El exjefe antidroga de la Guardia Civil que está acusado de narcotráfico se sienta en el banquillo el 1 de octubre

Imagen de archivo de pilas de cocaína incautadas en Algeciras. /STR/AFP
Imagen de archivo de pilas de cocaína incautadas en Algeciras. / STR/AFP

La fiscalía detalla que el oficial, presuntamente, cobró un soborno de 120.000 euros en su despacho de la Comandancia de Granada

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

El hombre que dirigió y coordinó el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil de Granada entre 2005 y 2006 debe sentarse, el próximo 1 de octubre, en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial para responder de la presunta comisión de un delito de narcotráfico de hachís importado clandestinamente desde Marruecos. El tribunal, que ha reservado once días para celebrar la vista, también tendrá que determinar si, como sostiene de forma provisional la fiscalía, el mando de la Benemérita -que cuando ocurrieron los hechos tenía el grado de comandante y fue apartado del servicio siendo ya coronel- aceptó sobornos -cohecho- de 120.000 euros por alijo a cambio de hacer la vista gorda.

El ministerio público solicita para el oficial penas que suman nueve años y tres meses de prisión, además del pago de sendas multas de 300.000 y 600.000 euros.

Nueve años de cárcel
Es la pena que pide el fiscal para el mando por los presuntos delitos de narcotráfico y cohecho.
Dos implicados más
El ministerio público también acusa a dos supuestos 'narcos' de cohecho y tráfico de drogas.

El que fuera jefe antidroga de la Guardia Civil de Granada estará acompañado en el banquillo de dos supuestos traficantes, uno español y otro de nacionalidad marroquí, que, presuntamente, pertenecían a la red que, según la fiscalía, habría corrompido al oficial del instituto armado. Ambos se enfrentan a posibles condenas de cinco años y un día de cárcel.

En paradero desconocido

Según el escrito de la acusación pública, habría un cuarto implicado que no pudo ser procesado porque se encontraba «en paradero desconocido».

En el documento que resume la investigación que ha desembocado en el juicio que arrancará el próximo 1 de octubre si no surgen problemas de última hora, el fiscal detalla, siempre presuntamente, que el entonces comandante F. G. S. recibió un pago por sus servicios de 120.000 euros en «su despacho» de la Comandancia de la Guardia Civil de Granada, donde trabajaba como jefe de Información y Policía Judicial «con funciones de dirección y coordinador, entre otros, del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (...), con mando en todas las operaciones» de lucha contra el tráfico de narcóticos en la provincia.

Para el fiscal, fue en enero de 2006 cuando el coronel investigado acordó con dos confidentes, uno de ellos D. G. M. -también procesado- tres entradas de hachís por el litoral granadino. El plan consistía en que los dos primeros cargamentos llegasen a la costa libremente, para lo que contarían con la colaboración del mando investigado. En cambio, el tercer alijo, que era de peor calidad, sería interceptado por la Guardia Civil. La idea era que pareciera que se había dejado actuar a los narcos para conocer el lugar en el que ocultaban el hachís y recuperar toda la droga de una vez.

Así las cosas, el acusado, presuntamente, montó un dispositivo en la playa granadina de Castillo de Baños (Polopos- La Mamola), donde una lancha desembarcó «unos 4.000 kilos de hachís» valorados en cinco millones de euros sin que nadie interviniese. Los guardias nunca supieron cuándo se efectuó la segunda entrada de hachís acordada, aunque el coronel comunicó que había concluido con éxito.

Y después se habría producido la incautación para 'disimular' el paripé presuntamente criminal.

 

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