El susto de Antonio y Montse: «El móvil explotó y podría haber prendido la casa»

RAMÓN L. PÉREZ

El teléfono que este matrimonio de Granada usa para comunicarse eventualmente con sus hijos estalló en la madrugada del pasado sábado

JOSÉ I. CEJUDO

Todos dormían en la casa de estos granadinos el pasado sábado cuando Montse, que todavía no había conciliado el sueño a las una y media de la madrugada, escuchó un sonido «parecido al de una bengala, como las de las tartas de cumpleaños». Lejos de una celebración, aquel fue el gran susto de sus vidas. «Me incorporé y vi un reflejo anaranjado en el pasillo. Salí corriendo al salón y vi cómo se convertía en una llama. Ahí empecé a gritar 'Antonio, fuego, Antonio, fuego'», relata Montse. El iPhone 4S que sólo utilizaban para que sus hijos pudieran comunicarse con ellos vía WhatsApp desde casa había explotado.

Ni estaba cargando en el momento del estallido ni se había sobrecalentado nunca. De hecho, el teléfono apenas tenía uso, vacío de juegos y aplicaciones más allá del servicio de mensajería que utilizaban sus hijos. «Era un teléfono de empresa con seis años que conservaba la batería original porque nunca había dado un problema», cuenta Montse. El iPhone apenas se movía de un mueble que el matrimonio tiene en el salón. «Raro era que yo no estuviera durmiendo, tuvimos suerte. Si yo hubiera estado profundamente dormida podría haber sido una muerte dulce, intoxicada… estamos hablando de cosas muy serias», reflexiona Montse, todavía conmocionada.

RAMÓN L. PÉREZ

Lo primero que hizo fue apartar las cortinas junto al móvil. «La llama era como cuatro veces el tamaño del móvil y tenía mucha fuerza. Aparté las cortinas aun con el riesgo de quemarme pero prefería eso a que saliéramos todos mal», recuerda. «Yo cogí un trapo, lo mojé y lo eché encima del teléfono, aunque no sabía si sería lo mejor. La intensidad de la llama se fue rebajando sola», añade su marido, Antonio. «Pudimos controlarlo aunque el teléfono todavía quemaba, crepitaba por dentro y ya se veía derretido», sigue ella. «No había manera de cogerlo, seguía crujiendo y quemando, te preguntabas si volvería a explotar. Luego tuvimos que ventilar la casa porque había un olor muy intenso», cuenta Antonio. Además del soporte del teléfono, la explosión dejó quemada la madera del mueble y negra la pared, y derritió parte de un cuadro próximo. «Pero sobre todo ha sido el susto, porque todos dormimos con el móvil en la mesita de noche», recalca Montse. Sus niños no se enteraron en el momento.

El matrimonio no sabe muy bien cómo actuar en estos momentos. «Vamos a intentar contactar con Apple pero el problema de las grandes multinacionales es que para venderte están en todos sitios pero para reclamarles no están en ninguno, te dicen que son una franquicia y que ellos sólo venden y no entienden nada de eso. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tampoco sabe qué hacer y nos ha recomendado eso, al menos esperamos que conozcan el caso», explica Antonio. «Todos los productos que tenemos en la familia son de Apple y según lo que nos respondan sabremos si podemos confiar en ellos o no. ¿Es que porque el móvil sea viejito tiene derecho a explotarme? ¿Tengo que comprar un producto que sé que voy a tener que cambiar porque si no me explota? ¿Es ese el mensaje?», se pregunta.

RAMÓN L. PÉREZ

La primera pregunta que se hizo el mayor de sus hijos fue: «¿Me va a explotar entonces el iPad?». «Y es la más lógica, pero no sabía qué responderle. ¿Quién te da ahora la tranquilidad de que no nos va a pasar nada? Ese susto nos va a quedar por siempre», expone Montse. «Lo ves en Internet y crees que eso sólo pasa en otras partes del mundo, pero no, eso pasa aquí y pasa en tu casa, sin tener que ir muy lejos. Queremos que la gente vea que eso no pasa en China, que esto pasa aquí en Granada y que no es un bulo», insiste Antonio. «Imagina si no te das cuenta y te despiertas cuando ya están ardiendo la cortina y el mueble. Cuando te quieres dar cuenta estás en una ratonera, ¿y cómo sales?», le sigue dando vueltas. Mientras esperan una respuesta al porqué del susto de sus vidas, procuran dejar a cada teléfono medio metro de seguridad sin nada inflamable alrededor. No lo olvidarán.