada grupo tenía su propia zona de reuniones. Contaban con perfiles de cada partido en redes sociales en los que no faltan las discusiones con el resto de grupos. Debatían con tensión y tesón con la que cualquier diputado lo haría. Incluso debían ir vestidos como los harían de ser un partido real: la mayoría de ellos, con chaqueta y camisa. «Yo, como soy de un grupo que se asemeja al PP, me he tenido que poner incluso tirantes para que sea más real», explicó José María Ruiz, otro participante. Muchos de ellos guiarán sus carreras hacia la vida política. Otros seguirán con sus profesiones alejadas del terreno público. Pero todos ellos compartirán siempre la pasión que les inculcaron por el sentido político en esas cuatro paredes de la Universidad de Granada.

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