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La ética se ha eclipsado

O la humanidad se da la mano para salvarse junta o, si no, caminaremos rumbo al abismo

JUAN SANTAELLAGRANADA

Leonardo Boff, en su obra 'Cómo cuidar de la casa común', muestra su preocupación por el eclipse actual de la ética. Para él, la ética de occidente está relativizada, pues los pueblos de Oriente han demostrado que podemos ser éticos de muchas maneras. Por ejemplo, la cultura maya lo centra todo en tener corazones sensibles, justos, transparentes y auténticos. Los andinos se basan en el equilibrio, producto del encuentro del hombre con el otro hombre y con la naturaleza. En el budismo, la persona puede alcanzar la felicidad y un elevado nivel de desarrollo humano, gracias al bienestar mental y a la liberación de las pasiones.

Si la civilización se basa en el respeto a la ley y al hombre, hoy los acontecimientos indican que vamos hacia la barbarie. Todos los soberanismos y movimientos de extrema derecha actuales -el último, el de Bolsonaro, en Brasil-, que no respetan leyes ni personas, son producto de democracias inoperantes, donde los demócratas se dedican a obstaculizar y descalificarse, y los votantes exigen movimientos operativos y radicales. Como decía Sigmund Bauman: «O la humanidad se da la mano para salvarse junta o, si no, caminaremos rumbo al abismo». Además de esa falta del respeto a la ley y al hombre, otro impedimento a la ética es la mercantilización de la sociedad: hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado, donde todo se compra y se vende. Vivimos la gran corrupción, a la que se refería Marx en 'La miseria de la filosofía'. Hoy, la economía especulativa dicta las normas políticas y sociales en favor de una casta, mientras que las mayorías quedan sumidas en la miseria. Esto ha generado el dominio de una barbarie desconocida desde hace siglos.

Frente a todo ello, hay que elaborar una ética universal. El primer eslabón tiene que ser el cuidado, que exige una relación amigable con el otro. El segundo, la solidaridad; pues, por ella, la animalidad de nuestros antepasados se transformó en humanidad: buscaban en común los alimentos, y en común los consumían. El tercero, la responsabilidad universal: o recorremos en común nuestro destino, o vamos a la ruina. Por último, la justicia, exigiendo que el otro tenga lo necesario para poder vivir. En esta tarea han de jugar un papel básico las instituciones para evitar privilegios y exclusiones sociales.

En esa línea de cuidado, solidaridad, responsabilidad colectiva y justicia con los jóvenes, los presos de Granada han iniciado un año más el programa pionero en España que consiste en mostrar sus experiencias de vida a los alumnos de secundaria. En la última charla, donde colaboramos los voluntarios de AVOPRI, un preso, con muchos años de cárcel a las espaldas, decía sentirse feliz y liberado, y lloraba de emoción, por haberles dado a los alumnos la parte más negativa de su vida, que nunca es placentero hacerlo, para que no cayeran en sus errores.

Con estas charlas se previene a los jóvenes de los efectos de la delincuencia, la droga, el maltrato, el consumo de alcohol, las malas compañías...; y permite a los internos sentirse útiles, al realizar una labor social beneficiosa para los adolescentes, al tiempo que les mejora su autoestima.

En el curso pasado hubo más de 100 intervenciones, para alumnos de 3º y 4º de ESO, módulos de FP, Bachillerato y colegios mayores. Los centros interesados pueden contactar, un año más, con Víctor Vázquez, maestro del CIS, teléfono y whatsapp 655264918 y e-mail victor.vazquez.ext@gmail.com

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