Fermasa cumple 41 años y 40 ferias

Edificio. Se aprovecharon las instalaciones de la antigua Azucarera Santa Juliana./RAMÓN L. PÉREZ
Edificio. Se aprovecharon las instalaciones de la antigua Azucarera Santa Juliana. / RAMÓN L. PÉREZ

La Feria de Muestras de Armilla arrancó en el año 1977 con 30 puestos de distintos artesanos. El éxito de las últimas exposiciones y la mejora en las instalaciones refuerzan su posición como la muestra más longeva de Andalucía

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGRANADA

La Feria de Muestras de Armilla llega a sus cuatro décadas de vida, sin sufrir la crisis de los cuarenta, más consolidada y revitalizada que nunca en su historia tras superar la recesión económica. Aunque la primera feria tuvo lugar en 1977, hace 41 años, la edición de 1997 se suspendió, siendo la presente edición de 2018, que se celebra el 5, 6 y 7 de octubre, la cuadragésima feria.

La primera muestra de productos locales nació de la iniciativa de un grupo de empresarios armilleros durante las fiestas en honor a San Miguel. Los vecinos decidieron montar una exposición en la plaza Manuel Galera que se desarrolló desde el 27 de septiembre al 2 de octubre y contó con 30 puestos de carpintería, artesanía religiosa, lámparas y persianas, distribuidos en 500 metros cuadrados con expositores hechos de hierro y uralita. Ninguno de los presentes sospechaba que en cuarenta años su modesta propuesta se transformaría en la feria más antigua de Andalucía con prestigio reconocido a nivel nacional y con más de 220 empresas y 60 ayuntamientos tras los expositores. Con motivo del cumpleaños de Fermasa, en la presente edición de 2018, se establecerá una sección en el pabellón principal dedicado al 40 aniversario que, además, rinde homenaje a los expositores que llevan participando desde el inicio de la feria.

El Ayuntamiento de Armilla decidió darle impulso a la, entonces incipiente, Feria de Muestras. La exposición de los entusiastas empresarios locales adquirió notoriedad en toda la región, pero estaba huérfana de un proyecto que le diera un último empuje y se trasladó de las Eras de Armilla a 'El Pilar', en la entrada del municipio junto la que era la carretera nacional Bailén-Motril.

La feria necesitaba un espacio más grande y los vestigios de la Granada más fabril, la azucarera Santa Juliana, eran ya toda una insignia en la pedanía. Las chimeneas de la Fábrica de Azúcar Santa Juliana comenzaron a verter humo en una actividad frenética que llegó a las 500 toneladas de procesamiento diario de oro blanco desde 1899 hasta su cierre en los años en los años 30. El Ayuntamiento consideró que las instalaciones que dieron esplendor a la pedanía eran el escenario perfecto para desarrollar la feria del municipio y, por esta razón, compró los 50.000 metros cuadrados de la azucarera de Santa Juliana. En 1981 estrenaron las instalaciones con una nueva muestra de la feria.

La empresa Fermasa (Feria de Muestras de Armilla), dependiente del Ayuntamiento de Armilla, se constituyó en 1983 para gestionar y explotar las exposiciones, además de acondicionar el que era el antiguo cuerpo de la fábrica y que ahora es el actual pabellón número uno del edificio. Tres años más tarde, se creó IFAGRA (Institución Ferial de Armilla Granada), que sustituyó a la anterior en la gestión y estaba constituida por la Diputación Provincial de Granada, el Ayuntamiento de Armilla, el Ayuntamiento de Granada, la Junta de Andalucía, y la Cámara de Comercio e Industria de Granada. IFAGRA entró en crisis en 1997, año en el que la feria no celebró ninguna edición y se disolvió. El Ayuntamiento de Armilla compra las acciones al Ayuntamiento de Granada por una peseta y evita la ejecución del embargo de las instalaciones, además durante este periodo de tiempo se construyeron los pabellones número dos y tres, el edificio de oficinas de la Feria y el salón de actos.

Años de crisis

Con Fermasa restablecida, toda la sociedad se recupera y organiza la feria general de muestras. El Ayuntamiento de Armilla consiguió en el verano de 1998 la reapertura de las instalaciones y pagó los 33,4 millones de pesetas de indemnizaciones reclamadas por los trabajadores despedidos. No todas las deudas quedaron liquidadas, pero Fermasa consiguió poner en marcha la feria en tiempo récord. En plena remontada, la actividad cultural de la sociedad se expande y surgen los salones monotemáticos, la feria del caballo, Juveándalus, el certamen de Bel moda, CONCAB, Bionatura, Crearte, Andalucía Bebé, Andalucía Belleza o el Salón del Vehículo.

Es una de las pocas ferias que ha conseguido mantenerse en pie, pese a las crisis que han marcado sus años de existencia. El segundo revés en su historia sucedió durante el mandato de José Antonio Morales Cara, ex alcalde de Armilla y ex director de Fermasa, cargo que le otorgó su sucesor, el socialista Gerardo Sánchez, y en el que se mantuvo con oposición del PSOE desde 2008 a 2010. Morales, que se marchó a raíz de su imputación en el caso Nevada, cosechó la enemistad de diversos movimientos sociales y asociaciones de vecinos que se alzaron en los años 2000 contra de la construcción de la Feria de Muestras en la Vega de Armilla, una zona calificada en el POTAUG de protección especial por su valor agrícola, paisajístico, medioambiental, histórico y cultural.

La polémica se saldó con la salida de Morales y con la entrada de Gerardo Sánchez en la alcaldía y dirección de Fermasa, aunque a Sánchez le esperaba el reto de sortear las desastrosas consecuencias de la crisis económica y mantuvo el recinto en pie. El exalcalde consiguió salvar a Fermasa de su naufragio y años más tarde continuó con esa tarea Dolores Cañavate, alcaldesa de Armilla.

El futuro de la feria

«La época de la crisis ha sido una etapa durísima para todas las instituciones feriales y hemos conseguido, a diferencia de otros espacios y gracias al esfuerzo del personal y del Ayuntamiento de Armilla con la apuesta de la Diputación y de los entes privados, superar esa situación y crecer en número de visitantes y de certámenes», manifestó la primera edil. Cañavate aseguró que el futuro de la feria se concibe dentro del recinto, pero con una reestructuración completa de la feria que incluirá un párking y un nuevo pabellón de diez mil metros cuadrados que permita albergar actividades polivalentes. De cara a la celebración del aniversario, Fermasa ha remodelado las instalaciones, modificando íntegramente el pabellón principal junto a otras mejoras en el recinto.

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