Un futuro cada vez más de secano

Un futuro cada vez más de secano

Granada no es una de las provincias más afectadas de momento por la caída en los niveles de lluvia, pero el efecto se dejará notar con más fuerza en los próximos años La provincia habrá perdido uno de cada diez días de lluvia para cuando llegue 2050

JUANJO CEREROGRANADA

El futuro de la provincia granadina, como el del resto de España, pasa por mirar al cielo cada vez con más preocupación, como lo hacían los galos por si en cualquier momento se les caía sobre la cabeza. La historia, en contra del mantra popular, no se repite, pero a menudo sí que rima. En este caso, la preocupación que aqueja a la sociedad es el cambio climático y el efecto que la nueva situación va a provocar sobre el ciclo del agua. En las últimas décadas, Granada no ha sido una de las provincias más afectadas por el descenso de las lluvias durante el año. Sin embargo, los expertos calculan que, para el año 2050, uno de cada diez días de precipitaciones apreciables no se producirá.

Esta es precisamente una de las principales conclusiones a la que ha llegado el Observatorio de la Sostenibilidad tras observar las tendencias pluviométricas de las últimas cinco décadas que ofrece la Asociación Española de Meteorología (Aemet) y aplicar modelos matemáticos para tratar de predecir las tendencias que marcarán los años venideros. Los resultados se han publicado en un informe titulado 'Evolución de las precipitaciones en España', al que ha tenido acceso este periódico.

Lo que dicen los datos hasta el momento es que la granadina no es una de las provincias más afectadas hasta el momento por el cambio climático. De hecho, los niveles de pluviometría han aumentado, tanto en lo que se refiere al conjunto del territorio como sólo a la capital, aunque de una forma no significativa. En la provincia, el incremento registrado entre 1981 y 2018 en el volumen de lluvia si se promedian los resultados de todas las estaciones presentes es del 0,75%. Mientras tanto, en la ciudad nazarí la variación sí es más destacable. El Observatorio de la Sostenibilidad ha analizado una serie histórica de 47 años de datos almacenados relativos a la estación de medición situada en el aeropuerto de Chauchina. La conclusión es que en este período el volumen medio de lluvia caída durante un año en la capital aumentó un 1,29%. No obstante, en 2019 la situación ha variado y las precipitaciones han sido las más escasas desde 2007, como ya publicó IDEAL esta semana.

El importante aumento del número de días de nieve sorprende a los investigadores

En cualquier caso, se han producido importantes picos que hay que tener en cuenta. En los diez años que transcurrieron entre 1979 y 1988, el primer período que se analiza, se produjeron de media 74 días al año de «precipitaciones apreciables», es decir, que superasen el litro por metro cuadrado. Para la década 1999-2008, veinte años después, esta cifra había descendido hasta los 72 días por año, remontando levemente desde entonces hasta acercarse a la cota inicial.

El dato más curioso, sin embargo, procede del número de días de nieve, que se ha disparado de forma sorprendente, pasando de una semana al año en el período 1979-1988 hasta los dieciséis días por cada doce meses de los últimos diez. Más del doble. Una tendencia que asombra a los propios investigadores: «Sorprende el incremento de las nevadas en las últimas décadas», afirman.

Granada es, según este informe, la segunda capital de provincia española en la que más se ha notado este incremento en el volumen de las precipitaciones. La primera, por poco intuitivo que pueda parecer, es Jaén, donde este indicador ha aumentado un 5,46%, el nivel más alto de toda España, en los 35 años de serie histórica que el observatorio ha usado para realizar su análisis. A cambio, la situación se ha vuelto mucho más grave en el cuadrante septentrional del país, en especial en el noroeste peninsular, sobre cuyo terreno los cuatro investigadores que firman el estudio llegan a afirmar que en unos años se parecerá más al de la Andalucía Oriental que a lo que ahora se asocia por lo general a esa zona.

En el caso de la provincia granadina, lo que dicen las estimaciones de los investigadores es que las precipitaciones se habrán reducido en unos 43 milímetros, que es lo mismo que decir 43 litros por metro cuadrado, para dentro de treinta años. De acuerdo con los datos disponibles en portales en Internet especializados en climatología, la precipitación media anual registrada en Granada se queda un poco por debajo de los 400 litros por metro cuadrado; menos de la cuarta parte que en lugares como San Sebastián o Pontevedra, los de mayor pluviometría anual en España. De esta manera, una reducción de 43 litros anuales entre 2019 y 2050 supondría perder, siempre hablando en términos promedio, uno de cada diez días de lluvia que se producen durante el año.

Los investigadores, en cualquier caso, son cautos con las conclusiones de sus modelos matemáticos y afirman que «existen fuertes incertidumbres en el futuro respecto a la precipitación». Aunque algo sí tienen claro: la razón por la que, a pesar de un calentamiento de los termómetros constatable y elevado como el registrado en la provincia granadina, su efecto no se note -de momento- en el volumen de lluvia. «La conclusión ecológica importante es que, si bien las precipitaciones han permanecido más o menos constantes en el tiempo, al haberse producido en el mismo período un importante incremento de las temperaturas, es de prever que la cantidad de agua circulante ha disminuido para los ecosistemas y para el hombre».

Los efectos, aseguran, no tardarán en notarse. Y no sólo sobre los cultivos, sino también en la vida diaria de los ciudadanos.

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