Granada contará con 37 'electrolineras', que estarán repartidas a lo largo de la zona azul

El edil Fernández Madrid observa cómo se recarga. /RAMÓN L. PÉREZ
El edil Fernández Madrid observa cómo se recarga. / RAMÓN L. PÉREZ

Las concejalías de Medio Ambiente, Movilidad y Smart City trazan un plan para incentivar el uso de vehículos eléctricos

JAVIER F. BARRERA GRANADA

El agua de Granada es buena y el aire es malo. La calidad del líquido elemento es uno de los santos y señas de la ciudad, con Sierra Nevada y la Vega como estandartes. No puede decirse lo mismo del aire que se respira, viciado y con niveles que ponen en cuestión el modelo de crecimiento y de calidad de vida. La alarma saltó hace un año, cuando este periódico publicó que Granada era la tercera ciudad con mayores niveles de contaminación atmosférica de España.

El dato proviene de los informes diarios sobre calidad del aire que publica todos los días la Consejería de Medio Ambiente. Reflejan que las concentraciones de dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión rebasan con demasiada frecuencia los umbrales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El estado del aire puede ser peor. Y lo es. Ecologistas en Acción de Granada advertía entonces también de que tanto la capital como los municipios del Cinturón se estaban registrando unas concentraciones de ozono que superaban con creces los cien microgramos por metro cúbico de aire que la OMS sitúa como límite de los aconsejable. Esta situación, un año después, se mantiene.

El Ayuntamiento de Granada, consciente de esta circunstancia, ha diseñado el denominado Plan de Mejora de la Calidad del Aire, aprobado a finales del año pasado, con el afán de instaurar medidas que corrijan esta deplorable situación. Este ambicioso plan dibuja las líneas estratégicas de actuación. Dos de ellas son las bautizadas como la SP2, que afecta al tráfico en función de los niveles de contaminación; y la HA2, que conlleva otra línea de trabajo para la inclusión de parámetros medioambientales en la renovación vehículos públicos.

En ambas, se cruzan las competencias de tres concejalías que trabajan codo con codo. Se trata de la concejalía que dirige Raquel Ruz, ya que le afecta por el tema de la zona azul; la del edil Baldomero Oliver, por todas las implicaciones de Granada como 'smart city'; y la encabezada por Miguel Ángel Fernández Madrid, al frente de Medio Ambiente. Y en el vértice de este triángulo 'edilátero' -de tres ediles- se encajan las medidas que propone el equipo de gobierno para combatir la polución atmosférica de Granada.

Las medidas tienen dos puntos fuertes. La primera de ellas es ubicar 'electrolineras' en las zonas azules de la ciudad a cargo de la empresa concesionaria. Serán 37 en total. La segunda son las limitaciones de entrada de vehículos al Centro de la ciudad. Es decir, que los que vengan de fuera de la capital de la Alhambra no van a entrar si contaminan. Es importante señalar que el objetivo es dejar el coche fuera y utilizar el transporte público.

De hecho, el Ayuntamiento de Granada ya ha contactado con la Dirección General de Tráfico, como han hecho otras ciudades, para colaborar en la identificación de vehículos. También es crucial destacar que la 'zonificación' será progresiva. Y, para dar cumplida cuenta para alcanzar los objetivos, en breve avanzarán en el necesario tema de los aparcamientos 'disuasorios'; es decir, aparcar en los límites de la ciudad para no circular por dentro de ella y utilizar el transporte público.

Los puntos de recarga

El primer paso ha sido realizar un inventario actualizado de todo lo que afecta a estas propuestas. Por ejemplo, se revela que hay doce puntos de recarga para vehículos eléctricos, también llamadas 'electrolineras', repartidos en edificios municipales. Son ocho en el complejo de Mondragones y otros cuatro en Gran Capitán, sede de la Concejalía de Urbanismo y Medio Ambiente.

«En los contratos metemos en los pliegos que se tiene que funcionar con el mayor número de vehículos eléctricos posible», explica el edil Miguel Ángel Fernández Madrid. Además, el parque móvil municipal se compone de un total 220 vehículos, sin incluir los de las empresas concesionarias de servicios.

Estos 220 vehículos se reparten de la siguiente forma: 66 motos de gasolina, cuatro camiones diésel, un autobús diésel, un tractor diésel, 38 furgonetas diésel, 4 furgonetas eléctricas, un 'dumper' diésel, ocho turismos eléctricos, 71 turismos diésel, 15 turismos de gasolina, 11 turismos híbridos.

Esta relación permite comprobar que el parque móvil municipal tiene amplio espacio de maniobra para modificar su flota de vehículos de combustible fósil a híbridos y eléctricos. Y forma parte del plan, a lo que hay que añadir varias acciones. Por ejemplo, explica Fernández Madrid, adecuar el contrato de la ORA, «de forma que se recoja en los pliegos que la empresa que se quede con la concesión tenga que poner 37 puntos de recarga repartidos por toda la ciudad». Unas 'electrolineras' que «estarán ubicadas en la zona azul de Granada», añade el concejal, quien sostiene para defender estas medidas que «no puedes obligar a que la gente funcione con el vehículo eléctrico si no tienes la infraestructura suficiente».

También recuerda que se ha aprobado en la ordenanza fiscal «una bonificación del 75% del impuesto de matriculación durante cinco años si son vehículos eléctricos, híbridos o con gas natural». Una medida calcada de las que han aplicado los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona.

De hecho, las tres concejalías implicadas en este proyecto están estudiando las medidas de ciudades como París, Madrid y Barcelona, cada una con sus particularidades propias, «para ver qué encajaría mejor en Granada», resume el concejal. «Al final, la de Barcelona es la que más nos gusta, porque Madrid es gigante y lo complica demasiado. Además, la de Barcelona está enfocada a su área metropolitana, lo que encaja más con la situación de Granada y su cinturón», remata.

Un problema para la salud

Una vez marcadas las líneas de trabajo, los concejales trabajan para presentar en septiembre un paquete con cinco objetivos. El primero busca que la movilidad eléctrica sea la referencia del transporte motorizado en el Área Metropolitana de Granada. La idea es que si los municipios no se incorporan, se irán quedando aislados, «porque nuestros niveles de contaminación son problemáticos para la salud».

Aquí se incluye de forma transversal, aunque está todavía por definir, «que las concejalías de Baldomero Oliver y Raquel Ruz, así como la nuestra», explica Fernández Madrid, «podamos aprovechar de alguna forma los fondos Edusi». Estos fondos los ha recibido la Diputación y afectan a Chana y Norte, «de forma que se pueden presentar los proyectos conjuntamente con los municipios». La idea es generar recursos porque este tipo de fondos de financiación europeos «van enfocados a cuestiones como, precisamente, la eficiencia energética, así que tendremos que aprovecharlo».

«La idea que tiene el alcalde de Granada, Paco Cuenca, es que tenemos que liderar este proceso y convertir Granada y el Área Metropolitano en una red de transporte sostenible y eléctrico». Hay que pensar en este sentido, remarca, que «el metro va en esta línea de transporte eléctrico sostenible y metropolitano». La conclusión, llegados a este punto, está bastante clara: «Hay que sacar de la ciudad el coche diésel y el de gasolina».

Al mismo tiempo, y en segundo lugar, «tenemos que tener toda esta infraestructura de cargadores, 'electrolineras' y cargadores en los aparcamientos, porque si no es imposible que el vehículo eléctrico sea la referencia. También contamos con los taxistas. Y se están preparando. Avanzaron mucho con los híbridos y pueden poner cargadores en las paradas de taxi».

En tercer lugar, «si queremos un modelo global, seguro que tiene algo que decir la UGR, los hospitales, los colegios y los técnicos de Mondragones. Hay que coordinarse las instituciones con las empresas privadas y sumar la idea del alcalde Paco Cuenca de acercarnos a las empresas de alquiler de motos y de vehículos eléctricos. Hay que combinar fuerzas, y ahí entra de lleno la Concejalía de 'Smart City'.

Horizonte 2030

Fernández Madrid prosigue. En cuarto lugar, «además de ir en positivo con las rebajas en temas fiscales en esta primera tanda, llegará el momento -que es la parte que nos gusta de Madrid- en que tendremos que restringir los vehículos de combustible fósil (gasolina y diésel) no podrán circular por la ciudad. El horizonte es el año (2030)». Y añade: «Pero lo haremos por etapas y siempre protegeremos al residente».

El punto quinto y último busca mezclar dos asuntos. «En Granada tenemos dos problemas y dos estrategias. El primero es el problema de la calidad del aire y las contramedidas. El otro es el problema del cambio climático». Y prosigue: «El Ayuntamiento de Granada suscribió en su momento (fue el PP) el compromiso en la lucha contra el cambio climático, y nosotros lo hemos aumentado hasta el 2040».

Además, «tendremos que ir siendo un poco más ejemplarizantes como Ayuntamiento, en el sentido que de aquí a 2025 (aunque la fecha no está definida todavía) tenemos que tener nuestra flota municipal completa de autobuses, de Policía, Bomberos y servicios municipales como Mantenimiento, sostenible, es decir, híbridos y eléctricos. Hay que ir suprimiendo los vehículos que consumen combustible fósil».

Los ejemplos son los siguientes. «En Inagra el contrato termina en 2020, así que tendremos que ver las condiciones de los nuevos contratos. Con Rober, la flota es muy antigua. Los 'renting' que hagamos de los coches de Policía, pues serán híbridos, eléctricos». Y, por último, «en Emucesa ya lo hemos logrado, los vehículos son eléctricos».

Al final, la conclusión es que «hay que compensar unas cosas con otras y trabajar con el cambio climático en la cabeza». Para conseguir que siga habiendo agua fresca y buena en Granada. Y también aire de calidad.

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