Edimburgo se levanta contra la sentencia de 'La Manada' gracias a una granadina

Imagen de la manifestación en Edimburgo organizada por una granadina./ANA FERNÁNDEZ
Imagen de la manifestación en Edimburgo organizada por una granadina. / ANA FERNÁNDEZ

Unas 200 personas se reunieron en el Consulado de España en Edimburgo a las cinco de la tarde de este domingo, 29 de abril

AIDA ORTIZGranada

La sentencia de La Manada ha indignado a millones de españoles, muchos de los cuales se han echado a la calle a lo largo y ancho del país para protestar contra la legislación española, desde que el pasado jueves saliera a la luz la condena a 9 años de cárcelpor abuso sexual (y no por agresión sexual) para los cinco acusados de violar a una joven de 18 años, durante las fiestas de San Fermín en 2016.

Pero el eco de los cánticos «no es abuso, es violación» ha traspasado las fronteras y ha llegado hasta Edimburgo, donde una granadina ha movido cielo y tierra para que los residentes españoles en la capital escocesa también tengan voz y tengan la oportunidad de clamar contra la polémica sentencia y contra el código penal, en lo que se refiere a los delitos sexuales.

Elisabeth García lleva apenas unos días en Edimburgo, a donde se ha trasladado desde Granada para buscar trabajo. Desde allí, ha seguido con inquietud el juicio de La Manada, a sabiendas de que la sentencia marcaría un antes y un después. Por eso, cuando salió a la luz la decisión del jurado, decidió organizar una manifestación en la capital escocesa, para apoyar las marchas de sus «hermanas» españolas.

Tras difundir la convocatoria por distintos grupos de españoles en Escocia en las redes sociales, unas 200 personas se reunieron en el Consulado de España en Edimburgo a las cinco de la tarde de este domingo, 29 de abril. Desde allí se inició una marcha, durante la cual sonaron incesantemente cánticos de protesta, hasta llegar a The Mound, donde muchas participantes decidieron compartir su historia.

Además, durante la manifestación, se leyeron tuits del movimiento #cuéntalo, para dar visibilidad a los abusos y agresiones sexuales a los que diariamente se enfrentan mujeres de todo el mundo. «Fue realmente bonito y grande», dice Elisabeth emocionada ante la respuesta de sus compatriotas, que además tradujeron los testimonios durante el acto, para llegar a todos los presentes.

Unos testimonios que, tal y como explica Elisabeth, son una buena muestra de la normalización de determinadas actitudes, que pueden ser constitutivas de delito. «Creo que todas hemos sido abusadas sexualmente en algún momento de nuestra vida», dice la granadina, convencida de que ha llegado el momento de hacer algo al respecto.

 

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