Granada aplica la trombectomía a 267 afectados de ictus de Andalucía Oriental

Granada aplica la trombectomía a 267 afectados de ictus de Andalucía Oriental

El hospital de Traumatología del Virgen de las Nieves estrenó en noviembre de 2016 la unidad integral para la atención del ictus

EFEGRANADA

El Hospital Virgen de las Nieves de Granada estrenó hace menos de dos años la unidad integral para la atención del ictus, un recurso activo las 24 horas de cada día que ha atendido a 1.500 pacientes y que ha tratado con trombectomía, una técnica con catéter, a 267 afectados de Granada, Jaén y Almería

Emilia Benavides fue un día a levantarse del sofá, cayó al suelo y vio que no podía ni moverse ni explicar qué sentía a su marido, que llamó a los servicios de emergencias cuyos profesionales activaron el 'código ictus'.

El hospital de Traumatología del Virgen de las Nieves de Granada estrenó en noviembre de 2016 la unidad integral para la atención del ictus, un servicio multidisciplinar que ofrece un espacio de cinco camas con una atención dirigida y protocolizada para atender a los pacientes de ictus entre las 24 y 72 horas desde el episodio y que está activa las 24 horas del día durante todo el año.

La unidad, con profesionales de neurología, neurorradiología, neurocirugía, cuidados intensivos, medicina física y rehabilitación, anestesiología y enfermería especializada, ha atendido desde su creación a más de 1.500 pacientes de ictus a los que mantienen monitorizados con telemetría para medir su presión arterial, frecuencia cardiaca, ritmo respiratorio y oxigenación.

El ictus afecta a unos 200 de cada 100.000 habitantes, presenta altos porcentajes de mortalidad y sin el tratamiento específico a tiempo deja secuelas que han convertido a la enfermedad en la primera causa de discapacidad de adultos provocada.

Emilia Benavides es además una de las 267 pacientes procedentes de Granada, Jaén y Almería que se ha sometido a una trombectomía, una técnica que consiste en extraer el trombo a través de un catéter dirigido a la circulación cerebral accediendo por los vasos sanguíneos y que se aplica solo cuando el trombo afecta a arterias grandes y en los casos más graves.

«Recuerdo la sensación de rapidez, como si me estuvieran esperando, que no podía ni hablar ni moverme pero era consciente de todo y que me desperté en la UCI después de la operación ya curada«, ha apuntado la paciente, a la que no le han quedado secuelas.

El jefe del servicio de Neurología de Traumatología, Adolfo Mínguez, ha destacado que cada minuto perdido en la atención al ictus es un daño cerebral y ha abogado por pedir ayuda profesional urgente porque más vale una falsa alarma.

El perfil de un paciente de esta enfermedad es similar al de cualquier dolencia cardíaca y aumenta el riesgo en personas con hipertensión, colesterol alto, sedentarismo y tabaquismo.

Los primeros síntomas pueden aparecer de forma aislada o brusca como la desviación de la boca, pérdida de fuerza o de sensibilidad en alguna extremidad, dificultad para hablar o entender y otros como el dolor de cabeza, el sueño, las náuseas o mareos.

«Ante cualquier duda, lo mejor es ir a urgencias«, ha resumido Mínguez.

 

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