Enfermos de Granada que dependen de una máquina, afectados por los cortes de luz

Enrique se pone su máscara para respirar mientras su hermano Raúl muestra las facturas pagadas de Endesa. / RAMÓN L. PÉREZ

Enrique vive con miedo porque necesita dos máquinas que dejan de funcionar cuando se corta la luz en La Paz | El caso de este vecino es uno más «de los cientos», según denuncia el Defensor del Ciudadano, que padecen las familias de la Zona Norte durante la ola de calor del verano

JAVIER F. BARRERAGRANADA

Enrique mantiene una lucha diaria con Endesa, la compañía eléctrica a la que le paga religiosamente la factura de la luz pero que, a cambio, el servicio que le presta le tiene pendiente de un hilo, en tensión. Enrique tiene una vida cortocircuitada porque el flujo eléctrico aparece cómo y cuándo quiere. A veces sí, a veces no.

Su testimonio es desgarrador, porque dados sus graves problemas de salud, necesita dos máquinas para poder mantener una cierta calidad de vida. Yestas máquinas necesitan a su vez de corriente eléctrica para poder funcionar. Yeso, precisamente, la corriente eléctrica, es lo que no funciona todo lo correctamente que sería necesario. La consecuencia es que Enrique vive en un sinvivir.

Su historia, una más de las historias sin luz que pululan por las calles de los barrios de la Zona Norte de Granada, ilustra la desazón, el fracaso de las administraciones por ofrecer una respuesta conjunta a un problema que tanto el Ayuntamiento de Granada como la Junta de Andalucía han calificado «de salud pública».

Lo ratifica el Defensor del Ciudadano del Ayuntamiento de Granada, Manuel Martín:«Los cortes son diarios y cada vez de más duración. Este pasado fin de semana, desde la calle Joaquín Corral Almagro hasta la barriada de La Paz, en el corazón de la Zona Norte, han estado sin luz. Así llevan días y días con cortes de más de doce horas diarias. Lo que está ocurriendo en el distrito Norte de nuestra ciudad es una situación de emergencia social».

El Defensor del Ciudadano de Granada también plantea sus propias preguntas: «¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI cientos de familias estén sin luz, asustadas por las mafias y que los poderes públicos no actúen? ¿Hay que exigirle de una vez a la compañía eléctrica Endesa que actúe de verdad con seriedad y rigor?». Por último, propone «una actuación firme y decidida, porque hay muchas responsabilidades y deberes públicos incumplidos».

Sin poder dormir

Enrique vive con su hermano Raúl y la madre de ambos en una vivienda de la barriada de La Paz, en la Zona Norte de Granada. La vivienda es modesta pero la factura de la electricidad no lo es. Consumen bastante y lo pagan puntualmente, explican mientras muestran un taco de facturas de Endesa debidamente cobradas a las que se aferran como a un clavo ardiendo para defender su razón.

Pero sin embargo, no es suficiente. Esta ola de calor que empezó después de la Feria del Corpus «nos tiene con el corazón en un puño», explica Enrique. «Yo tengo muchos problemas. Peso 180 kilos, tengo poca movilidad y encima soy invidente». Razones más que suficientes para poder tener una vida normalizada. Nada más lejos de la realidad. «Necesito esta máquina y la señala como si fuera su mascota, varada en su regazo, para respirar dieciséis horas al día. Y luego tengo esta otra, más pequeña, que lleva una máscara y es la que me tengo que poner para poder dormir. Y si no hay luz, no funcionan ninguna de las dos maquinas. Y entonces entro en un sinvivir», comparte, completamente desazonado. Estas dos semanas, insiste,«no hemos tenido luz ni siquiera un par de horas seguidas al día y, claro, así no puedo ni respirar durante el día». Pero ese no es el problema que más le acongoja. «Llegados a este punto, apuesta, me conformo con que no funcione la máquina que utilizo de día para poder respirar adecuadamente, pero si me quedo quieto pues ya está. Pero lo que no puede ser es que la máquina de la máscara no me funcione por la noche porque no hay luz, porque sin ella no puedo dormir. Y así, sin dormir, no puedo descansar. Y puedo morir. Pido por favor que Endesa me ponga una línea para poder vivir», termina.